domingo, 10 de febrero de 2013

Culpa y preocupación por Merlina Meiler

Hay dos mecanismos recurrentes que generan sentimientos de insatisfacción profundos: la culpa y la preocupación. Lo que es peor, hacen que escapemos del presente y nos perdamos todo lo que tenemos por vivir, aquí y ahora…

La culpa es un sentimiento de insatisfacción relacionado con algún hecho acaecido en el pasado.

La preocupación implica miedo por el futuro, por lo que vendrá. Estos dos mecanismos sólo tienden a sacarnos de lo que realmente tenemos: el presente. El Dr. Wayne Dyer, en su libro “Tus Zonas Erróneas”, denomina a la culpa y a la preocupación como “emociones inútiles” y las considera extremos opuestos de lo mismo. Tanto la culpa como la preocupación nos inmovilizan y nos quitan fuerzas para afrontar lo que estamos viviendo… no son más que una forma de escapismo.


Culpa

Piénsalo un instante: que te sientas mal por un hecho que ya pasó, ¿cambiará en algo lo sucedido? ¿Cuál es el fin de revivir algo una y otra vez, castigándote y teniendo pensamientos tales como:

Ay, si hubiera hecho esto así …. en vez de como lo hice.

Si yo no le hubiera contestado eso a mi madre, ella…

No conseguí el empleo, la culpa es mía por haber (o no haber…)

Yo debería haber hecho tal cosa… …

¡Todo esto pasa por mi culpa!

¿Te das cuenta del mecanismo? Revives en el presente algo que te molestó del pasado, y eso te imposibilita disfrutar de este momento, o enfrentarte a él con toda tu energía. No me refiero a volver a situaciones vividas en las que consideramos que podríamos haber actuado de otro modo para aprender de ellas y que ese saldo positivo sea un estímulo en nuestro crecimiento personal. Me refiero a lacerarse o martirizarse por una conducta que tuvimos en el pasado, en lugar de adoptar una actitud más comprensiva y relajada.

La capacidad de sentir culpa la tenemos todos. Hay personas que no necesitan utilizarla, y otras que aprenden a desarrollarla en el entorno de su hogar. Hay familias de culposos, donde los niños, al recrear los patrones de conducta de sus padres, adoptan este mecanismo en forma sistemática. Culpan a otros por hechos de los que tendrían que hacerse responsables. O, peor aún, asumen todo lo que les pasa en la vida con culpa. Ellos causaron todos los males con su proceder (o con su no proceder). Estas personas llegan a experimentar culpa hasta por cosas sin sentido (¿Cómo se me ocurrió ir a la fiesta del sábado con esos zapatos? Me deben haber mirado todos, y hecho comentarios a mis espaldas… ¡Qué mal que me siento por eso! Si lo hubiera pensado mejor… si hubiera escuchado a…). Esta conducta poco saludable bloquea las posibilidades de situarnos en el aquí y ahora con todas nuestras ganas y nuestra energía, y mostrar cuán capaces somos para enfrentar los retos de todos los días, así como también nos nubla la posibilidad de disfrutar de todo lo lindo que tenemos oportunidad de vivir cotidianamente.

Pre-ocupación

La estructura de la preocupación es idéntica. Hay personas que llegan a obsesionarse de tal manera con hechos futuros que no pueden planear bien y en detalle los pasos a seguir hacia un fin determinado: sólo piensan que lo peor puede pasar y seguramente pasará y qué harán ellos en ese momento. Quiero hacer una salvedad, soy una persona optimista y siempre trato de poner lo mejor de mí para planes futuros, pero con realismo y no con preocupación. Una cosa es ocuparse de los detalles que pueden hacer que un proyecto llegue a buen puerto, y otra es no poder dormir por la preocupación o la ansiedad de lo que está por acontecer. Este mecanismo poco saludable, al igual que la culpa, tampoco permite que las personas se relajen y disfruten de lo que les sucede en la vida. La preocupación genera un estado de tensión que desdibuja el grado de importancia de los hechos y provoca que se le preste atención a nimiedades. Las personas pre-ocupadas reaccionan con miedo ante estímulos o situaciones que en forma relajada tal vez ni siquiera registrarían, y no tienen la claridad y la fuerza necesarias para enfocarse en los asuntos que sí les permitirían llevar a cabo sus objetivos.

En caso de sentir culpa desmedida o preocupación exorbitante que provocan en ti una gran sensación de incomodidad y te quitan claridad mental y emocional para desenvolverte en el momento actual, pregúntate:

. ¿qué pasaría si vivieras aquí y ahora, libre de esa carga pesada que te impide disfrutar a pleno y mostrar tus verdaderas capacidades?

. ¿qué del presente hace que busques refugio en el pasado o en el futuro?

. ¿qué harás con toda esa energía liberada, en el presente, una vez que decidas vivir aquí y ahora?

Piénsalo… estás acá, en este lugar, en este preciso instante, hoy… un día que puedes disfrutar a pleno, y en el que tienes la posibilidad de comenzar a encontrar todo lo que necesitas para ser feliz. Créeme que tomar la decisión de deshacerte de mecanismos tan inútiles ejercerá una influencia maravillosa en cada uno de tus días.

Fuente: http://www.mejoraemocional.com

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