martes, 9 de abril de 2013

Actitudes que enferman por Merlina Meiler

Sé que siempre sugiero pensar en positivo. Es lo que nos hace bien, nos llena el alma, nos permite avanzar y dejar atrás bloqueos y limitaciones.

Sin embargo, es necesario estar alertas ante ciertas actitudes contraproducentes que, en muchos casos, pueden llegar a enfermarnos o a provocarnos diversos malestares. De hecho, tal vez padeces alguna dolencia y no eres realmente consciente de qué la causa.

Veamos algunas actitudes nocivas:

Hablarnos de manera descalificadora, reprocharnos, culparnos una y otra vez: Si te dices y te repites: “soy un estúpido”, “nada me sale bien”, “esto demuestra que no soy inteligente”, etc., ¡te convencerás! Todos cometemos errores y también hacemos cosas bien, tenemos mejores días que otros, simplemente.

Usar palabras que indican enfermedades: hace poco recibí una consulta online en la que un hombre decía que su problema “se había hecho cáncer” que le carcomía el alma. ¿Puedes imaginarte el impacto que estas palabras o algunas similares causan en el cuerpo físico? Quién no ha dicho o escuchado: “esta clase de peleas generan úlcera”, “cada vez que discutimos me sube la presión” “me da dolor de panza cuando mi jefe…” Presta atención a no usar referencias a enfermedades en tus palabras, ni permitir que otros las usen.

Estar en relaciones que no nos hacen felices: permanecer al lado de alguien que no nos valora, nos maltrata o ya no nos quiere consume tanta energía que quedamos exhaustos y con las defensas bajas – o sea, propensos a enfermarnos.

Quedarse apegado a algo que fue y ya no es: cualquier intento de vivir en otro momento que no sea el presente tiene un efecto no deseado en nuestro “ecosistema interno” ya que nos saca de nuestro eje. Estar siempre presentes, aquí y ahora, nos brinda acceso a toda nuestra energía y a todos nuestros recursos internos para hacer frente a lo que se nos presente.

Decir a todo que sí: no saber oponernos a algo que no deseamos indica claramente que nos falta decisión para poner los límites que consideramos convenientes. Pintar la raya y no permitir sentirnos invadidos o manipulados es esencial. En nombre de no confrontar o de no discutir podemos preferir decir que sí o dar la razón y que el otro se salga con la suya, pero esta pérdida de terreno, al no surgir de la convicción de que es la verdad o lo que consideramos correcto, tiene un costo interno muy grande.

¿De qué actitud que enferma estás dispuesto a deshacerte?

Fuente: Mejora Emocional

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