sábado, 23 de febrero de 2013

El último adiós


Iniciar una relación es un momento que llena de felicidad, pero como todo en la vida esta etapa no es eterna. Con el tiempo se desgasta y las cosas ya no son como antes, y cuando menos te das cuenta esa unión se ha deshecho, no importa el motivo o quién deja a quién… pero la realidad es que es un trance tormentoso en el que es difícil recuperarse.


Aceptar el final de la relación

¿Qué pasa al día siguiente? Cambia la rutina, hay alguien ausente, la vida giro tan rápido que no da tiempo a nada, y la depresión y el vacío son muy fuertes aún en los casos en que la euforia de haber tomado la decisión se parezca a una liberación. Siempre el día después es difícil. El dolor ante estos casos no diferencia género y los varones también sufren mucho.

El deseo sexual aparentemente desaparece y surgen recuerdos tanto buenos como malos que siguen manteniendo presente a la otra persona. Romper un vínculo siempre trae dolor pero a veces es mejor que continuarlo sin amor o con mucho dolor también, como viven tantas parejas. Es importante decidir si cuando está la decisión se pensó en iniciar una nueva vida o quedarse en el dolor.

Es fundamental empezar el día aceptando que la relación se terminó y no pensar todo el día en el tema, ni hablar con todo el mundo sobre lo que pasó y ni mirar fotos recordando el pasado. Eso es lo peor que se puede hacer y es lo que habitualmente sucede, por eso duele más.

Si bien el duelo es necesario e inevitable, hay estrategias para acelerar esta etapa. Se puede escribir en un diario todo lo que se va sintiendo y así volcar sentimientos sin contarlos a todo el mundo y luego arrepentirnos. Otra ayuda es no pensar qué falló, en qué fracasamos: no es momento de balances, esa reflexión es bueno hacerla un tiempo después.

Lo ideal es empezar a acercarnos a los amigos que no se ven tanto cuando se está en pareja, recordar qué se hacía antes de esta pareja, qué cosas se dejaron de lado, e iniciar una etapa en la que se sea el centro, hacer lo que da placer, iniciar deportes, estudios, viajes, cambios en el aspecto personal, el cabello, la ropa, cambiar muebles de lugar o comprar cortinas nuevas y sobre todo guardar las fotos para verlas cuando la tormenta pase y queden los lindos recuerdos, si hay algunos o muchos.

No se aconseja ver a la otra persona, ni hablarle en lo posible por un tiempo y no enterarse de qué hace ni estar averiguándolo, eso sólo aumenta la etapa de duelo y el dolor. Tampoco buscar sustituto y salir corriendo a buscar otro amor, eso dura poco y deja un vacío más profundo.

Aceptar el final de la relación y pensar que fue bueno vivirlo porque se ha crecido, es una forma de superar la crisis y salir adelante.

Desconozco a su autor

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