lunes, 5 de noviembre de 2012

Recuérdame,... de José Ramón Marcos Sánchez


Recuérdame,…cuando el hastío del olvido te permita ser consciente de la ausencia y ya no lluevan tormentas y necesites el consuelo avergonzado que arrastra lo ingrávido del silencio,…incierto,..desterrado,…como solo se destierra lo avaro del egoísmo,…momentáneo,…contínuo,… ganado a fuerza de huídas,…perdido en la idea que desemboca en la creencia,…esa que llama a la desdicha monotonía y te convierte en un discípulo de lo resignado,..abnegado,..sumiso,..en ese justo momento,….recuérdame,…piénsame,….es posible que en mi rebeldía este atada mi desgracia,….que mi fuerza no sea más que el mayor de los síntomas de la debilidad y que mi vanidad sea el fruto indigno que brota del árbol de los miedos,…..es posible que el no asumir la indiferencia haga de mi un diferente y que predique un lenguaje que solo entienden aquellos que no entienden a los cuerdos,….recuérdame, soy un tonto solitario que se alimenta de la bondad de la mentira,….esa que está presente en la verdad asimilada,….que da sentido a la vida de los muchos,..que solo ven sufrimiento en la cercanía de lo propio,…que se esconden y censuran a los que por empatía entendemos como nuestro todo aquello que es ajeno,….yo te siento como mía,….o estoy loco,….. o estoy muerto,….
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez.
Correo y MSN: joseramonmarcos@live.com Twitter: @joseramonmarcos

En cuerpo,... y alma,.. de José Ramón Marcos Sánchez,

La noche grita silencios en el envés de las almas calladas,... que comparten la avaricia de los cuerpos sin censuras,.... que se entregan sin secretos a poseerse hasta existirse,... hasta dejar de existir,… de entre las sombras lascivas emerge piel de inherencia,… que renace de lo calmo de lujurias consumadas,... consumidos de placer dejan nacer al cariño,... tatuando ósculos nuevos,... diferentes,... vacíos de mas,... llenos de ánima,... y reverdecen sentimientos en lo yermo de los daños,... desde la pasión dormida hasta la pasión nacida,… y el alba susurra sentires en el envés de los sueños perpetuos,… y el día vuelve a ser día,… y la sangre vibra al compás de la caricia pensada,… del primer beso robado al guardián de los deseos,… del último beso entregado al espíritu del tiempo,… y suspiros hechizados son los acordes mas bellos,…. resonando sin distancias en pechos de enamorados,… y algunos duermen soñando,… y algunos sueñan despiertos,… y habitan halos de luz en crepúsculos cerrados,… y la luna generosa viste de magia el ocaso,… para que almas errantes,… puedan fundirse en un cuerpo,... para que cuerpos errantes,… se fusionen en un alma,… el del amor verdadero,… 
Email y MSN:joseramonmarcos@live.com 
Twitter: @joseramonmarcos
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez.
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¡Esta es mi familia! por Merlina Meiler


No existe la familia perfecta.


Y en todas, “se cuecen habas”.

Cuando pensamos en nuestras familias, suele haber algún miembro que nos da tristeza o no tiene las actitudes que desearíamos.

Por algo que hizo
Por algo que no hizo
Porque está enfermo
Porque no lo conocimos
Por su manera de ser
Porque no es como “debería”
Por cómo nos trata a nosotros o a otras personas del entorno

La lista puede incluir muchas características más.

Créeme que absolutamente nadie está exento de sentir, en ciertos momentos, “por qué me tocó” un (padre/madre, hermano/a, tío/a, etc.) que se ha comportado así o a quien le tocó tal o cual enfermedad o que no aprende que hay conductas que no debería repetir…

Estamos compuestos por la energía de nuestra familia y somos el fruto de las vivencias pasadas, que incluyen también a esos seres.

Hay quienes prefieren ni nombrarlos o sufrir la pena que les provocan en soledad. O cargar el peso sobre sus hombros para no “molestar” a otros, para no sentirse expuestos al qué dirán o para tapar las “fallas” que esos familiares han tenido.

Incluso, puede que nos avergoncemos de su proceder, ya sea que lo hagan conscientemente o que sea fruto de alguna dolencia que los aqueja.

QUÉ HACER

Lo mejor que puedes hacer es aceptarlo. Y si el nivel de aceptación es el mismo que para el resto de tus familiares, estarás en el camino correcto.

Ese ser apareció en tu vida con un lazo indivisible por alguna razón. No vale la pena indagar en cuál es, lo importante para tu salud y para tu estabilidad emocional es no negarlo ni ocultarlo.

Claro que te vuelve vulnerable y que, seguramente, es uno de tus puntos débiles, pero no hay por qué mostrar que nada nos pasa o que no tenemos conflictos o situaciones que nos cuesta procesar o que nos duelen en el alma.

Negar esa energía nos ensombrece y puede dar lugar a una maraña de desaciertos en los que nos sentiremos más y más incómodos (lo que sucede siempre que queremos tapar algo). Por el contrario, permitir que salga a la luz nos hará sentir más aliviados, ya que resulta desgastante ocultar, mentir, hacer como si alguien no existiera o simular que todo se encuentra bajo control cuando no lo está.

Habla acerca de esa persona con quien te sientas a gusto y, en el resto de los casos, no des detalles si no deseas hacerlo.

La gente que te quiere lo seguirá haciendo por más núcleo familiar que te haya tocado en suerte (o en desgracia). El resto, es secundario en tu vida.

¿Aceptas a todos los miembros de tu familia?

Fuente: