domingo, 3 de febrero de 2013

Vivir el hoy

Se dice que cada día tiene su afán.

En diversos momentos el ser humano, tiene la ocasión de atravesar por sentimientos encontrados que van desde la alegría a la tristeza sea por el motivo que sea o de la serenidad a la ira, a veces incluso por circunstancias indeseadas.

Lo cierto es que uno de los retos que tiene el ser humano, es aprender a reencontrarse con sus más íntimos sentimientos (sean cuales fuesen éstos), y saber vivirlos.

Es importante que en proceso de aprendizaje el sentimiento que lo aborde, sea el saber estar en paz con sí mismo para poder estar en paz con los demás, con su entorno y llegar a un equilibrio con en lo que es mediante en lo que se desarrolla y crece día a día.

Jamás se sabe que pasará al segundo siguiente de lo que en presente se experimenta.
Sí que se puede saber qué es lo que se ha experimentado o jedado de experimentar, pero no lo que se va a acontecer en los sucesivos segundos de la vida.

Vivir el presente teniendo en cuenta el pasado como referente para subsanar errores, carencias, faltas cometidas o como mínimo estar preparados para salir lo más rápido posible de ellas y evitar quedarse atrapados; así como tener en el futuro un estímulo motivacional que invite a una mejor organización, a un esfuerzo mayor o simplemente a saber disfrutar de lo que se tiene, es el reto al que cada día han de enfrentarse las personas.

El saber vivir a tope con la prudencia e uso de las facultades físicas y cognitivas conscientes es un signo de amor a la vida. No obstante, alguna que otra vez, pueden desencadenarse enlaces fortuitos que giran todo un mundo y de quienes rodean a un todo un ser y ante ello, siempre ha de quedar además de la lección, todo lo que un ser humano es capaz de alcanzar por su entusiasmo, conocimiento, amor a la vida y por qué no, a su profesión.

Se puede vivir el día a día sabiendo encontrar en todo lo que se es capaz de emprender tanto en grupo como en solitario con satisfacción a la vez de dejar siempre nuevos retos. Lo importante, es que, en el andar del ser humano, esté presente el signo de la paz para consigo mismo y para con los demás.

Isabel Gómez

Fotografía de María Isabel Gómez Castillo 

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