lunes, 10 de diciembre de 2012

Haciéndonos amigos del desamor

Cómo transformar el dolor de una ruptura en paz, claridad y amor por uno mismo


He recibido muchos mensajes últimamente sobre el dolor que sienten las personas que están viviendo una ruptura sentimental. Lo describen como un dolor intenso, que en muchos casos, no los deja dormir, comer, ni disfrutar de su vida. Se puede decir que casi todos en algún momento, hemos pasado por una experiencia similar. Y nos hemos creído que “tiene” que ser así, que cuando hay una ruptura, el sufrimiento es inevitable. Pero ¿qué tal si hubiese una alternativa para que no sea así, que tal si esta ruptura, esta experiencia de desamor te pudiera llevar a lo más profundo de ti y mostrarte cosas de ti y de tu vida que necesitas saber y de otra manera no hubieras descubierto? ¿Qué tal si el dolor de esta experiencia pudiera transformarse en claridad, paz y en una aventura de autodescubrimiento? Este artículo no está pensado para ayudarte a volver con tu pareja, si no para mostrarte cómo esta experiencia puede ayudarte a ser más libre. Y si lo que realmente quieres es dejar de sufrir y recuperar tu paz y bienestar, te invito a que sigas leyendo con el corazón y la mente abierta.

Una creencia a cuestionar

Lo que veo en común en todos estos mensajes es que responsabilizamos a nuestras parejas de nuestro dolor y felicidad. Estamos llenos de: “él debería haber hecho esto”, “ella no debería haber hecho lo otro”, “lo necesito para ser feliz”, y una interminable lista de deberías, necesito, y quiero como condiciones para nuestra felicidad que nos impiden ser felices… La creencia de que nuestra pareja es responsable de nuestra felicidad o dolor nos lleva a dirigir nuestra atención hacia otra persona abandonándonos como consecuencia porque no podemos tener nuestra atención en dos lados al mismo tiempo, nos lleva a sentirnos dependientes y necesitados de la otra persona, a sufrir si esa persona no está a nuestro lado o no cumple con nuestras expectativas y a sentir que hemos perdido el control de nuestras vidas y nuestro bienestar porque lo hemos puesto en manos de otra persona. 

Nuevos paradigmas que te invito a comprobar:
  1. No hay nada ni nadie que pueda hacer que nos sintamos como nos sentimos. Nadie tiene el poder para generar nuestros sentimientos, sino nosotros mismos… Son solo nuestros pensamientos y nuestra interpretación de la vida las que nos pueden hacer sentir como lo hacemos. Esta cita de Marco Aurelio, emperador romano lo refleja muy bien: “Si te afliges por alguna causa externa, no es ella lo que te importuna, sino el juicio que tú haces de ella. Y borrar este juicio, de ti depende.” Y esta es una muy buena noticia… porque significa que depende de ti cómo te sientes, y no de otras personas, sobre las que no tienes control… Y depende solo de ti cambiar ese juicio que te hace sufrir. Cuando reconoces esto, recién entonces puedes poner tu energía en la dirección correcta, en cuestionar las creencias que te hacen sentir dolor, rabia o tristeza.
  2. Las emociones dolorosas son señales de que algo que estamos creyendo no es verdadero para nosotros, para nuestra esencia. Cuando comprendemos la función de las emociones podemos verlas como amigas que nos vienen a avisar de algo y no como enemigos de los que tenemos que huir. Y justamente son las relaciones más cercanas las que más nos conectan con esas emociones que reflejan falsas creencias, con esas “alarmas” que nos invitan a cuestionar lo que estamos creyendo. Y justamente las emociones dolorosas que aparecen en las crisis y rupturas son de las que más  nos pueden impulsar a hacer algo al respecto por el dolor que sentimos (la señal de alarma es muy fuerte…) y si nos permitimos escucharlas, y cuestionarlas, podremos descubrir la verdad que hay detrás de ellas, una verdad que nos reconectará con nosotros, que nos mostrará cosas que necesitamos ver sobre nuestra relación con otros y sobre todo, sobre nuestra relación con nosotros mismos, una verdad que si nos abrimos a ella, nos hará libres.
  3. Los demás son el reflejo de nuestros propios pensamientos, de nuestras creencias. Como dice Alexander Smith: “El amor es sólo el descubrimiento de nosotros en otros, y el placer en el reconocimiento”.

