martes, 14 de mayo de 2013

De la amistad al amor por Merlina Meiler

En una entrevista reciente, me preguntaron si vale la pena intentar una pareja con alguien con quien nos une una amistad.

Mi respuesta contundente fue: SÍ, POR SUPUESTO, pero teniendo en cuenta algunos puntos importantes.

En primer lugar, ¿existe la amistad entre un hombre y una mujer? En contadísimos casos.

Por lo general, se trata de dos personas que comparten una situación externa en particular (por ejemplo, compañeros de trabajo, vecinos, deportistas que juegan juntos, divorciados o solteros con hijos que son compañeros de clase, etc.) que, al verse con cierta frecuencia en la actividad que llevan a cabo, acuerdan hacer algo extra juntos, como llevar a los niños al parque el fin de semana, salir a almorzar, etc.

A mi manera de verlo, la amistad entre un hombre y una mujer que no comparten esta circunstancia externa es bastante poco frecuente, ya que, generalmente, uno de los dos está interesado en algo más (una relación romántica).

Los miedos que pueden surgir radican, generalmente, en que, al intentar un acercamiento amoroso, la “amistad” puede quedar resquebrajada. Esto es absolutamente cierto. Primero, convendría pensar si de verdad se trata de una amistad o de un simple intentar pasar tiempo con el otro, esperando que se despierte y nos vea en nuestra fase de mujer o de hombre enamorados o sumamente interesados en el otro.

Mi postura es que siempre vale la pena apostar al amor y estar dispuestos a descubrir un sentimiento más profundo aún en un ser con el que estamos a gusto.

Porque, de todos modos, al haber interés, tarde o temprano el vínculo actual desaparecerá (cuando encontremos pareja o cuando el otro nos tome de confidentes para comentarnos que conoció a alguien “especial”). Y habremos perdido la oportunidad de ser nosotros a quienes descubra.

Entonces, si tienes sentimientos especiales por aquel o aquella con quien participas en diversas situaciones y a quien consideras tu “amigo”, quizá ya vaya llegando la hora de que, cuando lo consideres oportuno, hagas algún movimiento para que lo que te está sucediendo salga a la luz.

Puedes llevarte una sorpresa muy grata -o no-, pero sabrás exactamente a qué atenerte, ya sea el inicio de algo interesante o dejar el espacio vacío para que aparezca quien realmente estará a tu lado y te brindará lo que estás buscando.

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