domingo, 11 de noviembre de 2012

El poder sanador de la risa



Una carcajada bien sonora, que sale del alma, moviliza más la energía en el cuerpo que muchas más actividades deportivas o aeróbicas, el humor se instala y las emociones provocadoras se distienden ante la risa benéfica.
Las endorfinas se despliegan en el campo de nuestro cuerpo, cuando la distensión y el placer se conectan con el humor, con esa puerta de acceso a la libertad del Ser, que empieza cuando uno en vez de juzgar, ríe directamente.
Mucho más si esa risa se auto refiere, o sea, si aprendemos antes que nada a reírnos de nosotros mismos, el efecto es explosivo, de polaridad positiva.
Un dicho gauchesco dice: “El que se ríe, los males aleja”, a una profunda reflexión espiritual de Osho, cuando dice que la risa detiene a la mente, y que por esto proviene del corazón. La mente es tramposa y el corazón es sabio.
El hombre es el único ser de la creación capaz de reírse, posee el mecanismo de la evolución divina en un clímax tal que le posibilita detener el tiempo en ese momento. Fundirse en el motivo de su existencia en esa risa, que dicen los avatares, es la risa de Dios.
Dios es el gran humorista, que permite compasivamente que esta humanidad continúe, a pesar de la escasez de amor y de humor.
Así que a reírse mucho; pero no del otro, sino junto al otro.
Reír nos cura, y en estos momentos más que nunca, necesitamos mecanismos naturales, para poder preservar la salud, ante toda la tristeza que se nos quiere vender, sabiendo que si la risa se pierde, perdemos literalmente la vida.
Fuente:
http://www.creceroperecer.com

Vivir con filosofía canina



Una mascota es un gran compañero, es alegre e inteligente que pasa a ser una parte muy importante en nuestra vida.
Nuestras mascotas nos enseñan muchas cosas y deberíamos seguir su filosofía de vida.
Lo importante de cada día es poder vivirlo con mucha intensidad y plenitud,  vivir el momento proyectándolo a lo esencial, tanto lo fácil como lo difícil son límites que nos ponemos nosotros mismos.
La vida interior es la raíz de nuestra vida exterior. No podemos hablar de lo que no sabemos, si a lo que se sabe no se lo sintió y experimentó mental, espiritual y físicamente en correcta armonía. La palabra está para ser escuchada y el silencio para originar el mensaje dado.
“Saber actuar con sabiduría canina”.
Procure:
Nunca deje pasar la oportunidad de salir de paseo.
Experimente la sensación del aire fresco y del viento en su rostro por puro placer.
Cuando alguien que ama se aproxima, corra para saludarlo.
Cuando hubiera necesidad, practique la obediencia.
Haga saber a los otros cuando estén invadiendo su territorio.
Siempre que pueda, duerma una siesta y desperécese al levantarse.
Corra, salte y juegue.
Coma con gusto y entusiasmo, pero pare cuando esté satisfecho.
Sea leal, siempre.
Nunca pretenda ser algo que no es.
Si lo que desea está enterrado, excave hasta encontrarlo.
Cuando alguien está pasando un mal día, quédese en silencio, sentado junto a él e intente agradarlo.
Cuando llame la atención, deje que alguien lo toque.
Evite morder cuando apenas un gruñido podría resolverlo.
En días templados, recuéstese de espaldas sobre el pasto.
En días calurosos, beba mucha agua y descanse bajo un árbol frondoso.
Cuando esté feliz, baile y sacuda todo su cuerpo.
No importa cuántas veces lo censuren, no acepte culpas que no tenga y no se ponga mal, corra otra vez hacia sus amigos.
Alégrese con el simple placer de una caminata.
Sea feliz como un perro.
Teniendo en cuenta todo esto, ¡Sea más animal!.
Fuente:
http://www.creceroperecer.com

Cómo evitar la frustración cuando tu pareja no hace lo que quieres



Cada persona tiene una tolerancia diferente ante la frustración. Dicho nivel está determinado en parte, por el aprendizaje previo que tiene una persona a lo largo de su vida y que comienza en la infancia. Pero la frustración al estar en pareja puede producirse en momentos tan cotidianos, como cuando uno de los dos hace algo que es contrario a los deseos del otro. En una situación se produce un choque de intereses que puede que uno de los dos no esté dispuesto a aceptar en un primer momento. Esa rabia inicial tiene un nombre: enfado y frustración. ¿Qué hacer para poder controlarla?