Aquí los pasos que puedes dar para ver lo que tu relación de pareja te está mostrando. 

Paso 1:
Consiste en escribir tus juicios sobre tu pareja. Todo eso que tanto te molesta, todo lo que crees que debería hacer o no hacer, lo pondrás por escrito ya que te ayudará a identificar los pensamientos más estresantes a cuestionar. Para ello puedes usar la hoja de trabajo creada por Byron Katie llamada “Juzga a tu prójimo” y responder a las siguientes preguntas con frases cortas y sencillas (esta es solo una referencia, visita www.thework.com para acceder al documento completo): 

1.    ¿Quién te enfada, confunde, entristece o decepciona, y por qué? 
(En esta pregunta, enfócate en una situación concreta que te esté molestando de tu pareja y responde al resto de preguntas en base a esta misma situación.) 
Ej.: Estoy molesta con Javier porque no me valora. 

2.    ¿Cómo quieres que esta persona cambie? ¿Qué quieres que haga? 
Ej. Quiero que Javier me valore. Quiero que regrese.

3.    ¿Qué es lo que esta persona debería o no debería de hacer, ser, pensar o sentir? ¿Qué consejo le darías? 
Ej. Javier debería valorarme más. Javier debería ver que está equivocado.

4.    ¿Qué necesita esta persona hacer para que seas feliz? 
Ej.: Necesito que Javier vuelva conmigo.

5.    ¿Qué piensas de esta persona? Haz una lista. 
Ej. Javier es desconsiderado y desagradecido.

6.    ¿Qué es aquello que no quieres volver a experimentar con esta persona? 
No quiero volver a experimentar sentirme no valorada por Javier.

Este paso está pensado para que puedas ordenar tu mente e identificar fácilmente los pensamientos más estresantes. Creemos saber cómo deben vivir y actuar los demás pero nos es difícil tener esa claridad con nosotros. Y cuando compruebes que las otras personas son proyecciones tuyas, verás que todo aquello que esperas y le pides a otra persona está relacionado contigo, y los consejos que le das son consejos para ti, solo que hasta ahora no lo habías notado. Si te abres, este proceso te lo mostrará claramente.

Paso 2:
Una vez que has identificado los pensamientos más estresantes, cuestiónalos uno a uno usando las cuatro preguntas que ya he explicado en artículos anteriores y que detallo brevemente: 

1. ¿Es verdad? 
Ej.: ¿Es verdad que Javier no te valora?

2. ¿Puedes saber que es verdad con absoluta certeza? 
Ej.:¿Puedes saber que es verdad con absoluta certeza que Javier no te valora?

3. ¿Cómo reaccionas, qué sucede, cuando crees en ese pensamiento?Ej.:¿Cómo reaccionas, qué sucede, cuando crees que Javier no te valoraNota como este pensamiento afecta tu vida, cómo te hace sentir y actuar…

4. ¿Quién serías sin el pensamiento? 
Ej.: ¿Quién serías sin el pensamiento que Javier no te valora? Nota como te sentirías y actuarías sin el pensamiento… 

Invierte el pensamiento. (Pensamiento original: Javier no me valora.)
a) al opuesto (Javier si me valora.)
b) a uno mismo (Yo no me valoro.) 
c) al otro (Yo no valoro a Javier.) 

Encuentra tres ejemplos genuinos y específicos de cómo cada inversión es verdad en tu vida.

