miércoles, 26 de diciembre de 2012

Regalos de vida

Existen tantos juguetes como para complacer las extravagancias de los niños más exigentes. Pero, mercadeo aparte, consultamos a siete maestros de la vida qué atributo obsequiarían a un niño en esta Navidad.


Yolanda Sánchez, abuela de 21 nietos
"En esta Navidad yo le regalaría una caja llena de valores: amor, amistad, comprensión, tolerancia, honestidad, lealtad, dignidad, bondad y caridad. Esta caja la envolvería en un papel de muchos colores de liderazgo, la rodearía con una cinta de cariño por los cuatro costados y le pondría una tarjeta con este mensaje: 'Crece y dedícate a cambiar el mundo' ".

Daniela Rodríguez, psicóloga
"Yo le obsequiaría un sentido propioceptivo bien integrado. Este sentido, que depende del sistema nervioso central, hace posible que el individuo esté consciente de su propio cuerpo, base de las habilidades sociales y las cuales forman parte determinante del desarrollo integral como ser humano. Un niño con un sentido propioceptivo integrado es capaz de diferenciarse del otro, ponerse en su lugar y lograr una buena relación con los demás. Por el contrario, si tiene fallas en esta área puede serle muy difícil entender por qué el otro piensa de cierta manera y peor aún, por qué no piensa igual que él".

Omar Vera, papá de tres hijos
"Mi regalo sería la posibilidad de que entienda que él es una individualidad, que es único, auténtico y que tiene un valor y un peso específico en el mundo. Le obsequiaría la posibilidad de ejercer su propia presencia y de defender su espacio vital. Le enseñaría a tener siempre presente que él posee un peso tan importante como cualquiera sobre la tierra para expresarse y actuar y por supuesto, para responsabilizarse por todo lo que hace, dice y es".

Martha Medina, psicopedagoga
"En este momento transito por la corriente de la psicología positiva y a partir de esta experiencia le regalaría una herramienta que le permita asumir la vida desde el mirar del bienestar y la satisfacción humana. Por eso, le obsequiaría la posibilidad de que tenga un conjunto de metas a corto y a largo plazo, pues ellas son el timón de nuestro comportamiento y decisiones cotidianas. La edificación de metas es uno de los ejes que transversalmente impactan nuestra vida psicológica. Su carencia, por el contrario, nos puede conducir a vivir un creciente malestar y un terrible vacío. Es desde mi vivir diario que le ofrecería este retador regalo".

Víctor Brazao, entrenador deportivo
"Si yo pudiera le regalaría a los niños de mi país el valor de la responsabilidad. Aunque hay otros valores de suma importancia, me parece que la responsabilidad es indispensable para ser una persona de bien, encarar y superar las dificultades que se puedan presentar. Aun siendo niños, responsabilidad es cumplir con los deberes y tareas, y saber que asumir un compromiso o tomar una decisión tiene una consecuencia. Si ésta es un error, ser responsable es corregir y enmendar. Ser responsable con los demás y con uno mismo dignifica la existencia de cualquier ser humano. Ese valor se convierte en una actitud y por ende, en una virtud que marca el camino de una conducta coherente".

Tibaire Sánchez, maestra de primer grado
"Le regalaría el valor de la fe en dos aspectos fundamentales: fe en Dios como ser supremo que nos cuida, nos ayuda y nos protege a todo lo largo de nuestra vida, y fe en sí mismo, que consiste en la certeza profunda de que puede alcanzar todas las metas que se proponga en todos los aspectos de la vida: estudios, deportes y música, entre otros, porque tiene la capacidad para hacerlo".

Edgar Ojeda, cuentacuentos
"Los niños tienen el don de la creatividad, y como soy de los que piensa que es muy importante, les regalaría más para que la atesoren para siempre y la tengan en los casos de emergencias. Un niño creativo será, como adulto, un mejor ciudadano, de esos que a un mismo problema le consiguen más de una solución y le dan respuesta sin caer por adelantado en la sensación de fracaso o en la desesperanza. El planeta tiene quien lo salve si cultivamos la creatividad".

