lunes, 4 de febrero de 2013

Ser invisible por Merlina Meiler

Ante ciertas situaciones poco felices, desearíamos desaparecer.

Que no se nos vea ni tenga en cuenta. Que no se nos individualice, desapruebe, culpe o reprenda.

Pero esto es un gran error.

La conocida expresión “trágame, tierra” nunca es una opción viable.

Todos ocupamos un espacio, permanentemente.

Intentar que quede vacío tiene implicaciones más allá de lo que puedas imaginar, tanto externas como internas (en tu propio cuerpo). Nada se compara a lo que estarías generando de intentar ser invisible ante hechos que te desagradan o que desearías que no hubieran sucedido.

Eres responsable de tus actos y de tus omisiones. Plantarte sobre tus dos pies, hacerte cargo, dar explicaciones (si corresponde) e intentar subsanar lo que resulte oportuno es muy beneficioso. Pedir perdón y tomar medidas para que el hecho no vuelva a ocurrir, también.

Pero si te callas, te vuelves pequeñito ante la mirada de los demás y regalas tu espacio, estarás invitando a que otros lo invadan y NADA justifica esta dañina actitud.

Quien gana terreno dentro de ti te desequilibrará y te sacará de tu eje (el que siempre necesitamos y más cuando precisamos toda nuestra entereza interna para dar la cara ante los demás y ante nosotros mismos).

No permitas que la culpa o la pre-ocupación te jueguen en contra: quedarte inmóvil y, peor aún, intentar ser invisible te están haciendo retroceder de tu lugar.

Esconderse (y mentir, ocultar, temer) solo retrasa lo que inevitablemente ocurrirá y drena energía. Tu fortaleza reside en ser completamente visible, responsabilizarte de lo acaecido en la medida apropiada, entenderte, hacer frente a los hechos desde el respaldo con el que cuentas: tu verdad, la verdad.

Aceptar lo sucedido es una muestra de inteligencia y de estar bien parados en nuestro interior, al igual que dar la razón a quien la tenga y hacer unmea culpa. Esto no pasa desapercibido para nadie, ni siquiera para ti. Si aun así alguien intentara inseminar en ti dudas, culpas y remordimientos para avanzar y minimizarte o “pasarte por encima con una topadora” hasta que tu ser o tu voluntad queden reducidos a algo prácticamente invisible, no hallarán terreno propicio para hacerlo. Y esto es altamente positivo.

¿Has querido ser invisible en alguna situación? ¿Cómo te ha resultado?


Fuente: http://www.mejoraemocional.com

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