martes, 29 de enero de 2013

Viviendo en el pasado

Es sorprendente la cantidad de personas que continúan reaccionando a situaciones en el presente, de la misma manera como lo hicieron en el pasado.

Aun, cuando sus condiciones cambiaron, las dificultades se superaron y las circunstancias son otras, sus reacciones siguen siendo las mismas, sufriendo por ende, el desgaste y la afectación que vivieron.

Y es que en muchos casos, continuamos amarrados al pasado, especialmente a las vivencias difíciles, y si a eso le sumamos el hecho de que solemos escoger personas para compartir la vida, con actitudes o características similares a las de nuestros padres, luce como que estamos condenados a repetir la historia, sin posibilidad de soltarnos de ella.

¡¡Quienes tenemos que cambiar, somos nosotros!!

Hagamos el compromiso y el trabajo personal necesario, para soltarnos del pasado, de lo que vivimos con dolor y limitación, quedándonos solo con la madurez y el conocimiento que adquirimos a través de esas experiencias.

Para lograrlo, necesitamos identificar las actitudes, los comentarios o las situaciones que disparan nuestras reacciones y que nos traen esos recuerdos negativos.

Darnos cuenta en ese momento, que no es la persona y su comportamiento, ni siquiera la situación que estamos viviendo los que causan nuestro descontrol, estrés y afectación, sino la conexión directa con alguna experiencia anterior que tenemos guardada y sin resolver, nos ayudara a responder de una mejor manera.

Bien vale la pena, recordar, que solo a través de la resolución de algunos de esos recuerdos, es como podemos liberarnos de esa carga emocional negativa que seguimos guardando, y que lograrlo, nos hará libre del habito de responder exageradamente a ciertas situaciones que estimulan nuestras reacciones mas negativas.

Somos el producto de todo lo que hemos vivido, lo hayamos aprendido o no.

Hagamos el esfuerzo de observarnos a nosotros, sin juicio y sin critica, solo con el ánimo de conocer la conexión que existe entre nuestras reacciones, actitudes y comentarios, y los pensamientos, las ideas, los prejuicios y las creencias que los alimentan.

La próxima vez que una persona o una situación te haga sentir fuera de control, maneja tus reacciones y piensa en que representa una oportunidad para revisarte, trasformarte y cerrar esa puerta que te conecta con tu pasado.


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