Las preguntas te permitirán cuestionar la veracidad de lo que te hace sufrir, creencias que siempre hemos dado por sentadas y nunca hemos cuestionado y ver cómo este pensamiento o la falta de él afecta tu vida... Y las inversiones son las que te permiten ver que los demás son un reflejo tuyo. Lo que tanto me molesta de mi pareja, es un reflejo de lo que yo muchas veces hago con mi pareja o con otros y que no he visto… y sobre todo es el reflejo de lo que hago conmigo misma y que es lo que en realidad me causa tanto dolor. Recién cuando puedo ver esto, puedo hacer algo para cambiarlo… Cuando descubro que yo no he valorado a Javier, o no valoro las decisiones que toma o su forma de ser ¿Cómo puedo exigir que me valore a mi? ¿Qué tal si empiezo yo primero? Y si me hago consciente de que no me valoro y de las formas en que no me valoro, puedo entonces empezar a valorarme. A valorarme aunque los demás no lo hagan, a valorarme aunque esté sola porque no necesito una pareja para valer, a valorar mi capacidad y fortaleza, a valorar mi capacidad de ser feliz sin pareja.  Recién cuando lo veo, puedo hacer algo para cambiarlo y sentirme mejor gracias a eso. Y desde este punto de mayor claridad y menor dependencia es más fácil tomar acción, y saber qué pasos dar en nuestra vida.

Este trabajo no es “teoría”, no se trata de entender los conceptos, se trata de sentarse con un lápiz y un papel y hacer nuestro trabajo, el trabajo de cuestionar lo que nos genera dolor. Si tengo dolor de cabeza, no me bastará con tener una aspirina al lado y saber que me aliviará el dolor de cabeza, la tengo que tomar para que funcione. Lo mismo con esto, ésta es mi medicina y solo puede ayudarme si me siento a escribir mis juicios y a cuestionarlos con una mente abierta y con la única motivación de saber la verdad y recuperar mi paz. 

Byron Katie autora del Best seller “Necesito tu amor. ¿Es verdad?” (en inglés) nos dice: 

“Hasta que no puedas estar contenta de que él se haya ido, por su bien(que es por tu bien) tu trabajo no ha terminado. Haz el trabajo en esas proyecciones que son tan poderosas. Tú eres tu propia libertad. Mira lo que has vivido con él, y lo que has hecho para asegurarte de que él crea que eres “la persona”. Has perdido tu vida; piensas que no tienes vida sin él. Es bueno que él se haya ido, para que puedas ver quién eres en realidad.” 

Permite que esta experiencia te muestre el camino hacia una vida mejor. Como dijo Oscar Wilde “Amarse a sí mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida”. ¡Disfruta de esta aventura! Te puedes sorprender.

Por Sandra Iozzelli

Cambia de color ¡y mejora tu vida! por Merlina Meiler

Suele decirse que para modificar una situación problemática, hay que mirarla desde otro punto de vista. Esto es real, pero, ¿qué se puede hacer cuando estamos tan metidos dentro del problema, que nos cuesta mucho salirnos de nuestra posición subjetiva para observar lo que sucede, desde afuera? Te propongo algo bien simple, que da un resultado espectacular: un cambio de color.
Te explico brevemente de qué se trata: las submodalidades son los matices que tienen las cosas que vivimos. Pueden ser visuales (colores, formas), auditivos (sonidos) o sensoriales (sentimientos). Al modificar estos matices, cambia la representación interna de las cosas. Esto quiere decir que, por ejemplo, si un recuerdo te perturba, al cambiar tu representación interna, modificarás tu relación con ese recuerdo, ¡y dejará de molestarte!

¡Manos a la obra! Quiero que, en este momento, pienses en eso que tanto te molesta o te duele. Esa situación que se abre paso solita en tu mente, y no sabes qué hacer ni cómo comportarte. Quiero que, por última vez, la rememores tal cual es, con todos los detalles que puedas, durante un par de minutos. Fíjate si tiene sonidos asociados, voces, perfumes, sensaciones. Todo lo que aparezca, estará bien.