En primer lugar, dejar de pensar que tu pareja por el hecho de quererte tiene la obligación moral de hacer todo lo que a ti te gustaría porque no es así. Más allá de ser tu pareja es una persona autónoma e independiente que tiene sus propios deseos y su criterio a la hora de saber qué quiere. En base a dicha independencia, piensa, simplemente, que tu pareja tiene sus motivos para actuar de cierto modo. Por ello, escúchale para poder comprenderle.

Toma la diferencia como una fuente de riqueza porque sería muy aburrido estar junto a alguien que siempre se comporta igual que tú. Para finalizar, pon en práctica tu propia autonomía: si quieres lograr un objetivo hazlo por ti mismo aunque en dicho proyecto no esté implicada tu pareja como protagonista. Sin embargo, sí que puede acompañarte a ti en tu camino y vivir tu alegría de una forma indirecta.

La frustración, vivida de una forma habitual no es buena. Por ello, cuanto antes aprendas a aceptar las cosas tal y como son mejor. Puedes realizar el ejercicio de anotar en un papel qué cosas no soportas de tu pareja y te generan más frustración para tomar conciencia de ellas, y a partir de allí, empezar a tomarte las cosas de otra manera.

Fuente:
http://sonpareja.com

Hacer cosas divertidas con la pareja



Se dice que la vida es un viaje. Es el viaje más largo que vamos a hacer por lo tanto es necesario que lo hagamos con buena compañía. Lo mejor es que el viaje sea muy divertido ¿no crees? El tiempo que se pase con la pareja es como el ingrediente mágico para la receta del amor. Cuando está ausente, te sientes triste y que algo te falta. Lo mejor es intentar pasar todo el tiempo que se pueda juntos.
Es importante realizar actividades divertidas con la pareja. No todo se trata de realizar escrupulosamente las rutinas diarias: levantarse, sacar al perro, llevar a los niños al cole, ir al trabajo…Vamos a ver qué cosas divertidas podemos hacer con la pareja:

- ¿Hambriento? Cocinar un plato exótico juntos y explorar vuestros talentos culinarios.
- Natación, estiramientos, abdominales… deporte en general
- Juegos de mesa. Alguna tarde sorprende a tu pareja preparando ese juego de mesa que tanto le gustaba para pasaros unas risas juntos
- Guerra de almohadas
- Masaje relajante. Puedes intentar algo más o simplemente hacer que tu pareja se relaje de verdad
- Hacer una maratón de películas
- Jugar con videojuegos es una actividad desafiante y muy divertida para hacer en casa
- Tratar de componer una canción juntos. Esta canción se convertirá en vuestra canción ‘especial’.
- Decorar la casa es otra cosa divertida que se puede hacer en pareja. Esto os ayudará a crear un espacio que se adapte a vuestro estilo y gustos.
- Disfrutar de un relajante baño de burbujas
- Hacer una lista de todas vuestras canciones y películas favoritas.

