viernes, 21 de diciembre de 2012

Tu verdad por Merlina Meiler


Hay algo que estás ocultando desde hace algún tiempo. Esto te genera un gran peso interno que, en ciertos momentos o circunstancias, te quita claridad y paz (y tal vez, hasta el sueño).
Hay una verdad que guardas dentro de ti y aún no ha salido a la luz. Solo tú sabes la importancia que reviste en tus acciones diarias y en tu forma de encarar ciertos aspectos de tu vida. Puede haber otra gente involucrada o tratarse de algo tuyo propio. La necesidad que vivencias es la misma: desahogarte y alivianarte de esta carga. Para hacerlo, lo mejor es que digas tu verdad.
Tal vez no hayas querido hablar hasta ahora para no perjudicar o herir a otros, pero ten en cuenta que a la primera persona a la que le debes respeto y lealtad es a ti mismo. Y esto involucra tus sentimientos. La única manera de alcanzar esa tranquilidad que tanto anhelas es dejando salir al exterior eso que te incomoda.
Las verdades que quedan dentro de nosotros y nos provocan angustia, desconsuelo o incluso resentimiento, son un caldo de cultivo de enfermedades, tanto emocionales como físicas. De ti depende tomar una decisión que mejorará tu calidad de vida (aunque el proceso y las reacciones que sobrevendrán sean un tanto inciertas) y que beneficiará tusalud de manera integral al ciento por ciento.
Te propongo que en los próximos días, digas tu verdad. Puede ser hoy mismo o en el transcurso de esta semana, cuando lo decidas dentro de los próximos 7 días. Hay distintas maneras de dar el mensaje que necesitas expresar. Al permitir que salga a flote, estarás cuidándote, y también puedes cuidar a quien recibirá tus palabras por medio de la forma en que las transmitas. Hay diferentes maneras de decir lo mismo y bien puedes elegir la que mejor te parezca o menos dolor provoque, dadas las circunstancias.
También puedes escoger decir, por ahora, solo una parte de lo que te abruma, es un buen principio y abrir esa compuerta de escape te permitirá sentir cierta claridad y prever lo que puedes lograr si sigues en ese camino.
Es cierto que la verdad nos hace libres. Nos permite vivir en armonía con nosotros mismos, estar bien parados frente a la realidad y alcanzar la tan saludable congruencia que le da aplomo y seguridad a nuestro andar.
Fuente: http://www.mejoraemocional.com

El ejercicio interior: fuente para una vida sana por Merlina Meiler

En estos últimos años se ha hablado un sinnúmero de veces sobre la necesidad de hacer ejercicio físico para mejorar también nuestra calidad de vida. Además, hay otra clase de ejercicios que son indispensables para lograr el equilibrio interno que tanto ansías. Aquí detallo algunos, sin duda al terminar de leer este artículo se te ocurrirán varios más:
Ejercita el decir lo que piensasexpresarse libremente, sin condicionamientos, asegura buena salud psicofísica. En algunas culturas como las latinoamericanas, esta práctica no es muy frecuente, y se la reemplaza por la “cortesía”: en vez de verbalizar lo que realmente pensamos y queremos decir, se “adorna” el concepto y se emplean frases hechas. El resultado suele ser muy distante de la realidad. Considero que sí es posible manifestar lo que pensamos, midiendo el tenor de nuestras palabras y, si lo precisamos, empleando términos más neutros que los que usaríamos impulsivamente. De todas maneras podemos dar a conocer nuestra opinión o punto de vista. Lo que callas a regañadientes o a disgusto te deja un sabor amargo en el alma, y es una espina clavada dentro de ti que en algún momento puede producir un efecto adverso. Puedes cambiar este rollo si expresas lo que tú deseas de la forma que puedas y encuentres oportuno hacerlo. Aprovecha cada oportunidad que tengas y verás cómo esta práctica te quita un gran peso de tus espaldas y al mismo tiempo abre tus canales de comunicación genuinos.
Ejercita el tratarte bienno permitas que nadie te hable como tú no deseas. Frena cada frase humillante o descalificadora, aunque te las digan como bromas o las hayas escuchado durante años. Este ejercicio incluye lo que tú te dices a ti mismo. Presta atención a tu diálogo interno y cambia las cosas que te dices por lo que realmente desearías escuchar. Hazlo cada vez que te digas algo que implique no tratarte bien. Por ejemplo, si cometes un error o rompes algo y te dices: “no sirvo para nada”, al instante contéstate: “sirvo para muchas cosas, aunque haya cometido este error o roto esto”. Si ante una ruptura de pareja sientes que “nadie te quiere”, contéstate inmediatamente: “tal vez él no me quiera como yo desearía, pero hay varias personas que sí me quieren mucho”. No generalizar, ir al punto concreto de la cuestión que es sólo una pequeña parte de esa gran generalización, es decididamente una manera de tratarte bien. Aprovecha cada oportunidad que tengas para hacerlo, y en poco tiempo verás cómo este cambio de diálogo interno se transforma en una competencia inconsciente que te permitirá ampliar tu capacidad de disfrute.
Ejercita el darte gustossólo tú conoces lo que deseas a fondo. Es injusto esperar que el resto de la gente reaccione de acuerdo con tus necesidades peculiares. Además, esta postura te hace pasar de frustración en frustración, ya que no hay persona que pueda actuar en un todo de acuerdo con tu manera especial de ver y sentir las cosas. Por eso: date gustos. Mímate. Cuídate. No esperes que otros lo hagan por ti. Tú ocupas el primer lugar en tu vida, al sentirte un ser completo y feliz tendrás más para dar a quienes te rodean.

