lunes, 12 de noviembre de 2012

Que hacer con el enojo

Un alumno le pregunta a su maestro:

¿Qué debo hacer para no quedarme molesto? Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento odio por aquellas que son mentirosas y sufro con aquellas que calumnian.

- ¡Pues, vive como las flores!, advirtió el maestro. 

- Y ¿cómo es vivir como las flores?, preguntó el discípulo. 

- Pon atención a esas flores -continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín. 

Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos. 

Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse. Ejercita, pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera, y tú perfuma la vida de los demás haciendo el bien.

Esto es vivir como las flores.

http://www.psicologosperu.com/

Al otro lado de la ventana


Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenia que estar todo el tiempo boca arriba. Los dos charlaban durante horas.

Hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, donde habían estado de vacaciones. Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana.

El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas; las actividades y colores del mundo exterior.

La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.

Según el hombre de la ventana describía todo esto con detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos imaginaba; la idílica escena.

Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando. Aunque el otro hombre no podía oír a la banda, podía verlo, con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras.

Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía.

El otro hombre se llenó de pesar y llamó a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo. Tan pronto como lo consideró apropiado, pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana. La enfermera le cambia encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación.

Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para alzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo el mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama... y se encontró con una pared blanca.

El hombre le pregunta a la enfermera qué es lo que podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana. La enfermera le dijo:

“Quizás solo quería animarle a usted”.
MORALEJA

Es una tremenda felicidad el hacer felices a los demás, sea cual sea la propia situación. El dolor compartido es la mitad de la pena, pero la felicidad, cuando se comparte, es doble.

“Hoy es un regalo, por eso se llama el presente”

Automotivación por Maytte Sepúlveda

Hay momentos en los que necesitamos volver a comenzar y salir adelante, después de haber pasado por una etapa de estancamiento y pasividad. Pensamos que no podremos hacerlo a menos que alguien nos ayude o nos apoye para poder lograrlo. ¿Qué crees que nos hace falta realmente en ese momento? Automotivación. 

Estamos acostumbrados a esperar o a necesitar, que alguien se haga responsable de nosotros, que alguien nos acompañe o nos motive para que podamos salir adelante... Necesitamos aprender a motivarnos a nosotros mismos para tener un motor propio.
Sentir la fuerza de la motivación, implica experimentar el impulso de hacer cuanto sea necesario para conseguir nuestras metas. Muchas veces, necesitamos sentir que somos motivados por otras personas y cuando ellas dejan de impulsarnos, nos detenemos casi instantáneamente. Es muy importante aprender a tener una motivación propia, de manera que esto nos asegure no detenernos por falta de esa fuerza.

Sentirnos motivados significa tener entusiasmo, voluntad y ganas de vivir, de levantarnos cada día con optimismo, implica el no necesitar que otro nos recuerde el cumplimiento de los compromisos que hemos hecho con nosotros, con otros y con la vida.

Cuando te sientes motivado, eres más fuerte para perseverar en tu empeño. Además puedes vencer los obstáculos con más facilidad. La falta de motivación hace que pierdas el sentido y la dirección de tu vida. Pregúntate ¿Qué es lo que deseas alcanzar en tu vida? ¿Cómo te gustaría vivirla?

Muchas veces a través de tu ejemplo y de tu actitud, motivas a otros a recuperar el entusiasmo y las ganas de vivir.

Cómo recuperar la automotivación
Reconoce todo lo positivo que llega a tu vida. Coloca tu atención en las cosas buenas y especiales que te han sucedido. Realizar un inventario de todo lo bueno que has alcanzado, te permitirá saber y creer que sí puedes alcanzar con trabajo, voluntad y dedicación aquello que deseas en la vida. A través de la consecución de metas pequeñas y diarias, refuerzas la confianza en tu capacidad de alcanzar metas mayores.

Ponte una meta. Cuando quieres alcanzar algo en la vida, inmediatamente toda tu energía se alinea con tu intención, cada pequeño o gran esfuerzo comienza a estar dirigido hacia la consecución de esa meta. Entonces te descubres motivado y entusiasta. Es importante que la meta, sea tuya realmente y no sugerida por otro, para que puedas desarrollar la motivación necesaria para alcanzarla. Cuando después de alcanzar una meta, continúas experimentando el mismo vacío que sentías inicialmente, es porque la meta que perseguiste con tanto empeño era sugerida por otro.

Haz cada cosa con pasión. Cuando hacemos las cosas con pasión, con ganas, desarrollamos una fuerza que nos hace permanecer motivados durante todo el proceso. El verdadero anhelo hace que nos volvamos fuertes para sortear los obstáculos, y fuertes para sobreponernos al fracaso. ¿Recuerdas la última vez que quisiste hacer algo? Seguramente nada te detuvo y al final ni siquiera te sentiste cansado... 

Considera tus fracasos una parte importante de tu crecimiento. En algunos casos, el haber experimentado un fracaso hace que perdamos la motivación para intentarlo de nuevo. Recuerda que cada experiencia fallida acorta el camino hacia el éxito y la felicidad. Así que adelante, una vez más con la misma fuerza que tuviste inicialmente, seguro, confiado y motivado. Cada vez que tu mente te recuerde un momento de fracaso, respira profundo y dite a ti mismo: eso forma parte del pasado y quiero desconectarme de él.

Refuerza la confianza en tus capacidades. Si puedes alcanzar tus metas, sin importar de qué tamaño sean. Repítete a ti mismo: soy capaz, voy a lograrlo. Recuerda que puedes al igual que otros, lograr que tus sueños se conviertan en realidad. Cambia el monólogo silencioso que te acompaña en la cabeza, después de un pensamiento negativo de apatía o desánimo, crea uno positivo y contrario.

Alimenta la confianza en ti mismo. Lee libros motivadores, que tengan historias de éxito, que refuercen tus pensamientos positivos y que te recuerden que tú puedes lograrlo porque tienes el poder dentro de ti. Refresca tu espíritu y aumenta el entusiasmo. Acércate a personas entusiastas y optimistas, que puedan con sus comentarios o con su ejemplo fortalecer tu confianza.

Practica con disciplina y voluntad, todo aquello que aprendas y que pueda mejorar tu vida. Quiérete más, para que puedas tener la motivación necesaria para hacer cosas buenas para ti. Déjate llevar por la iniciativa que se enciende en tu interior... no lo pienses tanto y entrégate a ella.

Fuente:
http://www.maytte.com


Jugando a los novios por Merlina Meiler


Esta es una propuesta ideal para quienes están en pareja desde hace mucho tiempo.
Recibo muchas consultas sobre qué hacer, específicamente, para renovar las sensaciones y despertar aquello que parece dormido. Es que con el transcurso de los años, ciertas particularidades del vínculo se van modificando e incluso, perdiendo.
Las ganas, la novedad, la pasión y otros componentes importantes para mantener viva la llama en una pareja se van apagando. Suelen ganarnos los problemas, la rutina, lo que nos guardamos “por el bien de la familia”, lo que hemos resignado… pero hay vuelta atrás.
Hoy te propongo un juego para mejorar la vitalidad de tu relación y para volver a encender el fuego que los unió (está ahí presente, solo hace falta reconectarse con él): ser novios.
Es probable que tu primera reacción sea de sorpresa o de suponer que es algo que quedó en el pasado, pero acompáñame a pensar sobre este tema unos minutos. Cuando eran novios:
-Siempre había ganas de verse
-Las novedades y las sorpresas eran moneda corriente
-El deseo por estar juntos y tener contacto físico era permanente
-Había más paciencia e interés por lo que nos decía el otro
Pues bien, ¡empecemos el juego hoy mismo o este fin de semana, a más tardar!
Algunas ideas que propongo (el resto queda librado a lo que recuerdes o mejor aún, a tu imaginación):
. Acuerda una cita con tu pareja: puede ser algo que hace mucho que no hagan (como ir al cine) o una actividad que les guste hacer a menudo (por ejemplo, salir a tomar un café). La fecha y la hora tienen que estar bien definidas previamente.
. Salgan los dos solos: en caso de tener niños pequeños, buscar a alguien de confianza que se quede cuidando a tus hijos durante un par de horas va a dar un oxígeno necesario y valioso a tu relación – vale la pena que lo hagas.
. Prepárate de antemano para la cita: elige qué te vas a poner, si puedes ve a la peluquería o estrena algo nuevo. Imagínate que te van a ver con otros ojos y pídele lo mismo a la otra persona: al fin y al cabo, las reglas del juego pueden ser las que tú desees.
. Deja de lado reproches, recuerdos dolorosos y repeticiones de los mismos cuestionamientos: de ti depende que esta salida sea mágica.
. Si es posible, que te pase a buscar por tu casa, al trabajo o a otro sitio en el que estés: esto puede sumar un interés extra, ya que marcará una diferencia con salir siempre juntos desde tu hogar.
. Durante tu cita, juega. Seduce. Habla. Diviértete. Haz que tu interlocutor se sienta cómodo. Reencuéntrate con quien eras hace años, antes de seguir conductas rutinarias y de asumir muchas responsabilidades y déjate llevar por el momento…
Agrega lo que mejor te parezca como incentivo de la velada y de tus sentidos…
¡Y disfruta! Se puede volver a despertar el interés y la pasión, depende en gran medida de ti y de lo que decidas intentar.
¡Inténtalo y comparte conmigo cómo te ha ido!
Fuente:
http://www.mejoraemocional.com

No me importa que digan,... que encontré la locura,.. de José Ramón Marcos Sánchez

No me importa que digan que perdí la cordura,… que persigo imposibles que jamás existieron,… que suspiro besando el envés de la luna,… que lloro recordando los abrazos no dados,… el olor de los sueños,… el sabor de los daños,… no me importa que digan que perdí la cordura,… que amo a las amantes de las almas prohibidas,… que entrego mi cuerpo a la piel de la lluvia,… que busco recuerdos en los ojos del tiempo,… en huellas de mañana,… en detalles de ayer,… no me importa que digan que perdí la cordura,… que prefiero el dolor del sentir que el dolor de la nada,… que me oculto detrás de la luz de la bruma,… que soy la soledad de una sombra perdida,… la voz del olvido,… la palabra no escrita,… no me importa que digan que perdí la cordura,… que no temo a la muerte porque temo a la vida,… que no puedo querer porque quiero ser nadie,… que construyo quimeras con nostalgias perdidas ,… con bellezas deseadas,… no me importa que digan que perdí la cordura,… ni me importa decir que te acepto y me acepto,… que no quiero fingir,… si estoy loco por ello,… no me importa que digan,… que encontré la locura,….
Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez.
Correo y MSN: turko1969@hotmail.es Twitter: @joseramonmarcos