miércoles, 26 de junio de 2013

Tristezas

Aleja de tu corazón todos los recuerdos tristes.
Remover tus propias culpas, ¿conseguirá sanar el mal hecho?
¡De ninguna manera!
Cuanto más revuelves en tu alma las tristezas de ayer,
más sufres y sin ningún resultado.
Orienta tu mente hacia hermosos recuerdos,
momentos felices y obras de ayer que fueron gratas.
Enciende la luz, para que se vaya la oscuridad.
¡No estés triste!
Busca el consuelo que el cielo brinda
a los que reciben los dolores con paciencia y amor.
Si la persona a la que amas más que a nadie,
más que a ti mismo, fue ingrata contigo, no te pongas triste:
pide al Padre que la acompañe
y que cada día la haga más feliz.
Entrega al Padre, que es infinitamente comprensivo,
todas las personas que amas y ámalas tú también.
No te dejes abatir por la tristeza.
Todos los dolores terminan.
Espera que el tiempo con sus manos llenas de bálsamo,
te traiga alivio.
La acción del tiempo es infalible
y nos guía suavemente por el camino seguro,
aliviando nuestros dolores,
así como la brisa suave mitiga el calor del verano.
Antes de lo que supones,
tendrás una respuesta y el consuelo que necesitas.

Carlos Torres Pastorino


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