Los niños aprenden lo que viven

Si los niños viven con la crítica, aprenden a condenar
Si viven con hostilidad, aprenden a pelear
Si viven con miedo, aprenden a ser aprehensivos
Si viven con lástima, aprenden a compadecerse a sí mismos
Si viven con ridiculez, aprenden a ser tímidos
Si viven con celos, aprenden a sentir envidia
Si viven con vergüenza, aprenden a sentirse culpables
Si viven con estímulo, aprenden a ser confiados
Pero si viven con tolerancia, aprenden a ser pacientes
Si viven con elogios, aprenden a apreciar
Si viven con aceptación, aprenden a encontrar amor en el mundo
Si viven con aprobación, aprenden a quererse a sí mismos
Si viven con reconocimiento, aprenden a tener un objetivo
Si viven compartiendo, aprenden a ser generosos
Si viven con honestidad, aprenden qué es la verdad
Si viven con imparcialidad, aprenden qué es la justicia
Si viven con amabilidad y consideración aprenden a respetar
Si viven con seguridad, aprenden a tener fe en sí mismos y en quienes los rodean
Si viven en la amistad, aprenden que el mundo es un bello lugar para vivir

Dorothy Law Nolte

Soy feliz

Soy feliz por tener familia
Soy feliz por estudiar
Soy feliz por tener vida
Soy feliz por tener casa
Soy feliz por poder jugar
Soy feliz por estar lejos de la muerte
Soy feliz por ser un ser vivo
Soy feliz por tener amigos
Soy feliz por tener juguetes
Soy feliz por todo

Ricardo Cuomo, 8 años


Fuente: Estampas

Cómo sobrevivir a una resaca


Para estos días decembrinos resulta tradicional intercambiar regalos y expresarse los buenos deseos, pero también es casi inevitable caer en excesos en lo que se consume, sea alimentos o bebidas.

Cuando los tragos han sobrepasado el límite, ocurre la llamada resaca, una coyuntura que descompone cualquier ánimo y voluntad del afectado.

En ese sentido, el portal Medlineplus, un servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, formula cinco recomendaciones para prevenir la resaca.

1.- Beba lentamente y con el estómago lleno. Tenga en cuenta que si usted es una persona pequeña, los efectos del consumo de alcohol son mayores que en personas de contextura más grande.

2.- Beba solo con moderación. El Instituto Nacional sobre Abuso de Alcohol y Alcoholismo (National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism) recomienda que las mujeres no consuman más de 1 trago por día y los hombres no más de 2.

Se advierte en el portal que el alcohol disminuye la frecuencia respiratoria, la frecuencia cardíaca y el buen funcionamiento del cerebro. Estos efectos pueden aparecer al cabo de 10 minutos y pueden alcanzar su punto máximo por hasta 60 minutos.

Señala, igualmente, que el alcohol permanece en el torrente sanguíneo hasta que el hígado lo descompone.

3.- Tome un vaso de agua entre los tragos que contengan alcohol. Esto ayuda a consumir menos alcohol y disminuirá la deshidratación a raíz del consumo de esta sustancia.

4.- Evite por completo el alcohol para prevenir las resacas.

Ahora bien, si se ha caído víctima de la resaca, el mismo portal hace enunciados de lo que la persona debe saber para paliar los efectos adversos de ese estado.

1.- Algunas personas recomiendan alimentos y bebidas que contengan fructosa, como un jugo de frutas o miel. Sin embargo, hay muy poca evidencia científica que demuestre que la fructosa ayuda al cuerpo a metabolizar el alcohol más rápidamente, es decir, a eliminarlo del cuerpo con mayor rapidez.

2.- Coma bien si es posible. Las soluciones electrolíticas y un consomé son buenos para reponer las sales y el potasio que se pierden por el consumo de alcohol.

En otro artículo publicado por Medlineplus se especifica que la cantidad y tipo de alimento en su estómago pueden cambiar la rapidez de los efectos. Cita, a modo de ejemplo, los alimentos ricos en carbohidratos y en grasas, los cuales, según explican, pueden hacer que su cuerpo absorba el alcohol más lentamente.

