domingo, 30 de diciembre de 2012

Oportunidades por Merlina Meiler


¿Eres la clase de persona que siente que no se le presentan oportunidades en su vida, o que ya ha “perdido el tren” por la edad o por otros motivos?
Ten en cuenta que pensar que se te está pasando el tiempo puede hacer que tomes elecciones incorrectas, ya que la presión (ya sea interna o externa) es una mala consejera.
Estás a tiempo de hacer infinidad de cosas, de tomar rumbos nuevos, y de aceptar lo que no ha sucedido.
Mirando hacia atrás, probablemente haya aspectos en los que te gustaría haberte desarrollado o metas que desearías haber alcanzado. No conozco a nadie que tenga absolutamente todo lo que desee, siempre hay vacíos en nuestra existencia. Quedarse atascado pensando en algo que no fue impide que disfrutemos el presente y que nos proyectemos cabalmente hacia el futuro. Lo básico para seguir avanzando es estar en paz con el pasado, y para este fin tienes dos caminos: intentar alcanzar lo que te falta, o, si no es posible, aceptarlo y mirar hacia adelante con esta experiencia de vida en tu bagaje.
Es poco probable que alguien toque la puerta de tu casa ofreciéndote ese trabajo que buscas o trayéndote a la pareja que tanto ansías. Puedes crear oportunidades hoy mismo: envía ese mail, publica tu perfil en un periódico o en Internet (ya sea para conseguir trabajo o si estás en busca de una pareja), llama a un amigo o a una amiga para salir de tu casa y conocer gente nueva. Un cambio de actitud es lo más efectivo para que obtengas nuevos logros, a partir de hoy. Darle la bienvenida al optimismo en tu vida es la mejor opción: si crees firmemente que las cosas cambiarán para ti, pues así será. Y si comienzas a dar pasos hacia la concreción de tu objetivo, te estarás acercando a él, día tras día. Permite que tu objetivo sea amplio (un buen trabajo, una buena pareja) y llegará a ti antes de lo que imaginas.
¿Qué oportunidad te darás hoy?
Fuente: http://www.mejoraemocional.com

¿Qué he hecho yo para NO merecer esto? por Merlina Meiler


Hay cosas que no salen como desearíamos.

Nos enfrentamos a nuestras carencias.

Estamos llenos de preguntas sin respuesta, tales como: ¿Por qué no pude estudiar en la universidad? ¿Por qué no tengo pareja? ¿Qué pasa que no encuentro trabajo? ¿Por qué no tuve hijos, o por qué ya crecieron y no me consideran imprescindible como antes? ¿Cuándo recobraré la salud? ¿Cómo sobreponerme a ese mal trago? Y muchas más…

No hay persona alguna sobre la tierra que tenga absolutamente todo lo que desea. Claro que se puede tener éxito en muchos aspectos de nuestra existencia, pero siempre habrá algo que nos falte. Y enseguida nos ensordece una marejada de dudas que no encuentran respuesta. En esas ocasiones, pensamos que tal vez hicimos algo malo por lo que las cosas no salen conforme a lo planeado. Y malgastamos nuestra fuerza y nuestro tiempo culpándonos por situaciones que quedaron en el pasado o intentando elucubrar qué causa externa nos provoca tanto malestar.

No sé si todo lo que pasa en nuestra vida es provocado por una razón que podamos conocer, de lo que sí estoy segura es que cada situación a la que nos enfrentamos representa una oportunidad para aprender, para crecer, para conectarnos con nosotros y con los demás, para desarrollar nuestras capacidades (las que conocemos y otras que tenemos y aún no salieron a la luz).

Si te enfocas en lo que te falta, pues vivirás lamentándote y te perderás todo lo bonito que te rodea. Es tu decisión hacerlo… o no. Hay gente que sólo busca quedarse atascada en el pasado y rumiar por lo que no tiene, en lugar de usar esa energía para ponerse en acción, provocar un cambio interno y permitir que algunas cosas comiencen a suceder.

Si prefieres centrarte en todo lo que tienes y aceptas que en esta experiencia de vida por la que estás transitando, hay cosas que tendremos y otras que no, intentas cambiar lo modificable y te dedicas a tener una actitud positiva cada día, estarás lo suficientemente abierto y relajado como para que mucho de lo que deseas se transforme en realidad.

Congruencia por Merlina Meiler


La mayoría de nuestros problemas, en especial aquellos a los que no les encontramos una solución, se generan por no ser congruentes con nosotros mismos.
Cuántas veces no nos dejamos llevar por lo que pensamos o por nuestra intuición. En muchos casos, pedimos consejo a otras personas y hacemos al pie de la letra lo que nos recomiendan, tal vez, intentando no ser responsables del resultado que nuestras acciones producen. Total, yo hice lo que me dijeron…
Suele suceder que, por deber ser de cierto modo, por cumplir con ciertos mandatos o por el “qué dirán”, abandonamos nuestro centro, el de la congruencia. Esto genera confusión emocional y una sensación de desasosiego y de no estar siendo fieles con nosotros mismos.
Una cosa es tener en cuenta a las demás persona en nuestras decisiones y otra diferente es dejar de lado la lealtad que nos debemos a nosotros mismos por tratar de agradar a los demás por encima de las propias creencias y convicciones. Nada bueno sucede cuando uno se despersonaliza al punto de perder el eje interno. Esta falta de respeto hacia nosotros mismos no pasa desapercibida para nuestra mente, para nuestros sentimientos o, incluso, para nuestro físico. Además, quienes nos rodean se dan cuenta si somos coherentes o no, y esto afecta nuestra capacidad de que nos consideren confiables.
Si estás alineado en lo que piensas, dices y haces, hallarás soluciones a temas que te vienen inquietando desde hace tiempo. Encontrarás respuestas a esas preguntas que tantas veces te has formulado. Serás una persona genuina. Tendrás a tu disposición toda tu lucidez y tu fuerza interior. Vivirás en paz contigo mismo.
¿Te consideras una persona congruente?
Fuente: http://www.mejoraemocional.com