Fuente:
http://sonpareja.com

Sin decepciones por Merlina Meiler

En distintos momentos de nuestra vida nos sentimos decepcionados o desilusionados, porque las cosas no salieron como queríamos, porque alguien no respondió de la manera esperada… en fin, por un sinnúmero de razones variadas. A continuación, te ofrezco una guía práctica para sobrellevar el momento de la decepción.
Te propongo que transitemos por lo que sucedió a fondo, por última vez, y luego que nos enfoquemos en cómo capitalizar este hecho para acceder a un futuro más pleno.
Primero, es necesario pensar en lo que realmente pasó, para poder despedirnos de los recuerdos que el hecho conlleva. Enfocar qué nos produce esta sensación que nos invade en este momento. Si incluye a una persona, especificar qué esperábamos y no ha sucedido, o no ha cumplido, o ha dejado de hacer. Si son hechos, separar el azar o las actitudes de los demás de las nuestras.
En segundo lugar, preguntarnos (nuevamente, por última vez) por qué nos afecta tanto esto. Cuál ha sido nuestra responsabilidad para que eso ocurriera (o no ocurriera). Por qué nos sentimos decepcionados (y no de otro modo).  Una decepción es lo mismo que una des-ilusión… ¿cuál es la ilusión que se ha visto afectada? ¿Era realista? ¿Tal vez exigimos demasiado de una persona o de una situación?
Tercero: ¿qué aprendemos de esto? ¿Qué enseñanza nos queda, hacia el futuro? ¿Qué podemos modificar para que algo así no vuelva a pasar? Este paso es importantísimo para que llegue el alivio final y puedas avanzar hacia tu futuro, con mayor tranquilidad paz interior.
Siempre hay gente confiable alrededor nuestro, y hay oportunidades para que cumplamos nuestros sueños. De nosotros depende darnos cuenta de quién es quién, ser realistas y esperar lo mejor, porque puede y va a suceder.
Fuente:
http://www.mejoraemocional.com

Ojos bien abiertos por Merlina Meiler



Me gusta ir por la vida con los ojos bien abiertos.
He aprendido que no sirve de nada negarse a la realidad que nos toca experimentar, en cada una de las situaciones por las que transitamos (ya sea por elección propia o porque, aun sin quererlo o tratando de evitarlas, nos vemos inmersos en ellas).
Prefiero darme cuenta de cómo es la gente en vez de confiar en quienes no lo merecen por miedo a la soledad o por cualquier otro motivo. Y cuanto antes descubra sus colores verdaderos, mejor. Es tan lindo compartir vivencias desde el corazón con seres afines, que no lo cambio por nada.
En una relación de pareja, intento no encandilarme ni siquiera al principio, ya que esto no permite ver bien las características de la persona con quien estamos entablando un vínculo. Si esto sucede (en muchos casos, es inevitable), lo disfruto y entiendo que en algún momento iré conociendo en profundidad al ser que tengo a mi lado sin ese velo rosa que suele distorsionar las percepciones.
Por supuesto que en caso de notar actitudes (de una pareja o de amistades/familiares) que definitivamente se contraponen a mis pensamientos o creencias, o que ponen en juego mi integridad emocional o física, pongo un límite o me aparto, según me parezca, acorde a la importancia de lo sucedido o a si se trata o n de una diferencia irreconciliable.
Para mí, tener los ojos bien abiertos significa no solo querer ver lo real a cada paso que doy, sino también estar a cargo de mis decisiones, de mis elecciones, saber que la calidad de vida que tenga depende en gran medida de mis elecciones y de situarme aquí y ahora en todo momento.
Es que intentar vivir en el limbo o nublar o cerrar nuestros canales de percepción reduce nuestra energía y nos cansa, nos fatiga, nos deja exhaustos, sin poder de concentración y sin saber qué hacer ni hacia dónde dirigirnos.
Por el contrario estar presentes y querer enterarnos de lo que verdaderamente sucede nos da la posibilidad de acceder a nuestros recursos internos, a nuestra inteligencia, a un pedido de ayuda claro y conciso, a conectarnos con todo lo que nos rodea y poder realizar modificaciones de fondo desde ese lugar único. También nos permite desarrollar aún más nuestro potencial para lidiar con diversos asuntos – esto, decididamente, nos enriquece y nos prepara para solucionar cualquier clase de conflictos con mayor facilidad. Y creo que estamos más propensos a la sincronicidad y a disfrutar más de todas las cosas buenas que se nos presentan a diario.
¿Vas por la vida con los ojos bien abiertos?
Fuente:
http://www.mejoraemocional.com