Ahora, mientras respiras tranquilamente en este lugar seguro donde estás leyendo este artículo, quiero que veas cómo esta situación empieza a perder color. Los bordes se van desdibujando, paulatinamente, el brillo se va apagando más y más, las formas se entremezclan, todo se va tornando blanco y negro, predomina el gris, y además, el sonido se va apagando hasta quedar totalmente callado.

Tómate el tiempo que necesites para hacer esto: es una inversión en tu calidad de vida.

Cuando visualices la escena en gris, ve sacándole el color hasta que quede en blanco, lo más posible. Con serenidad. Ahora, sobre lo poco que quede de la imagen anterior, imagina algo lindo que deseas que pase, con colores hermosos, formas nítidas, sonidos bellos, una sensación de felicidad interna, mientras respiras pausadamente. Quédate disfrutando de esta nueva imagen, ampliada, todo el tiempo que desees.

Espero que me escribas y me cuentes cómo te va hoy, mañana y en los días siguientes, con respecto a la situación modificada. ¡Este ejercicio da resultados maravillosos!


Fuente: http://www.mejoraemocional.com

Enmascarando (sentimientos/situaciones) por Merlina Meiler

Hay ciertos temas que cada vez que aparecen, decididamente, nos sacan de las casillas. O nos angustian sin explicación. Incluso, no nos permiten pensar claramente y generan en nosotros reacciones impensadas, de las que algunas veces nos arrepentimos.

Esta forma de comportamiento ante ciertos estímulos (que tal vez, a simple vista, no parezcan tener demasiada conexión entre sí o por el contrario, los percibes como situaciones calcadas que no paran de repetirse y parecerían no tener u punto final) o los sentimientos conflictivos que afloran implica que hay algo detrás que nos está haciendo “ruido” y aún no hemos logrado descifrar.

En palabras simples: no sientes ira o tristeza por este hecho en particular, sino por algún otro del pasado no resuelto. O sea, esta reacción está “enmascarando” otro asunto.

Gran parte de los enojos se deben a motivos que no guardan conexión real con el hecho actual que parecería suscitarlo – el que sirve solo de mecha para encender la llama. Por ejemplo: en el caso de una esposa que sostiene que su marido no la tiene en cuenta como ella querría, cualquier eventualidad puede desencadenar una pelea o una mala contestación: el tema subyacente es lo que ella considera falta de atención.

Entonces, hasta un insignificante olvido de pasar a buscar algo generaría un “drama” cuando en realidad, el meollo pasa por otro lugar. De más está decir que con solo centrarse en la causa real del problema se ganaría una calidad de vida optimizada y una mejora en la comunicación de los dos seres involucrados (lo que tendría un efecto dominó sobre otras áreas, también).

Otros ejemplos:

- Aceptar como pareja a cualquier persona que se te acerca, aunque sea nociva y te haga sufrir, es sinónimo de baja autoestima (no importa en absoluto de dónde provenga esta desvalorización).

- La angustia permanente tiene un origen rastreable y se pueden modificar las imágenes asociadas a ella para tener una mejor calidad de vida.

- Caer siempre en la misma discusión o en el mismo tema significa que necesitas enfocarte en lo que realmente provoca la reiteración del patrón, para que lo resuelvas y para que puedas caminar hacia adelante sin ese peso.

En general, no importa llegar a saber cuál fue el origen del comportamiento, ya que para ello deberíamos remontarnos hacia atrás (tal vez mucho) y reconectarnos con eventos poco felices, cuyas huellas persisten hasta ahora. Y se puede modificar su efecto de otro modo.

Para dar el primer paso hacia concretar tu meta, te propongo que leas estas dos notas y que hagas los dos ejercicios:


Cambia de color (¡y mejora tu vida!)
Del presente imperfecto al futuro perfecto


Fuente: http://www.mejoraemocional.com