viernes, 9 de noviembre de 2012

Levántate una vez más de Maytte Sepúlveda


Hace unos días pensaba en que no importa cuán difíciles hayan sido las circunstancias ni de que manera nos hayan hecho sentir… siempre podemos, luego de superar el duelo y pasar el tiempo suficiente en el aislamiento social en el que nos escondemos para sufrir y pensar una y otra vez en lo que vivimos, tomar la decisión de salir de ese espacio emocional profundo y negativo para volver a la superficie de nuestra vida.

Lo más importante es tener presente que podemos caer, detenernos y experimentar una pérdida temporal del sentido y la dirección de nuestra vida, pero luego debemos impulsarnos en el fondo donde caímos, para levantarnos con más fuerza, determinación y valor para comenzar de nuevo.  

Una vez fortalecidos y habiendo olvidado dichos eventos, debemos reflexionar acerca de lo sucedido, siempre con la intención de sacar una conclusión que nos permita cambiar la actitud, la creencia o el comportamiento que nos llevó a vivirlo, de manera que no necesitemos que vuelva a presentarse en nuestra vida para aprender de ello.

La vida está compuesta de ciclos, etapas y momentos, unos más agradables que otros...  Pero cada uno de ellos representa una oportunidad de aprender, crecer y madurar esencialmente.  A través de estas experiencias, siempre podemos reflexionar y reconectarnos con nosotros mismos, para hacer uso del conocimiento, la experiencia y las herramientas que tenemos para salir adelante. Al mismo tiempo, la dificultad que enfrentamos nos lleva a reconocer la presencia de Dios, reafirmar nuestras creencias, rescatar el valor de los afectos en nuestra vida, movernos poco a poco hacia un punto medio o simplemente a ubicarnos en el  presente para darnos otra oportunidad.

Cuando estamos afectados emocionalmente, perdemos la claridad mental que nos permite analizar objetivamente una situación para darle solución. Por esta razón es importante abrirnos a la sugerencia o al comentario positivo que nos haga un buen amigo, esa persona que nos quiere incondicionalmente y  que conserva la objetividad y la claridad mental necesarias para percibir la posible salida o respuesta que buscamos. Desconectarnos del pasado significa apagar los recuerdos hasta que estemos fortalecidos como para enfrentarlos sin que nos hagan daño.  Tómate el tiempo necesario para sanar el dolor, lo más sano es dejarlo salir; aceptar lo sucedido sin hacerte muchas preguntas, especialmente esas que no tienen una respuesta clara y satisfactoria en el  momento, te permitirá  hacer cuanto sea necesario para superarlo, transformarlo o sanarlo.

Podemos construir una vida nueva y mejor, con dignidad, valor, responsabilidad, alegría, fuerza y fe. No olvidemos que son los momentos difíciles los que más nos enseñan. ¡Superarlos y usarlos como un trampolín para impulsarnos...  hará la diferencia!
Claves para levantarte una vez más

Quiérete lo suficiente, para darte otra oportunidad. Rescata el aprecio y el valor hacia ti mismo. Haz contacto con tus talentos, dones y capacidades, evita pensar en tus limitaciones, errores y fracasos del pasado. ¡Piensa que estás en el umbral de una nueva vida, que traerá consigo lo mejor para ti!

Visualízate sano, feliz, alegre, exitoso, querido y en paz. Suavemente gira tu mirada hacia todo lo bueno, lo bello y lo positivo que ocurre y se manifiesta a tu alrededor. Abre una ventana desde adentro, para que el calorcito y el amor de las personas que te quieren y te acompañan, entre y te suavice internamente. ¡Déjate acompañar por quienes hablan del presente, con optimismo y alegría! Retoma lo positivo y envuélvete en esa energía.

Vuelve a comenzar con más fuerza, entusiasmo y determinación. Ocúpate sin sentirte abrumado para que puedas descansar al final de la actividad. No dejes de trabajar, hazlo sin presionarte, pues la actividad distrae tu mente y te desconecta del recuerdo negativo. Escribe afirmaciones positivas con frases de valor, fortaleza y recuperación, coloca estas tarjetas en lugares visibles donde te sea posible leerlas varias veces al día, especialmente cuando te sientas decaído.

