sábado, 9 de febrero de 2013

El juego del observador para aliviar situaciones tensas por Merlina Meiler

Otra vez te sientes presionado por una persona cercana de tu entorno (tu jefe, tu marido o mujer, algún familiar o amigo). Tratas de que ese roce tan frecuente que se produce entre ustedes no llegue a generar nuevamente situaciones que te producen un gran fastidio, pero es inútil. Se repite el mismo patrón, te embargan de nuevo las mismas sensaciones, las anclas se disparan… ¿por qué llegas siempre al mismo lugar de tensión, aunque no quieres? ¿Cómo salir de este callejón que parece sin salida? Al leer este artículo te darás cuenta de que es más fácil de lo que imaginas…

Estás desbordado. Ésa es la palabra. No sabes qué hacer. La situación se te ha ido de las manos. Sientes una presión enorme, tal vez hasta cierta opresión. Se ha producido algún desequilibrio psicofísico: un resfriado, una enfermedad o malestar importante en tu cuerpo. Tal vez simplemente fastidio, impotencia, angustia. Tienes que seguir relacionándote con la persona que te causa todos estos malestares, ya sea porque trabajan juntos o porque vive en tu misma casa o lleva tu misma sangre. Se te hace difícil, ya que por momentos todo está bien y de repente… ¡Pum! Vuelta a la situación de desasosiego.

Te sientes sin fuerzas cada vez que esto sucede, ¿verdad? Es lógico, estas situaciones absorben gran parte de tu energía, ya sea que las enfrentes directamente, con malas contestaciones, por ejemplo, o que calles y guardes el dolor para ti solo. Y todos contamos con una cantidad limitada de energía al día; si la ves minada, hará un impacto negativo no sólo sobre tu salud psicofísica, sino también sobre las demás actividades que quieres realizar.

Has tratado de revertir la situación sin resultados positivos, ahora vamos a ver cómo, explorando nuevas posibilidades, le damos un giro tan profundo al tema que toma un rumbo completamente nuevo… el que tú quieras. Si queremos obtener otro resultado, sólo debemos hacer otra cosa, es así de sencillo. Y para eso, nada mejor que ¡el juego del observador!

¿Estás listo? ¿Estás lista? Esto solo funcionará si has tomado la decisión de dejar atrás estas situaciones tan molestas.

Vamos a experimentar nuevas posibilidades para ampliar nuestra capacidad de encontrar soluciones – ¡qué bien suena eso! Estás cómodamente sentado. Adopta la posición de un observador, piensa que eres un reportero, con otro nombre, y que vas a entrevistar a alguien importante. Mira (o imagina) un sillón extremadamente cómodo delante de ti. Imagina que delante de ti, en el sillón, estás sentado tú mismo (observándolo como si fueras el reportero). Observa lo cómodo que estás, con almohadones mullidos y ropa que te hace sentir muy a gusto.

Pregúntate lo que quieras saber, utilizando estas palabras: qué, cuál, cómo. Trata de llegar a respuestas bien concretas empleando los términos “exactamente” y “específicamente”. Luego busca soluciones alternativas, lo más disparatadas posibles.

Aquí va un ejemplo, basado en un caso real con un jefe, que podría aplicarse tranquilamente con un marido, mujer o persona cercana:

- Mi jefe se enoja conmigo cuando está de mal humor.

- ¿Qué significa que se enoja contigo, específicamente?

- Me grita o busca cualquier excusa para irritarme, así descarga su mal humor conmigo. Me hace sentir mal porque lo que me dice no es cierto y no le puedo contestar.

- ¿Cuál es tu reacción en estos casos?

- Si contesto es peor, porque terminamos gritando y tengo miedo de que me eche. Así que me callo y me quedo lamentándome de mi dolor de estómago (resultado de cada pelea).

- Pues bien, lo único que necesitamos para revertir esto es que me menciones (o escribas en un papel) distintas reacciones que podrías tener al enfrentarte con esta situación. Tienen que ser varias, desde las más descabelladas hasta las más graciosas, pero no puedes incluir en tu lista ninguna de las que ya hayas probado, ¿sí?

- Bueno, se me ocurre que podría poner música suave, para no escuchar todo lo que me dice, o podría respirar hondo y sonreír, pensando en otra cosa, ya que es habitual que se produzcan estas escenas, y después la única que se queda mal soy yo. ¡Ah! Y podría dejar de quejarme de lo que me pasa, sólo me hace sentir mal y me angustio, y cada vez que quiera lamentarme, voy a pensar en…¡helado! Me gusta mucho.

- Vas muy bien, dame más opciones, 4 ó 5 en total estaría bien. Menciona alguna aún más divertida, que incluya a tu jefe de algún modo.

- Mmm, ¡podría ofrecerle un café o un té cuando está de mal humor! O inventar una serie de respuestas metódicas como: sí, claro; tienes razón; así es; si tú opinas de esa forma, y repetirlas siempre en el mismo orden, así estaría pendiente del orden de las frases y no de lo que me están diciendo (que nunca tiene demasiado sentido).

…..

A la persona que planteó este problema, la solución le funcionó de maravillas. Trata de aplicar este juego en el área que lo precises, al mismo tiempo te divertirías, y tu energía ya no se vería diezmada por situaciones de esta índole. Disfruta este juego, pon tus opciones en práctica, créeme que aunque parezcan cómicas o descabelladas van a funcionar excelentemente bien, ya que estarás provocando un cambio de patrón en tus respuestas que traerá aparejado otro cambio de patrón en quien buscaba esas respuestas tuyas, y así podrás disfrutar de tu energía renovada.

Fuente: http://www.mejoraemocional.com


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