jueves, 4 de julio de 2013

Amando a mi niño

El camino hacia mi corazón es decirle a mi niño
que merece que se le respete,
se le ame y se confíe en él.
Saber que no tuve elecciones y que actualmente
las tengo me recuerda que dispongo de opciones
para un nuevo camino.
De niño creé todas las excusas que me dieron
para decirme que yo no podía hoy
si no puedo las justificaciones vienen de mi mismo
y muchas veces soy la última persona
en ser mi propio amigo.

Excusas que uso para seguir abandonándome:
No puedo dejar este trabajo
porque no voy a encontrar otro.
No puedo dejar esta relación
porque nadie más se va a fijar en mí.
No puedo hacer un viaje porque no tengo dinero.

Sufriendo creo que no merezco nada mejor,
continuo esperando que el mundo cambie y me cuide.
Mi niño sigue rendido y sin control.
Mi niño desesperanzado permanecerá desamparado
hasta que le de amor, le recuerde de que mi cabeza,
mi corazón y él mismo están dentro de mí
en lugar de estar allí otros.
Dejar el dolor como forma de vida
es admitir que yo lo escojo, en lugar de amar
y cuidar a mi niño dolido.
El necesita saber que merece algo mejor.
Cuando empiezo a cuidarlo se hace más fuerte,
más confiado, pone límites.
En lugar que el mundo me diga que hay en mi interior,
estoy aprendiendo a expresarme desde dentro,
mi experiencia interna es atendida y defendida.
Aprender a amar y aceptar el amor de los demás
comienza cuando aprendo a amar mis propios sentimientos,
vivo mi propia voluntad.
Cuando tengo un conflicto intento estar allí,
siento el dolor e inicio la resolución
de encontrar mis propias opciones y sigo a mi corazón
confiando en mis alternativas, no escapando,
respondo y me siento más libre,
me vuelvo más fuerte con cada dificultad resuelta.
Acumular resoluciones es como acumular amor.
El amor abre el camino de mi mayor voluntad.

Del libro “El niño mágico que hay dentro de ti”
Bruce Davis

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