miércoles, 29 de mayo de 2013

Cuando el cuerpo grita lo que la boca calla

Muchas veces…
El resfrío “chorrea” cuando el cuerpo no llora.
El dolor de garganta “tapona” cuando no es posible comunicar las aflicciones.
El estómago “arde” cuando las rabias no consiguen salir.
La diabetes “invade” cuando la soledad duele.
El cuerpo “engorda” cuando la insatisfacción aprieta.
El dolor de cabeza “deprime” cuando las dudas aumentan.
El corazón se “afloja” cuando el sentido de la vida parece terminar.
La “alegría” aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.
Las uñas se “quiebran” cuando las defensas están amenazadas.
El pecho “aprieta” cuando el orgullo esclaviza.
La presión sube cuando el miedo aprisiona.
Las neurosis “paralizan” cuando el niño interior tiraniza.
La fiebre “calienta” cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.
Las rodillas duelen cuando tu orgullo no se doblega.
Y tus dolores “callados”. ¿Cómo “hablan” en tu cuerpo?

La enfermedad no es mala, te avisa que te estás equivocando de camino.
Elige a alguien que te pueda ayudar a organizar las ideas, armonizar las sensaciones y recuperar la alegría.
Todos precisamos saludablemente de un oyente interesado.
Pero todo depende, principalmente, de nuestro esfuerzo personal para hacer que sucedan mudanzas en nuestra vida.

“La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma”. Dr. Bach

Edward Bach fue un médico muy conocido en los campos de la patología, la inmunología y la bacteriologia, y tuvo cierto éxito pero se sentía insatisfecho, y “gracias” a eso profundizo mucho en ver la enfermedad no solamente como “una disfunción en la máquina humana”, sino el efecto de una falta de armonía entre el cuerpo y la mente. Su postulado: “trata a la persona, no la enfermedad”… y por eso empezó a buscar remedios para el alma que influyesen en las causas de la enfermedad.


No hay comentarios: