viernes, 28 de diciembre de 2012

Estimula su inteligencia


Son muchas las ocasiones en las que deseamos obsequiar con un regalo a un ser querido (cumpleaños, aniversarios, visitas, acontecimientos, navidades, etc.). Pero la pereza nos invade cuando no sabemos qué comprar y se inicia una pesada peregrinación por un sin fin de comercios, pero recuerda, que lean un libro es una forma de estimular su inteligencia.
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Un libro es una magnífica idea que siempre será bien recibida, sea cual sea la edad del lector. Es un regalo que nunca pasa de moda, que se conserva, que se puede disfrutar varias veces, que lo pueden leer varias personas. Regalar un libro es ofrecer cultura, un momento de paz y de intimidad y tendrá un lugar bien escogido en la librería.
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estimular la inteligencia de los niños con los libros y la lecturaLa lectura tiene grandes beneficios, tanto para grandes como para los más pequeños, tanto para los niños como para los padres. Con los libros se consigue:
  1. Aumentar el interés por la lectura.
  2. Evadirse y dejarse llevar a otras situaciones.
  3. Desarrollar la capacidad intelectual y de aprendizaje.
  4. Fomentar el desarrollo lingüístico y ampliar el vocabulario.
  5. Potenciar la creatividad y la imaginación.
  6. Mejorar la capacidad de concentración.
  7. Desarrollar la memoria.
  8. Aprender a escuchar con atención.
  9. Potenciar el dialogo.
A la hora de elegir un libro debes de tener en cuenta:
  1. La edad del lector: aún no lee, se acaba de iniciar, domina la lectura, es un adolescente, un adulto…
  2. El tipo de libro que se ajusta a su edad: solo dibujos, con pop ups o desplegables, texto ligado con pictogramas, letra de imprenta y dibujos, solo texto…
  3. El estilo de libros que le gustan: novelas, narrativa, cómics, cuentos…
  4. Sus gustos y preferencias: aventuras, dramas, románticas, acción…
  5. Si aún así no tenemos claro que libro adquirir siempre es recomendable dejarse orientar por el librero.
Fuente: http://www.clubmadres.com

Los miedos infantiles


Todos los niños tienen miedo a algo, unos a la oscuridad, otros a la separación de la madre, otros a los médicos… Pueden ser muchas cosas las que provocan este sentimiento pero, con un poco de tu ayuda, tu hijo podrá superar esta etapa sin problemas.
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El miedo es una respuesta psicológica saludable que prepara al niño para afrontar situaciones difíciles, además de evitar posibles peligros, como por ejemplo el miedo a las alturas le previene de caídas, o el miedo a los animales le puede proteger de picotazos o mordeduras. A lo largo de su desarrollo, los niños atraviesan varias etapas de miedos, siendo más intensos a partir de los 2 o 3 años y están relacionados con monstruos, animales, oscuridad, separación… estos miedos infantiles son pasajeros, de poca importancia, y propios de una edad. Cuando el niño va creciendo estos temores desaparecen y a partir de los 8 o 9 años surgen otro tipo de miedos: miedo al fracaso, al rechazo, al ridículo…
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La mayoría de los miedos infantiles desaparecen a medida que el niño crece y madura, pero si este es desmesurado y el niño vive en constante estado de temor y alerta, entonces habrá que consultar a un especialista.
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Miedo al médico
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miedos infantiles: niño triste, con miedoLas consultas de los pediatras y especialistas tienen un ambiente frío y poco acogedor, al niño se le desviste, se le vacuna, se le explora… es lógico que se sienta incómodo y no quiera visitarse. Si además ha vivido una situación dolorosa o una mala experiencia es posible que incluso exista en él cierto trauma.
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Como actuar:
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- Explícale con detalle todo lo que va a suceder en la consulta.
- No mientas diciéndole que no le va a doler si no va a ser así.
- Promueve el hecho de que el médico cura, que es bueno y nos ayuda.
- Llama al pediatra por su nombre de pila y ten con él un trato familiar.
- Ante el médico, tu actitud es importante, si te ve nerviosa tu hijo pensará que algo malo le espera.
- Dile a tu hijo  que el pediatra va a ver lo grande y fuerte que está (en caso de revisiones).
- Puedes explicarle lo que va a suceder de forma graciosa, por ejemplo, puedes decirle que una vacuna es como un mosquito cuando pica y podéis jugar a daros picotazos con los dedos. Podéis simular el cuento de la caperucita roja y el médico tiene que ver si tiene “orejas grandes” (cuando mira los oídos), y la “que boca tan grande tiene” (cuando explora la garganta), y cuando toca la barriga está mirando a ver si se ha comido a la abuelita. Recuerda que cuando todo se convierte en un juego cualquier cosa resulta mucho más fácil.
- Nunca le amenaces con llevarle al médico si se porta mal, no lo conviertas en un ogro.
- En casa podéis jugar a ser médicos y pacientes.
- No ignores sus sentimientos pero tampoco exageres la situación con una actuación dramática.
- Está bien que lleve consigo algún juguete con el que distraerse.
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Miedo durante la noche
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Durante la noche los niños se despiertan a menudo, sobretodo si son pequeños, y necesitan saber que todo está bajo control, sobretodo que no están solos y que los papás están cerca.
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Como actuar:
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- Deben de estar despiertos cuando se les mete en su cuna o cama. No es aconsejable que se queden dormidos en brazos, en el sofá o en otra cama y luego llevarles a la suya, ya que podrían asustarse al no entender donde se encuentran.
- Necesitan saber que estás cerca para sentirse seguros. Si tu hijo te llama durante la noche acude cuanto antes, y sin encender la luz, susúrrale y acaríciale para que se calme y se duerma nuevamente. Evita que se desvele del todo, tu hijo simplemente necesita saber que estás ahí por si te necesita. Poco a poco dejará de despertarse, y si lo hace, se dormirá él solo (aunque eso acostumbra a suceder a partir de los tres años de edad).
- Si sufre pesadillas es posible que haya algo que le esté inquietando y le provoque angustia y ansiedad. Observa si va todo bien en el colegio o que no haya sucedido alguna cosa con una persona próxima que lo pueda estar estresando.
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Miedo a estar solo
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A los niños les cuesta estar solos, la separación siempre es dolorosa, aunque tarde o temprano deberán sufrirla (inicio de guardería, escuela infantil, canguro…) Debemos de comprobar que este miedo a la separación o a estar solo no sea una consecuencia a una separación traumática (muerte, divorcio o separación de los progenitores, hospitalización…)
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Como actuar:
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- Evita estar siempre pegado a él cuando estés en casa. Procura que se quede algún rato solo en otra habitación y si te llama puedes hablarle a distancia.
- Juega con tu hijo al escondite, es una manera de enseñarle que la separación no es definitiva.
- Las separaciones deben ser graduables, primero auséntate cinco minutos mientras dejas al niño con alguien conocido y de confianza, y ves aumentando el tiempo poco a poco hasta que sea capaz de separarse sin problemas.
- Si has de salir no lo hagas a escondidas, sobretodo si ya no es muy pequeño, explícale que volverás enseguida. Cuando el vea que es cierto aprenderá a controlar esas situaciones.
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Miedo a los extraños
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Es lógico que los niños tengan miedo de las personas a las que no conoce. Lo normal es que se vayan familiarizando a medida que pasa el tiempo y que el pequeño comprueba que el extraño es de confianza.
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Como actuar:
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- No le fuerces nunca a que hable o mantenga contacto cuando no lo desea.
- Déjale el tiempo que necesite para sociabilizarse y estar a gusto con otras personas.
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Miedo a la oscuridad
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Cuando se hace de noche y es la hora de ir a dormir, con la oscuridad es habitual que la imaginación de los más pequeños se dispare y recobren vida todas aquellas cosas desagradables que han visto durante el día.
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Como actuar:
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- Durante el día, o al anochecer, acostúmbrale a moverse por la casa sin encender la luz.
- Podéis jugar a cosas relacionadas con la oscuridad: a la gallinita ciega, estar a oscuras y proyectar sombras con una linterna, esconder un juguete (o un regalito) y encontrarlo a oscuras.
- Explícale que durante la noche, o en la oscuridad, las cosas permanecen inalterables.
- Los interruptores con luz son muy recomendables, los tranquiliza y pueden ver en caso de que se despierten de noche. Con el tiempo cuando superan la etapa ellos mismos acaban rechazándolos.
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Miedos a los monstruos y demás seres
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En los cuentos siempre hay buenos y malos, y estos últimos son muy malos: brujas que se comen a los niños, lobos que los engañan y se comen a las abuelitas, madrastras que envenenan y un largo etcétera. Todos estos cuentos tienen un trasfondo didáctico pero los malos pueden causar verdadero miedo a los más pequeños, los cuales a una edad temprana no diferencian entre la realidad y lo imaginario.
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Como actuar:
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- Explícale que todo es fruto de su imaginación, que no es real.
- Humilla al malo, ríete de él, por ejemplo, si te dice que hay un lobo en el pasillo y le da miedo, tú le puedes responder “como vaya me lo como con patatas” para que lo encuentre divertido y burlón.
- Repasa el tipo de dibujos y programas televisivos que ve, aquellos con contenidos violentos y con monstruos no son nada adecuados para los niños, recuerda que para ellos todo es real.
- Tómate en serio sus miedos, no restes importancia y ayúdale a superarlos apoyándolo y transmitiéndole tu seguridad.
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Miedo a los ruidos
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Es menos habitual pero puede suceder que el niño llore y se asuste ante un portazo, un petardazo, una sirena, una moto al pasar…
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Como actuar:
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- Si se asusta de cualquier ruido, por mínimo que te parezca, llévalo al otorrino para que compruebe que no tenga una hipersensibilidad.
- Avísale, siempre que puedas preverlo, del ruido fuerte que para que esté preparado.
- Si le asustan los petardos y los fuegos artificiales no le fuerces a que los vea. También puedes abrázale, taparle los oídos y dejar que poco a poco el niño compruebe que no sucede nada por lo que asustarse.
- Ofrécele juguetes sonoros que pueda golpear (tambor, pandereta, sonajeros…) para que controle los sonidos y compruebe que por mucho ruido que hagan son inofensivos.
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Nuestra paciencia, comprensión y apoyo pueden ayudar a los más pequeños a superar sus miedos. Tómatelo con calma, pues es un trabajo que lleva su tiempo, pero verás como poco a poco lo irá superando. Si por el contrario, a pesar de vuestros esfuerzos, los miedos hacen difícil la vida de tu hijo deberás consultar a un especialista.
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Existen muchos cuentos en el mercado que les pueden ayudar a vencer sus temores de forma sutil y amena.