Por último, te sugiero que ejercites lo que tú consideres que
 te va a hacer bienAquello que intuyes que te hará sentir esas emociones placenteras que tanto anhelas. Haz algo que tenga que ver con tus sueños de niño. O con esa idea que siempre pospusiste por alguna excusa. O con lo que sabes que ha llegado el momento de suceder. Sin presiones. A tu propio ritmo interno. Con felicidad. Disfruta. Sonríe. ¡Abre tus alas!
Fuente: Mejora Emocional 

Biografía de George Patton

(George Smith Patton; San Gabriel, California, 1885 - Heidelberg, Alemania, 1945) Militar norteamericano. Siguió la carrera militar por tradición familiar, graduándose en la Academia de West Point en 1909. Luchó en la Primera Guerra Mundial en una unidad de carros de combate (1917-18). Durante el periodo de entreguerras defendió el uso de los tanques en una moderna guerra de movimientos.

Cuando los Estados Unidos intervinieron en la Segunda Guerra Mundial (1939-45), Patton fue enviado al norte de África al mando de un cuerpo de blindados (1942). Luego obtuvo el mando del 7.º Ejército americano en la invasión de Sicilia (1943). En ambas campañas destacó por su rígida disciplina y por el éxito obtenido en operaciones audaces a base de movimientos rápidos de las unidades acorazadas; este tipo de ataques que hicieron famoso a Patton estaban influidos por su afición al estudio de la historia de la caballería.

Eisenhower le encomendó el mando del 3.er Ejército norteamericano, que permaneció en la retaguardia durante el desembarco de Normandía (1944). Luego le mandó avanzar por el norte de Francia hacia el corazón del Tercer Reich, una misión que Patton cumplió con inusitada rapidez, desafiando los principios clásicos de la estrategia y levantando polémicas por su exceso de rigor hacia los soldados.

Introdujo su ejército por la brecha de Avranches; mientras una parte de sus hombres ocupaba Bretaña, avanzó con el resto por Mayenne, Laval, Le Mans, Orléans, Reims, Châlons, Épinal y Metz, utilizando la velocidad y la sorpresa para desbordar a las unidades enemigas; detuvo la última contraofensiva alemana en las Ardenas, imponiéndose en la batalla de Bastogne; atravesó la frontera alemana, tomó Tréveris, ocupó el Sarre y el Palatinado, y atravesó el centro de Alemania hasta Checoslovaquia, donde le detuvo el armisticio (1945).

Terminada la guerra con la derrota de Alemania, Patton se mostró disconforme con la política de desnazificación del país que pusieron en marcha los aliados, razón por la que fue alejado del mando en el mismo año 1945. Moriría enseguida, a consecuencia de un accidente de automóvil.

Fuente: http://www.biografiasyvidas.com

Biografía de José Stalin

(Iosif o Jossif Vissariónovich Dzhugashvili) Dictador soviético (Gori, Georgia, 1879 - Moscú, 1953). Era hijo de un zapatero pobre y alcohólico de la región caucásica de Georgia, sometida a la Rusia de los zares. Quedó huérfano muy temprano y estudió en un seminario eclesiástico, de donde fue expulsado por sus ideas revolucionarias (1899). Entonces se unió a la lucha clandestina de los socialistas rusos contra el régimen zarista. Cuando en 1903 se escindió el Partido Socialdemócrata, siguió a la facción bolchevique que encabezaba Lenin.

Fue un militante activo y perseguido hasta el triunfo de la Revolución bolchevique de 1917, época de la que procede su sobrenombre de Stalin («hombre de acero»). La lealtad a Lenin y la falta de ideas propias le permitieron ascender en la burocracia del partido (rebautizado como Partido Comunista), hasta llegar a secretario general en 1922.


Stalin

Stalin cmprendió entonces una pugna con Trotski por la sucesión de Lenin que, ya muy enfermo, moriría en 1924. Aunque el líder de la Revolución había indicado su preferencia por Trotski (pues consideraba a Stalin «demasiado cruel»), Stalin maniobró aprovechando su control sobre la información y sobre el aparato del Partido, aliándose con Zinoviev y Kamenev hasta imponerse a Trotski. La lucha por el poder se disfrazó de argumentos ideológicos, defendiendo cada bando una estrategia para consolidar el régimen comunista: la construcción del socialismo en un solo país (Stalin) contra la revolución permanente a escala mundial (Trotski).

