sábado, 10 de noviembre de 2012

¿Quien?



¿Quién escucha a Quién cuando hay silencio?
¿Quién empuja a Quién, si uno no anda?
¿Quién recibe más al darse un beso?
¿Quién nos puede dar lo que nos falta?
¿Quién enseña a Quién a ser sincero?
¿Quién se acerca a Quién nos da la espalda?
¿Quién cuida de aquello que no es nuestro?
¿Quién devuelve a Quién la confianza?
¿Quién libera a Quién del sufrimiento?
¿Quién acoge a Quién en esta casa?
¿Quién llena de luz cada momento?
¿Quién le da sentido a la Palabra?
¿Quién pinta de azul el Universo?
¿Quién con su paciencia nos abraza?
¿Quién quiere sumarse a lo pequeño?
¿Quién mantiene intacta la Esperanza?
¿Quién está más próximo a lo eterno:
el que pisa firme o el que no alcanza?
¿Quién se adentra al barrio más incierto
y tiende una mano a sus “crianzas”?
¿Quién elige a Quién de compañero?
¿Quién sostiene a Quién no tiene nada?
¿Quién se siente unido a lo imperfecto?
¿Quién no necesita de unas alas?
¿Quién libera a Quién del sufrimiento?
¿Quién acoge a Quién en esta casa?
¿Quién llena de luz cada momento?
¿Quién le da sentido a la Palabra?
¿Quién pinta de azul el Universo?
¿Quién con su paciencia nos abraza?
¿Quién quiere sumarse a lo pequeño?
¿Quién mantiene intacta la Esperanza?
Letra y música: Luis Guitarra

En la pausa…



“En la pausa no hay música, pero la pausa ayuda a hacer la música”.
En la melodía de nuestra vida la música es Interrumpida aquí y allí por “pausas”…
Y nosotros, sin reflexionar, pensamos que la melodía terminó.
A veces, Dios nos envía un tiempo de parada forzada.
Puede ser una prueba, planes fracasados, o esfuerzos frustrados.
Y hace una pausa repentina en el coro de nuestra vida.
Nos lamentamos que nuestra voz tenga que callarse, y tenga que faltar
nuestra parte en la música que sube hasta los oídos del Creador.
Pero, ¿cómo lee la pausa el maestro?
Él continúa marcando el compás con la misma precisión y toma la nota siguiente
con firmeza, como si no hubiese habido interrupción alguna.
Dios sigue un plan al escribir la música de nuestra vida.
Nuestra parte debe ser aprender la melodía y no desmayar en las “pausas”
Ellas no están allí para ser pasadas por alto o ser omitidas,
ni para perturbar la melodía o alterar el tono.
Si miramos hacia arriba, Dios mismo marcará el compás para nosotros.
Con todo, no nos olvidemos  que “ella ayuda a hacer la música”
Con los ojos en Él, vamos a proferir la próxima nota con toda claridad,
sin murmurar tristemente: “En la pausa no hay música”.
Componer la música de nuestra vida es generalmente un proceso lento y trabajoso.
¡Con paciencia, Dios trabaja para enseñarnos!
¡Y cuánto tiempo Él espera hasta que aprendamos la lección!
Recuerde, la pausa no dura mucho…
¡ apenas sirve para continuar la música !
Autor Desconocido