Fuente: http://www.clubmadres.com

Los niños a través de sus dibujos


Los hijos tienen muchas manera de expresarse, y no siempre utilizan las palabras, sus gestos, su carácter, su comportamiento, y sus dibujos nos dicen mucho de cómo son y como se sienten. Los niños trasladan al papel sus estado de ánimo (alegrías, penas, preocupaciones, miedos…) y a través de la interpretación de sus dibujos podemos conocerlos y ayudarlos en caso de necesidad.
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Para interpretar los sentimientos del niño a través de sus dibujos es mejor analizar varios de ellos, realizados a lo largo de un periodo de tiempo, es decir, un niño puede tener un mal día (como los adultos) y expresar su rabia o su enfado a través de un dibujo cargado de rojos, negros y símbolos que denotan agresividad. Eso no es malo, pues el niño necesita descargar ese enfado que lleva y sin duda la forma más pacífica es hacer un dibujo. Otra cosa bien distinta es si un niño siempre dibuja el mismo tema, o en sus dibujos siempre incluye elementos de violencia, que transmiten tristeza, miedos, etcétera. Lo que nos ha de llamar la atención son esas cosas que pinta de forma reiterada, pues nos está diciendo que algo no va bien, o en caso contrario, nos puede transmitir que se siente feliz y está contento con su vida y su entorno.
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Conoce su interior
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interpretar el dibujo de los niños, interpretaciónSi quieres conocer como se siente tu hijo, o si hay algún problema que le pueda estar afectando, pídele que te haga un dibujo, de lo que quiera. Tienes que darle un papel, tamaño folio por ejemplo, y 8 colores (amarillo, naranja, rosa, rojo, verde, azul, marrón, negro). Cuando quieras que dibuja un elemento en concreto pídeselo pero sin darle detalles, debe hacerlo cómo él quiera y no debe guiarse por tus comentarios, lo que dibuje estará perfecto.
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Si sospechas que el problema pueda estar en las relaciones que tiene con los miembros de la familia o en casa, puedes pedirle, de vez en cuando, que dibuje una familia, una cualquiera no ha de ser la vuestra. Inconscientemente el niño reflejará en ese dibujo la percepción que tiene de su familia. Escribe en el dibujo la fecha y guárdalo para compararlo con otros dibujos que pueda realizar en unas semanas.
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Haz lo mismo con el dibujo de una casa. Pídele que dibuje una cualquiera, puede dibujar el interior y el exterior de la casa si le apetece. Escribe su nombre y la fecha y guárdalo. Al cabo de unas semanas vuelve a pedirle que dibuje una casa. Compara los dibujos y mira si hay algo que te llame la atención.
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La prueba del árbol
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Pídele a tu hijo que dibuje un árbol. Dale una hoja de papel tamaño folio y los 8 colores antes comentados. Si te pregunta como debe ser el árbol simplemente contéstale que como él quiera y no le des más explicaciones. Déjale tranquilo y no estés encima observando cada trazo que realice. Cuando acabe, le pones su nombre y la fecha (puede escribirlo él si sabe hacerlo).
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La forma del árbol nos puede representar al niño en sí, tanto físicamente como mentalmente.Una vez acabado puedes intentar hacer tus propias interpretaciones:
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Ubicación: Dónde lo ha dibujado ¿en el centro, a la izquierda, arriba a la derecha…? Según donde lo haya situado nos puede decir como se siente. Lee en el artículo Interpreta los dibujos de los niños el cuadro con las 9 áreas. Si está en el centro (lo más normal) es un niño que vive el presente, si está a la izquierda tiene lazos con el pasado que le están marcando y si está a la derecha es porque piensa a menudo en el futuro y como serán las cosas o su vida más adelante. La parte de arriba se corresponde con la más imaginaria y soñadora, y la inferior con la terrenal, la realidad más pesada.
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Colores: En función de la edad de tu hijo, puede que haya coloreado el árbol con los colores más representativos de la realidad (las hojas verdes y el tronco marrón), pero quizá te sorprenda con colores bien distintos. Consulta el significado de los colores en el artículo Interpreta los dibujos de los niños.
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Los trazos: Igual de importante es la forma en que dibuja, si sus trazos son fuertes y profundos o débiles. Recuerda que siempre has de tener en cuenta su edad. Para más información lee  Interpreta los dibujos de los niños.
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La base: Se compone del suelo, las raíces del árbol y la base del tronco. Es posible que niños pequeños no las dibujen sencillamente porque no saben que los árboles tienen raíces. Y los niños más mayores pueden omitirlas porque es la parte que no se ve. Un dibujo con raíces o con una base ancha significa que es un niño estable, fuerte, seguro y que se recarga de energía fácilmente. Por el contrario, unos trazos suaves y una base estrecha denotan debilidad y fragilidad.
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El tronco: Sus dimensiones nos indican como es el niño respecto a su entorno social. Un tronco alto, grueso y voluminoso se corresponde con un niño seguro de sí mismo, confiado, que no se deja influenciar fácilmente. Por el contrario un tronco estrecho, aunque sea largo, es más vulnerable y fácil de doblegar.
A partir de los cinco años, coincidiendo con los cambios hormonales, los niños pueden dibujar un círculo en el tronco (la casa de los pájaros o las ardillas), lo que representa el despertar de la sexualidad.
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Las ramas y hojas: es la parte más ligada a la cabeza, al intelecto, la imaginación y la creatividad. Un árbol sin hojas, con las ramas desnudas, muestra a un niño con falta de motivación, en cambio, un árbol con muchas hojas habla de un niño creativo.
Si dibuja frutos significa que es un niño generoso, comunicativo, y abierto.
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Los dibujos de nuestros hijos nos dan la oportunidad de saber más sobre ellos (su personalidad, sus preocupaciones, sus necesidades…) y a descubrir las diferentes etapas por las que pasas. Recuerda recopilar varios dibujos para ver la evolución y poder hacer un análisis más detallado y exacto del niño. Un solo dibujo te puede dar la pista pero por lo general no es suficiente para hacer una correcta evaluación.

