jueves, 25 de octubre de 2012

Dime qué salvas de un incendio y te diré quién eres por Merlina Meiler


Qué contestarías a esta pregunta: ¿Estás solo, se quema tu casa, qué salvarías?
Respóndela con lo primero que te venga a la mente y luego lee fragmentos de un artículo que salió en un periódico (Infobae) hace pocas semanas. Te dará pautas interesantes acerca de tu personalidad.
….
Descartada la familia, ya que la consigna decía “estás solo, se quema tu casa, ¿qué cosas te llevas sí o sí?”, 30% de los lectores de Infobae que respondieron a través de las redes sociales pensaron en primer lugar en sus mascotas.
La aclaración “estás solo” buscó evitar la respuesta obvia: “mis hijos”, “mi familia”. La idea era que se refiriesen a objetos, fuesen estos prácticos –un abrigo, dinero- o simbólicos –fotos viejas.
En el orden de prioridades de los lectores que respondieron, detrás de la mascota vinieron los documentos (de identidad, de la casa y hasta la póliza del seguro contra incendio), con un 17%, y casi con el mismo porcentaje la computadora (PC, netbook, disco o memoria).
Luego, la gente pensó en el dinero, las fotos de familia y el celular, más o menos en la misma proporción.
Algunos respondieron con humor; entre éstos no faltó el que propuso dejar adentro a la suegra.
Varios aseguraron que no se llevarían nada: “Mi vida vale más que todo lo que tengo, las cosas materiales se hacen rápido”.
Significativamente, cuatro personas dijeron haber pasado por ese drama y todas coincidieron en que, en ese momento, uno no se lleva nada y sólo piensa en ponerse a salvo. “¡ME PASO…!, escribió una mujer- y no llegas a sacar nada de lo importante la velocidad en que el fuego se esparce no te da tiempo de pensar en nada… solo en salir y sacar a los tuyos SANOS Y SALVOS”. Mientras que un hombre respondió: “A mí me pasó, lo único que salvas es la vida”. Y otra señora contó: “Mi casa se incendió y con mi familia no tuvimos tiempo de sacar nada, lo que pensás en ese momento es poder salir, de lo material ni te acordás, solo si sos muy materialista”.
Otros dijeron que se llevarían ropa, la play station, música y hasta el televisor. Algunas mujeres pensaron en el maquillaje, la pinza de depilar o la planchita para el cabello; otras opciones fueron la Biblia, los anteojos, las llaves del auto, los remedios, la muñeca de la hija (para que no llore); dos se acordaron de la camiseta del club de fútbol y, con sentido práctico, algunos dijeron una frazada o abrigo para no pasar frío en la calle, cigarrillos, comida, etc.
“Esta pregunta ubica al sujeto ante un acontecimiento totalmente inesperado donde debe tomar alguna decisión para resguardar algo de sí mismo y/o de su entorno y no quedar desamparado o inerme frente a un acontecimiento que puede tomar características de índole dramática”, dijo la doctora Estela Allam, psicoanalista y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina.
De todos modos, hizo la salvedad de que “cualquier salida anticipada de esta situación –‘yo sé lo que haría’- podría no sostenerse ante el suceso singular y del todo imprevisto que tiene un efecto incalculable”. “La mayoría de la gente –agrega- quiere llevarse algo consigo, aunque hay un porcentaje que dice ‘nada’ y es posiblemente este grupo el que asume la prisa de la salida”.
Según la doctora Allam, “la gente elige algo del orden de lo afectivo”.
Carlos Emilio Antar, médico especialista en psiquiatría, coincide con Allam en que “en todas las respuestas lo que está presente son los afectos; que ese afecto tome una forma determinada, un contexto, como podrían ser las mascotas, que a veces se convierten en un integrante más de la familia, o elementos de la tecnología, que puede parecer algo frío, en realidad depende de cómo cada uno lo vive”.
“Aun en el caso del que dice ‘lo que llevo es el dinero’ –insiste Antar- el materialismo es una forma determinada de dónde se ponen los afectos. El que es muy materialista o muy avaro lo que tiene es un sentimiento de indefensión. No quiere decir que la avaricia no exista pero sí que tiene un sentido. Y el sentido siempre tiene que ver con un afecto”.
