martes, 27 de noviembre de 2012

Aceptar un “No” por Merlina Meiler

Suele ser la respuesta que menos queremos recibir: “No”. Tan solo dos letras que pueden hacer derrumbar nuestras ilusiones o, por el contrario, ayudarnos a capitalizar la experiencia y a obtener algo muy positivo, ya que:

  • Un “No” no significa un rechazo hacia tu persona, sino un punto de vista diferente de la persona que lo pronuncia. Los demás tienen el derecho de opinar distinto o de tener otra escala de valores y no desear compartir la nuestra.
  • Un “No” puede ayudar a que reveas la importancia o la prioridad de lo que estás intentando alcanzar y que cambies de objetivo si no vale la pena realizar un esfuerzo mayor.
  • Un “No” puede facilitar que te des cuenta si estás frente a una obsesión que está consumiendo gran parte de tu energía, en caso de que no sea la primera negativa que recibes y de que hagas oídos sordos a las razones por las que la obtienes. Empecinarse en algo sin sentido o tratar de forzar a alguien a hacer algo contra su voluntad no suele dar buenos resultados.
  • Un “No” puede estimular tu imaginación, para que halles nuevas formas, planes novedosos y estrategias originales que te permitan llegar a la meta tan deseada.
Si crees que hay algo mal en ti por haber recibido una negativa y la tomas de manera personal, hay algún asunto intrapersonal no resuelto que necesita tu atención de forma rápida. Si, por el contrario, la negativa te fortalece o te hace dar vuelta la página y cambiar de rumbo, puedes considerarte una persona madura, que sabe muy bien cómo está parada frente a su vida.

¿Cómo reaccionas ante un “No”?


Fuente: http://www.mejoraemocional.com

Lidiando con un rechazo por Merlina Meiler

La manera en la que reaccionas ante los rechazos influye profundamente en todas las áreas de tu vida y es directamente proporcional a tus posibilidades reales de encontrar la felicidad.
Cada uno de nosotros nos enfrentamos con rechazos a diario, en los distintos ámbitos en los que nos desenvolvemos. Nos sucede, por ejemplo, que:

  • quien desearíamos tener a nuestro lado no nos elige como pareja (o no acepta una cita)
  • hay una promoción en el trabajo y no nos tienen en cuenta
  • desearíamos ser madrina/padrino de ese bebé que nació pero no resultamos afortunados y los padres escogen a otro para ese rol
  • no somos el centro de ninguna reunión
  • incluso nunca resultar favorecido en juegos de azar puede percibirse como un rechazo, ya que “la suerte no nos acompaña”
A cierta gente le cuesta manejar el rechazo, sienten que es algo con los que les cuesta lidiar: no sirven y todo el universo de algún modo se confabuló en su contra para que no sean felices o merecedores de la atención ajena. Entonces pierden meses y hasta años de su vida forzando situaciones que, a las claras, no los favorecerán de la manera que buscan (por ejemplo, quieren que tal persona sí o sí sea su pareja y hacen lo indescriptible para que así sea, malgastando tiempo y energía, resistiéndose a lo evidente, sin tener en cuenta que lo que es, fluye por sí solo).
Por otro lado, hay gente que ante una situación semejante da vuelta la página y toma otro rumbo. ¿De dónde proviene esta reacción tan dispar ante el mismo estímulo? En muchos casos está basada en una falta de atención de cuando éramos pequeños o en que nos hayan inculcado que tenemos que ser los mejores y número uno en todo. Más allá del origen, lo verdaderamente importante es dejar de cargar con esta situación HOY MISMO.
Que nos dejen de lado o nos obvien no significa que seamos menos que nadie. Si te tomas esta circunstancia pasajera como algo personal que mina tu ser interior, tienes un problema de autoestima más profundo de lo que puedes imaginar. No necesitas la validación ajena para considerarte un ser completo, cabal, seguro, con días mejores que otros y que resulta favorecido en muchas ocasiones –no todas, ¡es imposible!
La gente tiene el derecho de aceptarte y quererte o de no hacerlo. De hecho, a ti no te agrada toda la gente que se te acerca, pones distancia, barreras, filtros, incluso excusas. ¿Por qué ellos no pueden hacer lo mismo? Respetar su libertad de querer elegirte es un buen paso hacia una vida más tranquila y plena.
El otro paso que te aconsejaría dar es que tomes la decisión de dejar de luchar contra los molinos de viento y no malgastes más energía en presionar/rogar/ suplicar (con palabras o con hechos) que una persona en particular te acepte. Como comenté en otros artículos, hace años leí una frase que me cambió la vida: “el 50% de la gente te querrá, hagas lo que hagas, y el otro 50% de la gente no te querrá, hagas lo que hagas”. Sé tú mismo, rodéate de la gente con la que tú quieras estar y te corresponda, y permite que la gente y las circunstancias que no son para ti sigan su camino – ¡hay mucho más por delante para ti!
¿Cómo reaccionas ante un rechazo?
Fuente: http://www.mejoraemocional.com