viernes, 23 de noviembre de 2012

Prevención por Merlina Meiler


Ayer me hice mis exámenes médicos anuales.
Esos que sabemos que nos tenemos que realizar tanto hombres y mujeres, según nuestra edad, género y las indicaciones del médico.
Mientras me los practicaban (siempre en el mismo mes, como regla para tener el tema bien presente a la misma altura del año y para despreocuparme el resto del tiempo), me puse a pensar por qué hay tanta gente que les rehúye a esta clase de controles. Y llegué a tres conclusiones:
Una es que, en muchas personas, prevalece el miedo a que le encuentren algo. Si a uno le hacen análisis, puede ser que surja algún resultado fuera de los índices normales (aunque las probabilidades mucho mayores son que estemos sanos) y pareciera que “si uno no se entera, eso no existe”.
La tranquilidad de tener análisis que respaldan nuestra sensación de bienestar físico es única y, aunque nunca hayas pensado en ello, este alivio real y tangible nos aporta una gran cantidad de energía extra.
No está de más está decir que, en caso de alguna dolencia, cuanto antes nos enteremos, mejor: más solucionable será, mejor calidad de vida tendremos durante el tratamiento y con mayor rapidez nos volveremos a hallar y a sentir en nuestro estado habitual de salud.
Y esto lo digo por experiencia, también: el año pasado ¡por suerte! me encontraron una anemia pronunciada, totalmente inesperada (los síntomas para mí eran los típicos del estrés) y pude resolver el tema antes de que derive en algo mayor. Los controles anuales, aunque nos den resultados excelentes todos los años, hay que seguir repitiéndolos con la asiduidad sugerida por los profesionales.
La segunda conclusión a la que llegué mientras esperaba entre un examen ya realizado y el turno del siguiente fue que hay gente que prefiere esperar a que le duela o le moleste algo para ir al médico, ya que solo pide un turno si considera que está enferma. ¡Este es un concepto erróneo en pleno siglo XXI! La medicina incluye la prevención: ver a un doctor para que nos detalle cuáles estudios son los indicados para confirmar el estado de nuestro cuerpo me parece una actitud inteligente e incluso, de vanguardia.
Y la tercera conclusión fue que, habitualmente, igual que ustedes, me la paso escuchando gente que dice que “no tiene tiempo para…” (¡claro que me incluyo!). Pero en este tema, no hay excusa que valga. Si has dicho:
“No tengo tiempo ni siquiera para pedir turno”
“Son estudios caros”
“Ya me los hice hace uno o dos años”
“¿Quién puede tomarse una tarde a esta altura del año?”
“El mes que viene me ocupo del tema” (y siguen pasando los meses…)
o alguna frase dilatoria similar, considero que es hora de que pienses seriamente en tus prioridades.
¿Qué puede haber más importante que tu propia salud?
¿El trabajo, las prioridades no urgentes de otros, algún miedo, la pereza por ocuparte?
En todas las ciudades hay centros donde realizan exámenes gratis o a muy bajo costo, si no tienes un seguro médico o algún sistema que cubra su valor. Así que nada de excusas: bien vale la pena invertir en uno mismo una mañana o una tarde y realizarnos todos los chequeos necesarios. Cuidar nuestra salud física es una excelente muestra de que, si estamos sanos y en armonía, podremos brindarles a los demás mucho más de lo que imaginamos.
¿Te realizas chequeos médicos anuales?
Fuente:
http://www.mejoraemocional.com