jueves, 6 de diciembre de 2012

¡Esta es mi familia! por Merlina Meiler

No existe la familia perfecta.

Y en todas, “se cuecen habas”.

Cuando pensamos en nuestras familias, suele haber algún miembro que nos da tristeza o no tiene las actitudes que desearíamos.

Por algo que hizo
Por algo que no hizo
Porque está enfermo
Porque no lo conocimos
Por su manera de ser
Porque no es como “debería”
Por cómo nos trata a nosotros o a otras personas del entorno

La lista puede incluir muchas características más.

Créeme que absolutamente nadie está exento de sentir, en ciertos momentos, “por qué me tocó” un (padre/madre, hermano/a, tío/a, etc.) que se ha comportado así o a quien le tocó tal o cual enfermedad o que no aprende que hay conductas que no debería repetir…

Estamos compuestos por la energía de nuestra familia y somos el fruto de las vivencias pasadas, que incluyen también a esos seres.

Hay quienes prefieren ni nombrarlos o sufrir la pena que les provocan en soledad. O cargar el peso sobre sus hombros para no “molestar” a otros, para no sentirse expuestos al qué dirán o para tapar las “fallas” que esos familiares han tenido.

Incluso, puede que nos avergoncemos de su proceder, ya sea que lo hagan conscientemente o que sea fruto de alguna dolencia que los aqueja.

QUÉ HACER

Lo mejor que puedes hacer es aceptarlo. Y si el nivel de aceptación es el mismo que para el resto de tus familiares, estarás en el camino correcto.

Ese ser apareció en tu vida con un lazo indivisible por alguna razón. No vale la pena indagar en cuál es, lo importante para tu salud y para tu estabilidad emocional es no negarlo ni ocultarlo.

Claro que te vuelve vulnerable y que, seguramente, es uno de tus puntos débiles, pero no hay por qué mostrar que nada nos pasa o que no tenemos conflictos o situaciones que nos cuesta procesar o que nos duelen en el alma.

Negar esa energía nos ensombrece y puede dar lugar a una maraña de desaciertos en los que nos sentiremos más y más incómodos (lo que sucede siempre que queremos tapar algo). Por el contrario, permitir que salga a la luz nos hará sentir más aliviados, ya que resulta desgastante ocultar, mentir, hacer como si alguien no existiera o simular que todo se encuentra bajo control cuando no lo está.

Habla acerca de esa persona con quien te sientas a gusto y, en el resto de los casos, no des detalles si no deseas hacerlo.

La gente que te quiere lo seguirá haciendo por más núcleo familiar que te haya tocado en suerte (o en desgracia). El resto, es secundario en tu vida.

¿Aceptas a todos los miembros de tu familia?

Fuente: http://www.mejoraemocional.com