Fuente: http://www.clubmadres.com

Limitaciones que ya no limitan por Merlina Meiler

Mientras crecemos, solemos escuchar frases que nos limitan en nuestro desarrollo y que inciden en nuestra vida adulta. Sin darse cuenta de lo que expresan realmente y de lo que causan sus palabras, algunas personas tienden a decir frases descalificadoras como:
Nunca serás (médico, abogado, contador), ¡si no eres bueno (o buena) para estudiar!
Tu hermano es el más inteligente de la familia.
Si no enganchas a ese, ¿quién se va a casar contigo?
Nunca vas a ser rico.
En esta familia, nadie terminó la universidad.
Las mujeres no manejan (no deciden, no saben lo que quieren, etc.)
No sirves para eso.
Virginia Satir – terapeuta familiar estadounidense, cuyos trabajos representaron una fuerte influencia para la Programación Neuro Lingüística – expresó: “No permitas que las percepciones limitadas de las personas te definan”.
¿Quieres dejar atrás las limitaciones que te acompañaron durante años y no te permitieron acceder a lo que tanto deseas?
Entonces, acompáñame a seguir estos pasos, de probada eficacia:
El primero es entender desde el corazón a la gente que te dijo palabras limitantes durante años. Ellos (familiares, maestros, etc.) hacían lo que podían y creyeron que esas eran las que debían pronunciar en ese momento. Pensaban que así cuidaban de ti, o repetían las frases que les habían dicho a ellos mismos hace años. Tenerles enojo o resentimiento no permitirá que despegues de estas palabras. En el momento que hagas las paces internas con estas personas por lo que te inculcaron, estarás listo (o lista) para el segundo paso: la transformación.
Piensa en ti logrando lo que no has podido durante estos años. Terminar tu carrera, manejar, ser delgado (o delgada), sentir seguridad, autoestima, paz interior. ¿Cómo te ves habiendo logrado lo que deseas? Piensa en ti hasta que te veas de la manera que quieras, con tranquilidad.
¿Qué te dices, habiendo logrado lo que deseas? ¿Qué te dicen los demás? Cambia cualquier frase que te incomode por otras frases nuevas, si recuerdas voces de otras personas, primero pon en funcionamiento el paso anterior (entender desde el corazón a esta gente), bájale el sonido a esas palabras y piensa en las que más te reconforten (por ejemplo: claro que puedo aprender a manejar, está llegando el momento, aunque mi madre no lo haga yo sí puedo hacerlo y encontraré al profesor indicado para que me enseñe bien).
¿Cómo te sientes, habiendo logrado lo que deseas? Ante cualquier falta de comodidad interna que tengas, respira tranquilamente, pausadamente, hasta que tu respiración sea natural, mientras disfrutas de haber obtenido lo que tanto deseas.
Repite este ejercicio todos los días sucesivos hasta que te sientas bien y te veas nítidamente al imaginarte cumpliendo tu objetivo, puedas respirar plácidamente mientras lo haces, y recuerda cambiar las frases limitantes que se te presenten por otras positivas y alentadoras. (Al principio será de manera consciente, después lo harás automáticamente).
¿Qué limitación vas a dejar atrás a partir de hoy?
Fuente: http://www.mejoraemocional.com

Actitudes que enferman por Merlina Meiler


Sé que siempre sugiero pensar en positivo. Es lo que nos hace bien, nos llena el alma, nos permite avanzar y dejar atrás bloqueos y limitaciones.
Sin embargo, es necesario estar alertas ante ciertas actitudes contraproducentes que, en muchos casos, pueden llegar a enfermarnos o a provocarnos diversos malestares. De hecho, tal vez padeces alguna dolencia y no eres realmente consciente de qué la causa.
Veamos algunas actitudes nocivas:
Hablarnos de manera descalificadora, reprocharnos, culparnos una y otra vez: Si te dices y te repites: “soy un estúpido”, “nada me sale bien”, “esto demuestra que no soy inteligente”, etc., ¡te convencerás! Todos cometemos errores y también hacemos cosas bien, tenemos mejores días que otros, simplemente.
Usar palabras que indican enfermedades: hace poco recibí una consulta online en la que un hombre decía que su problema “se había hecho cáncer” que le carcomía el alma. ¿Puedes imaginarte el impacto que estas palabras o algunas similares causan en el cuerpo físico? Quién no ha dicho o escuchado: “esta clase de peleas generan úlcera”, “cada vez que discutimos me sube la presión” “me da dolor de panza cuando mi jefe…” Presta atención a no usar referencias a enfermedades en tus palabras, ni permitir que otros las usen.
Estar en relaciones que no nos hacen felices: permanecer al lado de alguien que no nos valora, nos maltrata o ya no nos quiere consume tanta energía que quedamos exhaustos y con las defensas bajas – o sea, propensos a enfermarnos.
Quedarse apegado a algo que fue y ya no es: cualquier intento de vivir en otro momento que no sea el presente tiene un efecto no deseado en nuestro “ecosistema interno” ya que nos saca de nuestro eje. Estar siempre presentes, aquí y ahora, nos brinda acceso a toda nuestra energía y a todos nuestros recursos internos para hacer frente a lo que se nos presente.
Decir a todo que sí: no saber oponernos a algo que no deseamos indica claramente que nos falta decisión para poner los límites que consideramos convenientes. Pintar la raya y no permitir sentirnos invadidos o manipulados es esencial. En nombre de no confrontar o de no discutir podemos preferir decir que sí o dar la razón y que el otro se salga con la suya, pero esta pérdida de terreno, al no surgir de la convicción de que es la verdad o lo que consideramos correcto, tiene un costo interno muy grande.
¿De qué actitud que enferma estás dispuesto a deshacerte?
Fuente: http://www.mejoraemocional.com/