martes, 26 de febrero de 2013

Tres son multitud por Merlina Meiler

Para que una pareja funcione, los integrantes tienen que ser solamente dos.

Esto puede sonar a una verdad indiscutible o a una premisa muy obvia, pero en muchas ocasiones, las relaciones amorosas se malogran y viven incertidumbres o falta de consolidación o de entendimiento constantes por esta causa.

Más allá de la situación obvia que se plantea en caso de una infidelidad, aquí expongo algunos ejemplos en los que una tercera persona puede estar involucrada en un vínculo sentimental y boicotearla de manera consciente, inconsciente o sin siquiera saber que se la está haciendo partícipe de esa situación:

- Cualquier familiar o amistad a quien no se le establecen los límites apropiados: si la pareja no delimita los ámbitos a los que los demás pueden ingresar, se desdibujará y otros individuos podrán tener opiniones que sean más valoradas que las de ellos mismos –esta insatisfacción y falta de seguridad en qué representa el vínculo no conduce a nada bueno.

- Un miembro de la pareja que cumple el rol de esposo (o de esposa) con otro ser: supongamos que un hijo tiene una relación con su madre (viuda o divorciada, generalmente) en la que le resuelve todos los problemas, sale de paseo o de compras con ella permanentemente, la incluye en todos los planes –muchas veces también en las vacaciones-e incluso tal vez ha propuesto vivir en su casa (o ya lo están haciendo): la imagen de su madre está ocupando un lugar diferente y puede llegar a interponerse en la comunicación profunda de la pareja, ya que el rol de la mujer ha sido ocupado por la madre de él, que ocupa el rol de pareja en cierta medida. En caso de que estés relacionada o por relacionarte con un hombre de estas características, para formar una pareja estable y satisfactoria contigo, primero es necesario que él revea el papel que está cumpliendo, ya que por ley física dos personas no pueden ocupar el mismo espacio.

- Un ex que está “rondando” permanentemente: las comparaciones o lo que vivimos o dejamos de vivir con nuestras relaciones anteriores son, exclusivamente, asunto nuestro. De nada sirve traer al presente o dejar latente la imagen de alguien que ya no está en la vida de uno de los miembros, ¡es imposible competir con un recuerdo, además de ser sumamente desgastante e inconducente! No dejes que tu compañero(a) hable de su ex bien ni mal, ¡ni de ningún modo! Tampoco hagas preguntas cuyas respuestas te incomodarán o te molestarán. Luego de las primeras salidas en las que uno hace algunos comentarios sobre la vida sentimental anterior (trata que sean mínimos y medidos), ponle un candado a esa etapa de tu historia y dedícate a vivir lo que la vida te presenta sin ataduras y sin fantasmas.

¿Has tenido la sensación alguna vez de que había tres personas en tu pareja?

Fuente: http://www.mejoraemocional.com

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