martes, 18 de junio de 2013

De a poco por Merlina Meiler

Tenemos la tendencia a querer todo ya mismo.
Y, por esta razón, solemos establecer metas a cumplir demasiado elevadas.
Y nos frustramos en corto tiempo si todo no sale exactamente como esperamos.
Los cambios que se producen lentamente, a su tiempo, son los más auspiciosos, ya que se van asentando dentro de nosotros y nos van dando la pauta que sí se puede.
Es positivo tener una meta general ambiciosa, pero, para que alcancemos nuestro objetivo, es esencial establecer pasos intermedios que sean asequibles y coherentes.
Un pimpollo no se transformará en una flor hermosa y fragante en menos tiempo del que necesita.
Nadie pensaría en que obtener un título universitario llevará pocos meses; entonces, con el mismo criterio, bajar 20 kg, aprender a manejar o desaprender una conducta y acostumbrarnos a una nueva, también llevarán su tiempo.
Pero podemos ir dando pasos hacia la concreción y estar felices con lo que vamos logrando (lo que, sin duda alguna, nos dará vigor y optimismo para seguir avanzando).
Arremeter con todo desde un principio, como si se tratara de una pelea frontal,  implica un gasto excesivo de energía que no te llevará hasta el final. Quizá sea lo que estuviste haciendo hasta ahora y, por este motivo, te quedaste en la mitad del camino. No necesitas medir tus fuerzas con nada ni nadie: son tuyas, están a tu disposición y es mejor que las administres de manera inteligente para que, esta vez, obtengas lo que tanto deseas.
Tómatelo con calma pero con firmeza. Si tienes la convicción de querer modificar algo o de llegar a cierto resultado, el que sea, y comienzas a avanzar, de a poco, estarás creando un entorno sólido y estable en tu interior que, a las claras, se reflejará también en todo lo externo.
Y esta es la base para convertirte en el motor del cambio. Y, como paso siguiente lógico, en el cambio mismo.
Para que no seas, tan solo, un ser que tiene la intención de lograr algo definido, sino te vayas transformando  en lo que deseas (un universitario, alguien que se hace respetar, con peso saludable, etc.), sin prisa y sin pausa.
De a poco.
Porque al ir fijándose en tu interior gradualmente, estos logros son los que pueden durar para siempre.

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