jueves, 21 de febrero de 2013

Aferrad@ a una ilusión por Merlina Meiler

En los últimos tiempos he recibido diversas consultas de mujeres y de hombres que se aferran a relaciones que, a mi parecer, no existen.

Estarás pensando, ¿cómo puede ser, participan en un vínculo unilateral o consideran que están de novios y la otra parte involucrada no lo está?

SÍ. Tan simple como suena.

En especial, sucede con muchas personas que se conocen por Internet y tienen carencias internas profundas sin resolver, que pueden ser: miedo a la soledad, desesperación por estar acompañado, apuro de concretar por la edad, tener pocas amistades, no saber qué hacer con el tiempo libre, entre otras.

Debido a sus vacíos internos, creen que arman una pareja con el otro y que él o ella tienen las mismas intenciones y necesidades: formar una pareja estable y, eventualmente, una familia, una convivencia (con o sin papeles). Proyectan lo que ellos querrían alcanzar y el otro debe encajar en sus pretensiones.

Pasan por alto indicadores bastante evidentes de que esto no es así (por ejemplo: no conectarse los fines de semana, no atender siempre el teléfono, poner excusas para no conocerse o verse personalmente).

Dicen estar enamorados de alguien a quien no vieron nunca en su vida y que les da señales cuando menos contradictorias (en algunas situaciones, bastante claras de sus verdaderos deseos).

También están los casos de mujeres que me consultan porque han conocido a un hombre por Internet y al poco tiempo les pide tener sexo virtual. Me parece que dos adultos que dan su consentimiento voluntario para ello pueden hacer lo que les plazca, pero de ahí a imaginar que eso es un noviazgo hay un trecho muuuuy grande – les sorprendería saber la cantidad de veces que me han formulado esta pregunta mujeres un tanto incómodas por la propuesta pero que quieren seguir adelante con la “relación amorosa” (nuevamente, para mí, inexistente).

¿Creo en las relaciones que se manejan a distancia? Claro que sí. Sin mentiras, desapariciones ni excusas poco creíbles. Con actitudes congruentes de los dos miembros, con muestras claras de interés, con conocimiento de la persona y de su entorno (familiar, laborales, de amistades).

¿Creo en las parejas cuyos primeros contactos se realizan por Internet? Por supuesto, al 100%. La posibilidad de encontrar a alguien que nos haga feliz, nos respete, nos valore y nos acompañe puede aparecer en cualquier lugar, ya sea convencional o inesperado. Es bueno estar abierto a todas las opciones que el mundo de hoy nos ofrece.

De hecho, doy fe de muchos casos de personas que se han conocido a través de la red y han podido concretar su anhelo de tener un vínculo sano y duradero.

Pero también están los otros casos. En los que no se puede hablar de noviazgo (presencial o virtual) porque, a las claras, no lo es. Tan solo se trata de estar aferrado a una ilusión que solo nos traerá sinsabores y nos hará malgastar tiempo que podríamos estar empleando en tratar de encontrar a alguien que sí comparta nuestros valores y lo que queremos lograr en nuestra vida.

¿Qué es necesario para que dejes de aferrarte a algo que no te hace feliz?

Fuente: http://www.mejoraemocional.com/

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