sábado, 3 de noviembre de 2012

Las claves de un amor verdadero

¿Quieres saber qué causa la ruptura de muchas relaciones en el mundo? Como autora de libros Best-Seller, puedo decirte por qué sucede en 3 actos:

1er Acto: Me lastimaste.

2do Acto:
 Como tú me lastimaste, yo te lastimé.

3er Acto: Tú me lastimas más porque te acabo de lastimar, entonces yo te lastimo aún más. Después tú me lastimas; después yo te lastimo; después tú me lastimas porque yo te acabo de lastimar, entonces yo te lastimo aún más, etc.

El punto: Es fácil portarse frío, humillante e insensible con alguien que te ha dicho o hecho algo que tú percibes como frío, humillante o insensible.

Pero ese es el punto. Eso es lo más fácil de hacer.

Básicamente, la mayoría de la gente no es mala como especie. Simplemente somos débiles.
Se requiere de esfuerzo para poder hablar de forma valiente, consciente, tierna, y abierta sobre el dolor que sentimos, antes de que todo nos caiga encima negativamente.

Sí, se requiere de esfuerzo para tomar la vía difícil y poder expresar tus debilidades y tus preocupaciones con sencillez y cariño. Pero este esfuerzo vale la pena... porque el amor y la conexión son tus verdaderas fuentes de felicidad - no el dinero, ni los zapatos, ni los autos deportivos... y definitivamente tampoco la satisfacción de sentirte bien acerca de alguien o algo. (Aunque esta última a veces nos hace sentir que en realidad somos felices... pero al final, sólo nos trae más miseria que gloria).

Así que la próxima vez que alguien a quien tú estimas, te haga algo que no es muy lindo, haz un esfuerzo, sé valiente y mata a ese monstruo mientras aún es pequeño.

Con esto en mente, aquí te doy algunas sugerencias de comunicación para que las recuerdes siempre:

1. Escoge el momento y el lugar adecuado.
¿Tienes por lo menos 30 minutos de tiempo ininterrumpido? ¿Estás en un lugar en donde tu pareja siente que puede hablar abiertamente y sin prejuicios? ¿Acaso estás en un restaurante ruidoso, en donde es difícil escuchar y necesitas gritar, incluso antes de que tu pareja te motive hacerlo? En general, el mejor lugar para hablar es en casa, a solas, donde puedan sentarse y verse uno al otro, y a los ojos. Muchos psicólogos incluso sugieren tomarse de las manos mientras hablan para poder mantener una cálida conexión durante los momentos más difíciles de la conversación.

2. Antes de comenzar una conversación difícil, deja en claro con tu pareja que tu objetivo es sólo crear la mejor relación posible.
Admite que reconoces que hablar de temas difíciles puede resultar incómodo, pero qué prefieres tener una conversación difícil ahora a tener una relación menos íntima, decadente y poco sincera después. Recuérdale a tu pareja cuánto lo valoras. Halaga algunas de sus cualidades que aprecies. En general, debes de estar 100% seguro de que tu pareja entienda completamente tu objetivo, y que crea que hablando incrementarán su amor, sin lastimarse, y antes de comenzar con la discusión.

3. Si estás disgustado/a con tu pareja por algo en específico, trata de no generalizarlo al decir “Siempre haces esto. Siempre haces aquello”.
Generalizar simplemente intensificará el estado emocional de tu pareja, pues es mucho más vago y poco creíble. Seamos honestos. Un “siempre” es en realidad algo muy poco probable. Los psicólogos están de acuerdo en limitar la plática al evento específico y reciente que nos está molestando, ya que hacer ofensas sobre situaciones pasadas es evidencia inadmisible.

4. Sé consciente y trata de empezar la mayoría de tus frases con “Yo”.
Del mismo modo, trata de no empezar las frases con “Tu”. La meta: Sé dueño/a de tus sentimientos. No deshonres a tu pareja. Por ejemplo, trata de decir algo como: “Siento que ayer me estabas ignorando y me ha dolido, pues necesitaba tu cariño después de que mi propuesta fue rechazada en la oficina”, en lugar de “Eres frío/a, desalmado/a, y nunca me ofreces ni un poco de apoyo”.

5. Crea un obvio beneficio para hablar.
Para que tú y tu pareja quieran hablar de nuevo. En otras palabras, asegúrate de terminar la conversación enlistando conscientemente todas las cosas positivas que han aprendido gracias a la plática. Haz un lista específica de todas las nuevas acciones que ambos intentarán llevar a cabo para mantener la relación tan fuerte y cariñosa como sea posible. ¡Ah...y aquí es cuando la maravillosa recompensa de “sexo de reconciliación” debe de entrar! Al terminar con una nota “positiva y gratificante”, la próxima vez que surja una conversación difícil, asociarás el hablar con cosas positivas como ¡“Haz el amor, y no la guerra”!

Karen Salmansohn es consejera de vida y autora de 27 libros famosos, incluyendo los éxitos:Basta, Maldita Sea y Hasta Dios es Soltero (Así que ya no molesten).