3.- Descansar lo suficiente. La mayoría de las resacas desaparecen al cabo de 24 horas. Recuerde que, incluso si usted se siente bien a la mañana siguiente después del consumo de una abundante cantidad de alcohol, los efectos duraderos de este disminuirán su capacidad para desempeñarse en forma óptima.

4.- Evite tomar cualquier medicamento para la resaca que contenga paracetamol, dado que puede causar daño hepático cuando se combina con alcohol.


Fuente: Estampas

UN RATO DESPUÉS de Mariela Lugo

Los zapatos de la escogencia de mil comercios visitados yacen separados, cansados de la danza ensordecedora de la noche especial, la habitación observa ojos cerrados en sueños de quimeras de bambalinas rojas y doradas, los collares, los zarcillos brillantes, las corbatas, las camisas de cuello duro y yuntas calladas, tomaron el piso de la estancia para reposar el cansancio de lo vivido, algún flux negro deja su elegancia tácita en alguna silla del festejo blanco, su mancha de vino es la evidencia del brindis de la buena nueva, el vestido de lentejuelas azules abraza el piso frío de cuadrículas que se separan de su elegancia reciente, los papeles de regalos rotos, con los santas destrozados, parecen llorar callados su fugaz misión, mil botellas vacía ahora lucen la incoloridad del vidrio transparente oloroso a trasnocho, las migajas apoderadas de la mesa mágica de mantelería nueva y vajilla navideña, la cena arrasada por la gula que llamada tradición cuenta calorías burlonas tras haber cumplido su objetivo, el árbol sin raíz aun vigila los espacios silentes, amaneció encendido para que el recién nacido no llorará de miedo a la soledad, los juguetes descansan fatigados de la manitas presurosas y felicites, el desanimo de haber recibido el regalo equivocado se nutre del consuelo que volverá la navidad y algún día la esperanza se hará realidad, los amantes secan las lágrimas de las distancias severas, los esposos analizan las cantidades esfumadas para rendir cuentas a ellos mismos, los niños duermen la paz de la edad feliz, las calles casadas con el silencio duermen el cansancio del jolgorio comercial, el Niño Bendito sigue en su cuna, María le preocupa una noche llena de bombillitos de colores que distrajeron el sueño del recién nacido, le preocupa su carencia de ropa y la contaminación viral de los años nuevos, los Reyes Magos siguen caminando por las veredas desiertas retando la dificultad de ver la estrella perdida en un cielo de nubes grises que nos vendió la industria y el desamor, los obreros duermen la embriaguez de la alegría de un día de pocas horas contrario a la jornada de trabajo donde el sudor es duro, las promesas de los que han mentido no descansan parece que el desvelo no los cansa, el mendigo sigue arropado de cartones de manzanas rojas y melocotones de gourmet, la esperanza sigue viva latiendo en los corazones de los que creemos en el niño que yace en una incubadora, o en el reten de algún hospital, o con un respirador porque tiene asma, o en que desafía los carros veloces en la avenida Venezuela, o en que va a la escuela todo los días con su uniforme limpio y ordenado, ,,,,, allí está la esperanza , en nosotros mismos, mientras tanto la ciudad duerme el ruidoso pasado reciente de la noche bella...


Para impedir que el adiós,... mate también el recuerdo,... de José Ramón Marcos Sánchez

Hoy mi alma se derrama en la tinta del ayer,….y me duelen las palabras que ya no podré decirte,….que ya no querrás oír,…y me daña la distancia que habita en tu cercanía,…entender que estando al lado ya te marchaste hace tiempo,…que yo me marche contigo,…que malgastamos aquello que nos vivió diferentes,…que se gasto hasta romperse en un mar de indiferencia,….y ya no se si te quiero,…si algún día me quisiste ,…quiero encontrar en quien somos pedazos de lo que fuimos,….que me cuenten si ya han muerto,….si alguna vez existieron,….si fallecieron de pena o los mato la costumbre,…si nos echaron de menos antes de echarnos de mas,…si nos lloraron sinceros en las ausencias ocultas,…en las presencias mentidas,….y quiero que me proyecten al inicio del entonces,… al tiempo donde creímos amarnos,…donde creímos ser uno,…para pedirle perdón a la memoria de aquello,…para impedir que el adiós mate también el recuerdo,…

PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez