viernes, 1 de febrero de 2013

El Amor Eterno

El amor tiene muchas definiciones. Sin duda alguna cada persona lo define una manera personal, pero nadie se imagina vivir la vida sin este sentimiento sublime y noble. Muchos se pasan toda la vida buscando este amor ideal. Cuando esta persona especial aparece en nuestra vida, ¡el mundo se transforma! Nos llenamos de gozo, de alegría, nos ponemos eufóricos y tal parece que nada puede estropear este estado tan maravillo, llamado amor. Y ¿por qué no? Creemos sinceramente que esta sensación va a permanecer por siempre. Sin embargo, el mito del “Amor Eterno” es una falsa creencia más aceptada en el mundo y la que más daño hace en las relaciones de pareja. Vamos a ver ¿Por qué?

En nuestros artículos anteriores siempre hemos señalado que para tener una relación de pareja gratificante y duradera el amor es necesario, pero no es suficiente. Las personas se equivocan pensando que lo más difícil es encontrar la persona adecuada, pero una vez esto suceda, todo funcionará de maravilla por sí solo. Y si algo no funciona bien, el error esta en el “otro”, que el objeto del amor no salió perfecto y que la culpa no es de nosotros.

Esta postura frente a la visualización de las relaciones de pareja causa mucho sufrimiento. Es mucho más cómodo no asumir la responsabilidad y echarle la culpa al otro. Pero, por otro lado, aparece la frustración de ¿“porque escogí a esta persona”? ¿“Como pude equivocarme”? Sin embargo, todo este malestar es producto por las falsas creencias sobre el amor eterno.

¿Cuál es la realidad del amor duradero?

La respuesta es: El amor dura siempre y cuando seamos capaces de construirlo día a día, sin descanso. Mientras que el enamoramiento es un sentimiento que no depende de nuestra voluntad, el amor maduro es un acto de nuestra voluntad. El amor se construye con actos de amor, requiere de esfuerzo, trabajo, sensibilidad, empatía y mucha creatividad. Construir el amor significa crear un espacio de confianza, calidez, de apoyo mutuo, significa también establecer un vínculo profundo de conexiones en varios niveles: emocional, físico, intelectual y espiritual. Como dice la canción: “… El amor es crear un mundo entre los dos…”

Otro factor sumamente importante es que para construir este mundo, los dos tienen que quererlo y poner el esfuerzo por igual. El amor es como un río, hacen falta las dos orillas para que pueda fluir.

Cuando prometemos el amor eterno, de manera inocente estamos mintiendo. No se puede prometer algo que es efímero, algo que no depende de nuestra voluntad. El sentimiento es efímero. Es falso creer que estaremos siempre enamorados de la misma persona, sencillamente no es verdad. En el transcurso de la vida, nos enamoraremos muchas veces de las otras personas, lo cual no se puede controlar. Lo que si podemos controlar es nuestros actos conscientes, nuestra conducta y nuestra decisión al respecto.

Lo que si podemos prometer y controlar es mantener conductas amorosas encaminadas al cuidado del amor, al cuidado de la pareja y de la relación. Podemos prometer emplear nuestra capacidad creativa, nuestro esfuerzo y dedicación.

El amor maduro no es “un sentir”, es una capacidad que se desarrolla a través de la práctica diaria, a base de la voluntad, la consistencia, la inversión de tiempo y de recursos materiales que están en nuestro alcance. El enamoramiento es mágico, el amor es terrenal. El enamoramiento es un estimulo incontrolable que se mantiene vivo a base del amor como acto de voluntad. Tal vez la siguiente formula es válida para los que buscan la respuesta exacta:

El Enamoramiento + Conducta amorosa consciente = Amor Eterno

Te deseo todo lo mejor en tu relación de pareja!

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Gracias

Martha Beato

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