miércoles, 6 de febrero de 2013

De la inaccion a la accion por Merlina Meiler

Si te encuentras triste, desganado, bajo de energías, te parece que estás inmerso en un círculo cerrado ya que las preocupaciones vuelven a ti de manera recurrente, ¡sólo necesitas ponerte en acción! En este artículo te propongo una sencilla manera de lograrlo y de empezar a lograr cambios… desde mañana mismo.


En ciertos momentos de nuestra vida, por diversas circunstancias, estamos estancados. Las cosas no han salido como esperábamos. Se derrumbaron proyectos, sueños. Nos agobian preocupaciones, nos sentimos tristes, decepcionados. Probablemente pensemos en algún tema en particular de manera recurrente, y de hecho pasamos horas dándole vueltas al asunto.

Tal vez lloremos, ataquemos la heladera hasta vaciarla, o no nos pase bocado por la garganta. El patrón de conducta de cada persona para evadirse del presente es diferente, pero suele tener un denominador común: la inacción. Horas letárgicas frente al televisor. En muchos casos vemos que se repite la misma rutina, día tras día. Preferimos el mutismo y la reclusión por tiempo indeterminado. O para descargarnos a lo sumo hacemos llamados telefónicos interminables que sólo nos hacen recrear nuestra angustia una y otra vez. En realidad no generamos nada nuevo, sólo nos volvemos a sumergir en lo mismo.

Para no enfrentar el presente la gente busca diferentes vías de escape. Una es el disgusto constante, la queja por la queja misma. Nada de lo que hacemos nos satisface y todo tiene el mismo color gris. Si estamos emotivos e hipersensibles, esta conexión con nuestros sentimientos nos indicará que, además, estamos tristes. Tal vez no nos demos demasiada cuenta de este estado de abulia y de desgano, pero no disfrutamos de la vida, las cosas que hacemos no nos completan, siempre nos falta algo. No estamos centrados en el presente, sino en comparar situaciones pasadas con lo que sucede.

PONIÉNDONOS EN ACCIÓN

¿Estás listo (o lista) para ponerte en movimiento? ¡Muy bien! Manos a la obra. Lo único que precisamos hacer es un cambio en nuestros hábitos, salir de las rutinas prefijadas, hacer algo distinto que implique ponernos en movimiento. Cualquier cosa que hagas estará bien, siempre y cuando genere un cambio productivo en las actividades que viniste haciendo. Las mujeres cuando estamos tristes solemos ir a la peluquería a cambiarnos el peinado. ¡Al menos nos estamos moviendo y cambiando el patrón de ensimismamiento!

¿Cómo logramos dar este paso? Decide ahora, mientras lees este artículo, hacer algo distinto mañana. Apenas una sola cosa. Permítete, sólo mañana, llevar a cabo algo que hace tiempo quieres hacer. O que los demás desalentaron “porque ya no eres un niño”, “no es para mujeres”, “sale demasiado dinero”, o limitaciones semejantes. O algo que se te venga a la mente en este preciso instante. Que sea bien distinto a tus actividades habituales, o las modifique de alguna manera (¡hasta tomar un camino diferente para ir a trabajar!). Fíjate cómo te ves y te sientes. Si quieres, compártelo conmigo. Una vez que quiebres el círculo de la inacción y te pongas en movimiento tu vida se irá llenando, progresivamente, de más y más colores.

Fuente: http://www.mejoraemocional.com

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