Piensa que el término de una etapa
, implica el comienzo de otra. Mientras más le des vuelta en tu mente al recuerdo de lo que te sucedió, por más tiempo te acompañará el dolor; soltarlo no significa olvidar los buenos y gratos momentos o las condiciones agradables que también existieron, sino dejar ir el recuerdo triste y doloroso, para poco a poco  volver a sentirnos plenos. Utiliza el perdón si fuese necesario para sanar el dolor y suavizar tu situación.

Si te abres internamente, la oportunidad aparecerá frente a ti... ¡Siéntete querido y acompañado por la Divinidad!

Fuente:
http://maytte.com


Gracias por todo,…. os quiero,… por José Ramón Marcos Sánchez

Fui oscuro pensamiento torturado en el silencio,… creado en sangre de miedos,… criado en huellas sin tiempo,… fui historia amordazada en las creencias ajenas,… contada por la ignorancia,… creída a golpes de credo,… fui incierto vagabundo persiguiendo sentimientos,… tan sólo quería sentir,… y solo es como me siento,… fui la memoria perdida de alguien que ni recuerdo,… que tanto me vació,… que habito en vacíos eternos,… soy la batalla perdida de un cuerpo que está muriendo,… con la mente mutilada,… un soñador ya sin sueños,… soy poeta que intentó hacer del alma palabra,… no sé si lo conseguí,… pero siempre fui honesto,… no es drama la despedida, así que cambio el "adiós",...y diré sólo “hasta luego”,… es tiempo para sanarme,… gracias por todo,…. os quiero,…
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez

Cae el muro de Berlín, el muro de la infamia

Símbolo del afán socialista de dividir a los pueblos, esclavizarlos e impedir su búsqueda de libertad, el Muro de Berlín fue creado por la Unión Soviética para evitar la emigración de ciudadanos atrapados en Alemania Democrática hacia Alemania Federal.

El muro se extendía a lo largo de 45 kilómetros que dividían la ciudad de Berlín en dos y 115 kilómetros que separaban a la parte occidental de la ciudad del territorio de la RDA. Fue uno de los símbolos más conocidos de la Guerra Fría y de la separación de Alemania.

Muchas personas murieron en el intento de superar la dura vigilancia de los guardias fronterizos de la RDA cuando se dirigían al sector occidental. La Fiscalía de Berlín considera que el saldo total es de 270 personas, incluyendo 33 que fallecieron como consecuencia de la detonación de minas. Por su parte el Centro de Estudios Históricos de Potsdam estima en 125 la cifra total de muertos en la zona del muro.

El Muro de Berlín cayó en la noche del jueves, 9 de noviembre de 1989, al viernes, 10 de noviembre de 1989, 28 años después de su construcción. La apertura del muro fue consecuencia de las exigencias de libertad de circulación en la ex-RDA y las evasiones constantes hacia las embajadas de capitales de países del Pacto de Praga y Varsovia y por la frontera entre Hungría y Austria, que impuso menos restricciones desde el 23 de agosto.

Tras el 6 de noviembre se hizo público el proyecto de una nueva legislación para viajar, que recibió duras críticas, y el gobierno checoslovaco protestó por vías diplomáticas por el aumento de la emigración desde la RDA a través de Checoslovaquia. El SED decidió, el 7 de noviembre, regular los viajes al exterior, facilitándolos. El 9 de noviembre se promulgó un plan que permitía obtener pases para viajes de visita.

El miembro del Politburó del SED Günter Schabowski anunció en una conferencia de prensa, retransmitida en directo por la televisión de Alemania Oriental, que todas las restricciones habían sido retiradas y, creyendo que podrían pasar sin ningún trámite al otro lado, decenas de miles de personas fueron inmediatamente al muro, donde los guardas fronterizos no se atrevieron a disparar y finalmente abrieron los puntos de acceso permitiendo el paso.

Fuente:
http://www.ecuadorciencia.org