lunes, 24 de junio de 2013

El sentido del humor


Quizás te tomes la vida demasiado en serio.
Tal vez la característica más acusada de la gente sana
es un sentido del humor sin hostilidad.
Un excelente remedio para la ira es ayudar a los demás
a escoger la risa y aprender uno mismo
a echarse para atrás y observar la incongruencia
de casi todas las circunstancias de la vida.

Dentro del esquema de las cosas de este mundo,
lo que tú haces y el hecho de que estés enfadado o no,
provocará un estado similar al que puede ocasionar
el derrame de un vaso con agua
sobre las Cataratas del Niágara.

Que escojas la rabia o la risa no importa mucho,
salvo que la primera colmará tus momentos presentes
de tristeza y la segunda de alegría.

¿Tan en serio te tomas a ti mismo y a la vida
que no puedes echarte atrás y darte cuenta
de lo absurdo que es tomar algo de forma tan solemne?
No reírse es un indicativo patológico.

Cuando empieces a ponerte demasiado serio
y sensato en lo que a ti respecta o en lo que haces,
recuérdate a ti mismo que no tienes más tiempo que éste.
¿Qué sacas con desperdiciar tu presente
estando enfadado cuando la risa sienta tan bien?

Hay que reírse por el mero placer de la risa.
Es en sí misma, su propia justificación.
No tienes que tener ningún motivo especial para reírte.
Hazlo simplemente.
Obsérvate a ti mismo y a los demás en este mundo insensato
y decide si andarás por ahí cargado de ira
o si desarrollarás más bien un sentido del humor
que te otorgará uno de los dones más valiosos que existen:
la risa.
Sienta tan bien.

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