Para Stalin lo esencial era la ambición de poder, pues una vez que eliminó a Trotski (al que mandó al exilio en 1929 y luego hizo asesinar en 1940), se desembarazó también del ala «izquierda» del partido (Zinoviev y Kamenev, ejecutados en 1936) y del ala «derecha» (Bujarin y Rikov, ejecutados en 1938) e instauró una sangrienta dictadura personal, apropiándose de las ideas políticas que habían sostenido sus rivales.

Stalin gobernó la Unión Soviética de forma tiránica desde los años treinta hasta su muerte, implantando el régimen más totalitario que haya existido jamás; pero también hay que atribuirle a él la realización del proyecto socioeconómico comunista en Rusia, la extensión de su modelo a otros países vecinos y la conversión de la URSS en una gran potencia.

Radicalizando las tendencias autoritarias presentes entre los bolcheviques desde la Revolución, acabó de eliminar del proyecto marxista-leninista todo rastro de ideas democráticas o emancipadoras: anuló todas las libertades, negó el más mínimo pluralismo y aterrorizó a la población instaurando un régimen policial. Dispuesto a eliminar no sólo a los discrepantes o sospechosos, sino a todo aquel que pudiera poseer algún prestigio o influencia propia, lanzó sucesivas purgas contra sus compañeros comunistas, que diezmaron el partido, eliminando a la plana mayor de la Revolución.

Con la misma violencia impuso la colectivización forzosa de la agricultura, hizo exterminar o trasladar a pueblos enteros como castigo o para solucionar problemas de minorías nacionales, y sometió todo el sistema productivo a la estricta disciplina de una planificación central obligatoria. Con inmensas pérdidas humanas consiguió, sin embargo, un crecimiento económico espectacular, mediante losplanes quinquenales: en ellos se daba prioridad a una industrialización acelerada, basada en el desarrollo de los sectores energéticos y la industria pesada, a costa de sacrificar el bienestar de la población (sometida a durísimas condiciones de trabajo y a grandes privaciones en materia de consumo).

La represión impedía que se expresara el malestar de la población, apenas compensada con la mejora de los servicios estatales de transporte, sanidad y educación. A este precio consiguió Stalin convertir a la Unión Soviética en una gran potencia, capaz de ganar la Segunda Guerra Mundial (1939-45) y de compartir la hegemonía con los Estados Unidos en el orden bipolar posterior.

Stalin fue un político ambicioso y realista, movido por consideraciones de poder y no por ideales revolucionarios. Este maquiavelismo fue más palpable en su política exterior, donde la causa del socialismo quedó sistemáticamente postergada a los intereses nacionales de Rusia (convirtiendo a los partidos comunistas extranjeros en meros instrumentos de la política exterior soviética).

No tuvo reparos en firmar un pacto de no agresión con la Alemania nazi para asegurarse la tranquilidad en sus fronteras, el reparto de Polonia y la anexión de Estonia, Letonia y Lituania (Pacto Germano-Soviético de 1939). A pesar de todo, Hitler invadió la URSS, arrastrando a Stalin a la guerra en 1941. Stalin movilizó eficazmente las energías del país apelando a sus sentimientos nacionalistas (proclamó la Gran Guerra Patriótica): organizó la evacuación de la industria de las regiones occidentales hacia los Urales, adoptando una estrategia de «tierra quemada». Con ayuda del clima, de las grandes distancias y de la lucha guerrillera de los partisanos, debilitó a los alemanes hasta recuperarse y pasar a la contraofensiva a partir de la batalla de Stalingrado (1942-43). Después el avance ruso fue arrollador hasta llegar más allá de Berlín.

Reforzado por la victoria, Stalin negoció con los aliados (Estados Unidos y Gran Bretaña) el orden internacional de la posguerra (Conferencias de Yalta y Postdam, 1945), obteniendo el reconocimiento de la URSS como gran potencia (con derecho de veto en la ONU, por ejemplo). Los aliados tuvieron que aceptar la influencia soviética en Europa central y occidental, donde Stalin estableció un cordón de «Repúblicas populares» satélites de la URSS.

Stalin mantuvo la inercia de la guerra, retrasando la desmovilización de su ejército hasta el momento en que pudo disponer de armas atómicas (1953) y fomentando la extensión del comunismo a países en los que existieran movimientos revolucionarios autóctonos (como Grecia, Turquía, China, Corea…). La resistencia norteamericana a sus planes dio lugar a la «guerra fría», clima de tensión bipolar a escala mundial entre un bloque comunista y un bloque occidental capitalista, que perduraría hasta la desaparición de la URSS.

Fuente: http://www.biografiasyvidas.com