lunes, 28 de enero de 2013

Tolerancia CERO por Merlina Meiler

Considero que la base de una buena relación entre las personas es la paciencia y la tolerancia.

Siempre hablo de ampliar nuestros niveles de estos dos componentes de los vínculos para lograr mayores entendimientos y acercamientos.

Por otro lado, propongo tener tolerancia CERO para todas las situaciones de maltrato y de agresión.

Entonces, ¿cómo discernir qué conviene intentar tolerar y qué no?

Porque algunas veces, parecería que la línea que los separa es delgada y poco nítida.

Pero no lo es.

Podemos hacer listas y enumerar situaciones y actitudes que bajo ninguna circunstancia deberíamos aguantar.

Sin embargo, hay personas inmersas en estas situaciones de desidia desde hace tiempo que aún no se han dado cuenta si está bien o mal que sucedan en su vida (por motivos familiares o económicos, porque se han acostumbrado al problema y al dolor, por copiar patrones de sus mayores, etc.)

También están quienes son nuevos en esto de recibir malos tratos o agresiones y los justifican para sostener el vínculo o, al no haber vivido nunca algo semejante, no le dan el significado real que tiene y le quitan relevancia a lo sucedido.

Cabe destacar que, en caso de agresiones o de malos tratos, permitir uno solo implica dar lugar, implícitamente, a que vuelvan a ocurrir, con la triste posibilidad de que los siguientes vayan in crescendo y sean cada vez más asiduos y virulentos.

Entonces, es bueno ampliar nuestros niveles de tolerancia de y paciencia hacia quienes nos rodean, pero con LÍMITES.

¿Y cuáles son estos límites? Tus sensaciones internas.

Porque además de lo obvio (no permitir agresiones verbales ni físicas, que respeten nuestras decisiones, etc.) para cada persona, conforme a nuestras percepciones y creencias, hay situaciones que decididamente nos molestan y no tenemos por qué darles la bienvenida.

Tal vez otros no las entiendan, les resulten ajenas o intenten minimizarlas (la desvalorización es una forma de falta de respeto), pero si son importantes para ti, debes darles su justo valor y sostenerlas. Suelen ser los detalles que te hacen único y que logran que tu personalidad y tu creatividad afloren libremente (en el ámbito que sea).

Conéctate con tu “brújula” interna para saber qué es lógico que aceptes (entre otras variables, lo que hace único al otro, sus propios detalles, siempre y cuando no te genere dolor o peligro) y a qué es necesario que tengas tolerancia CERO.

Si una acción del otro (sea tangible o verbal) te hace sentir disminuido o incómodo, tolerancia CERO.

Si compromete tu integridad física o psíquica, tolerancia CERO.

Si condiciona tu modo de proceder o peor aún, te ves obligado a realizar actos que se contraponen a tus deseos o a tus creencias, tolerancia CERO.

Si ya vives en un contexto en el cual has cedido más allá de los límites que deberían ser infranqueables y no sabes cómo hallar la solución, busca ayuda: en un familiar, amigo, profesional, miembro de tu congregación religiosa o quien pienses que pueda ayudarte. SIEMPRE HAY UNA SALIDA.

¿Ante qué situaciones tienes tolerancia CERO?

Fuente: http://www.mejoraemocional.com

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