Que el amor sea suficiente

Qué extraño lo nuestro...
Cada vez que hablábamos parecía que algo profundo nos acercaba, algo con magia y tripas, unos lazos de esos que no se desatan nunca más. Pero no.
No había lazos. Ni bien nos separábamos, se soltaban los hilos intangibles que nos unían. Servían para unos breves momentos, los del encuentro. La más corta distancia los hacía desaparecer. Y otra vez la espera, otra vez volver a ser 2 desconocidos, y la espera, la campanilla del teléfono que no suena, pulsar la tecla del contestador al llegar de la calle... y nunca tu voz con un mensaje... y la espera, la espera, la espera... hasta reunir fuerzas y llamarte.

-¿Qué tal, "extraño", cómo estás?
-No me hagas reclamos. Tuve unos líos bárbaros, tú sabes cómo anda todo...

¿Las cosas han cambiado tanto? ¿Ya no es lo más importante el amor, la relación humana, el compartir con otro tus penas, sueños, problemas, alegrías? Escuchar una vieja canción, leer en voz alta aquél poema, usar los ojos como telescopios para encontrar la Cruz del Sur en las noches de agosto... Una vez le abrí la pajarera a Magaldi (así se llamaba el jilguero) y el pequeño pájaro voló. No tuvo miedo. No se detuvo. No miró hacia atrás. Y nosotros, tan fuertes, tan pensantes, tan declamadores de frases maravillosas... no nos atrevemos a traspasar la puerta que está siempre abierta, que nadie cierra...

Tú ahí.
Yo aquí.

No quiero hacer reproches. No quiero oírlos, tampoco. Me parece que tendríamos que hacer las cosas de otro modo. Dejar que el amor sea lo que debe ser: la savia del árbol, las alas del alma, el color del agua, las estrellas en el fondo de los ojos, la locura en el pensamiento, el calor de la piel... Dejar que el amor sea suficiente.

Que lo demás estorbe, sobre.. no importe. Con tus manos hiciste un ángel para que me cuidara. Ahí está. Cerca de mí. Ahuyentando oscuridades y demonios con su aura rosada. Al tallarlo y pulirlo pensando en mí, invadiste mi territorio, te metiste en mi mundo reservado y secreto... ¿Cómo vas a salir de aquí? No podrás. Cuando alguien llega donde TÚ llegaste, ahí se queda para siempre. Te parecerá que puedes salir, fantasearás con ello, pero no... una red invisible te ha atrapado, lo quieras o no. Estás en mi realidad virtual, en este espacio de zorzales que cantan al amanecer, música que escucho 400 veces sin parar, libros que releo, papeles que escribo y no dejo que nadie lea, una alta palmera que veo desde la ventana... Estás. Vestido como yo quiero. Diciendo lo que quiero que digas. Pensando lo que quiero que pienses. Sintiendo lo que quiero que sientas. Porque mi mente está muy entrenada y es capaz de fabricar imágenes y situaciones que son las de la vida, o parecidas a la vida.

Quizás sea eso lo que a muchos nos mantenga vivos: soñar que vivimos...
Mientras la vida cree que anda por ahí... Mientras tú creas que andas por ahí. Y no se den cuenta, ni tú ni la vida, que si yo no los invento en mí ¡Ustedes no existen! Deja que el amor sea suficiente. Y que no necesites nada más, porque el amor te alcanza.

Fuente:
Rincón del Poeta



Rompiendo cadenas por Merlina Meiler

Hoy es un día excelente para que rompas alguna cadena que te mantiene atado a un pasado que ya fue o a situaciones que no deseas que siga adueñándose de tu presente.

Con las cadenas que nos empujan hacia atrás o que no nos dejan avanzar, hay solo una acción que puedes tomar: romperlas.

Ya has probado otros métodos que no te han resultado. Tratar de obviarlas, modificarlas, pintarlas, achicarlas, esconderlas o cualquier otra tratativa que hayas intentado seguirá produciendo el mismo efecto: te imposibilitará avanzar, darte cuenta de quién eres o qué deseas conseguir, repetir una y otra vez las mismas situaciones frustrantes e inconducentes.

En el momento que rompas esa cadena y te desprendas de ella de raíz, podrás deshacerte también del letargo en el que estabas inmerso.

-Encontrarás nuevas maneras de hacer cosas que te resulten placenteras.
-Cambiarán ciertos panoramas que eran moneda corriente hasta ahora (incluidas personas).
-Estarás a cargo de tus propios deseos y decisiones.
-Tu vida será más armónica
-Podrás dar lo mejor de ti en cada ámbito en el que te desarrolles.
-Accederás a una mayor creatividad y recuperarás a pleno las ganas y la alegría de vivir.
-Experimentarás un progreso constante.

En resumen, ¡te sentirás libre!

¿Qué cadenas romperás hoy?

Fuente: Mejora Emocional