domingo, 3 de marzo de 2013

Mejora para parejas: Trabajo por Merlina Meiler


El llevar adelante una relación implica un trabajo cotidiano. ¿Lo has pensado seriamente, alguna vez?

En los albores de un vínculo, todo es nuevo y va fluyendo por sí solo: las ganas de verse, los entendimientos, la pasión, los descubrimientos.

Con el tiempo, si la pareja se asienta y se va transformando en una relación estable, ¡hay que trabajar! Para llegar a buen puerto, para que se consolide y logremos ese vínculo permanente que tanto hemos anhelado. Algunas veces veo incluso matrimonios que se separan por nimiedades o que duran casados lapsos demasiado breves y me pregunto si se tomaron la “molestia” de actuar proactivamente con el objeto de limar asperezas y de dar una buena oportunidad a algo que puede ser brillante (con los pequeñas defectos que hasta los mejores diamantes contienen).

Se habla de “regar la plantita” periódicamente, pero esto, ¿qué significa? Hay varios ítems importantes a considerar:

- En ciertos momentos o bajo ciertas circunstancias, van apareciendo puntos de fricción entre los integrantes de la pareja (nuevos o recurrentes). La inteligencia con la que trates de minimizarlos (si te das cuenta que no revisten gran importancia) o de encauzarlos hacia un fin positivo incidirá en el futuro de ustedes dos juntos. Si lo que has hecho hasta ahora no dio el resultado esperado (vivir en armonía y con felicidad), prueba tomar otra actitud para obtener un resultado distinto.

- Cuando la mente se acostumbra a lo mismo, adopta la tendencia a aburrirse. En parejas de larga data la sorpresa y el misterio se han modificado o perdido hace ya tiempo (esto es normal y está relacionado con el paso del tiempo). Pensar y concretar nuevas posibilidades (ir a lugares distintos, hacer salidas sin los niños, cambiar tu “look” o sorprender con un mensaje/regalo/atención, por ejemplo) refresca y renueva la pareja: cualquier molestia o esfuerzo (que te involucre a ti o a otras personas que te ayuden) al que debas recurrir estará bien empleado y ninguna razón que puedas argüir (cansancio, poco dinero) es una excusa lo suficientemente válida para que no lo intentes.

- Modificar aspectos de nuestra personalidad que sabemos que decididamente irritan a los demás también implica un trabajo (por ejemplo, malas contestaciones, parquedad, irritabilidad), pero si nos damos cuenta que son un obstáculo para la plenitud de la pareja, podemos hacer la tentativa, durante una semana, de suprimir esa conducta y ver qué pasa y en qué medida mejoran las interacciones –tal vez nos percatemos de que vale la pena erradicar ese comportamiento por completo.

- Una cosa es trabajar para convivir con las diferencias o para subsanar los problemas que existen en cualquier situación que involucre a dos seres y otra, muy distinta, es que te quedes exhausto, sin energía, luchando contra molinos de viento o que aceptes lo inaceptable (malos tratos, por ejemplo). En todo momento me refiero a actitudes sanas que es conveniente tener con frecuencia para darle nuevos aires a tu pareja – ¡y a ti mism@!

¿Estás dispuest@ a trabajar para el crecimiento de tu pareja? ¿Cómo?

Fuente: http://www.mejoraemocional.com

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