Antar subraya especialmente que “no se deben tomar las cosas sólo por su apariencia sino por lo que a los humanos les representan; si tuviera que titular esto, diría: ‘Las cosas son por lo que representan’”.
“El tema de los documentos, por ejemplo, tiene que ver con la identidad, explica el doctor. Cuando uno viaja al exterior, el pasaporte es casi un objeto de amor que se lleva consigo, sin el pasaporte se tiene la sensación de no ser nadie”.
Según Estela Allam, más allá de lo que especifica la consigna, “se puede ver que lo primero que se elegiría para salvar es la familia y luego las mascotas que sin duda ocupan un lugar muy importante en ámbito hogareño”. “Esta elección, agrega, marca el espacio que ocupa lo familiar, los vínculos y la compañía ante una posible situación de peligro y desamparo”.
También ella subraya el tema del resguardo de la identidad: “El segundo lugar lo ocupan los documentos, el DNI como protección de algo del ser, de la identidad, del nombre propio, y las escrituras de inmuebles que ratifican el derecho de propiedad ante la amenaza inminente”.
“Fotografías y recuerdos”, agrega Allam, cumplen un rol análogo, el de “resguardar algo de la propia historia, de capturar los momentos vividos y las huellas familiares ante el riesgo de pérdida”. “También llevar la computadora puede implicar el intento de llevar todo lo de cada uno, en un sentido amplio”.
Hasta las bromas, como “dejar adentro a la suegra”, son significativas, dice la especialista. “¿Podrá ser el chiste el que permite introducir una nota de humor frente a inminencia de la angustia por la situación planteada?”
Para Carlos Antar tampoco pasan inadvertidas estas bromas: “Aunque una encuesta no es una sesión de psicoanálisis –previene-, todo tiene su sentido, y que haya personas que digan que dejarían adentro a la suegra, es para pensarlo. Si hay varios que pensaron en dejar algo, eso tiene un significado: dice que en ese momento hay personas que pueden vivir esto como una ocasión para desprenderse de cosas”.
“Unos piensan en las cosas que no quieren dejar –dice Antar- y otros en las cosas que van a usar después, como una frazada para no tener frío. Depende de cómo se posicionen: unos piensan que la casa se puede prender fuego pero se van a salvar, entonces después de que me salve cómo me abrigo. Unos piensan en el después, otros en el momento mismo”.
En cuanto a las fotos “que ocupan un lugar de medio para abajo”, para Antar “esto quiere decir que, si bien las fotografías y las cartas de amor son las que en forma más concreta aluden a nuestros afectos, bueno puede ser que entonces el afecto esté en otras cosas pero no quiere decir que no haya afecto”. “Para unos la Biblia, para otros, el calefón”, ejemplifica, parafraseando el tango.
Entonces, ¿has decidido qué te llevarías?
Fuente:

La vida es el arte del encuentro de Facundo Cabral

" Como los budistas, sé que la palabra no es el hecho. Si digo manzana no es la maravilla innombrable que enamora el verano, si digo árbol apenas me acerco a lo que saben las aves, el caballo siempre fue y será lo que es sin saber que así lo nombro.
Sé que la palabra no es el hecho, pero sí sé que un día mi padre bajó de la montaña y dijo unas palabras al oído de mi madre, y la incendió de tal manera que hasta aquí he llegado yo, continuando el poema que mi padre comenzó con algunas palabras.
Nacemos para encontrarnos (la vida es el arte del encuentro), encontrarnos para confirmar que la humanidad es una sola familia y que habitamos un país llamado Tierra. Somos hijos del amor, por lo tanto nacemos para la felicidad (fuera de la felicidad son todos pretextos), y debemos ser felices también por nuestros hijos, porque no hay nada mejor que recordar padres felices.
Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Además, el universo siempre está dispuesto a complacernos, por eso estamos rodeados de buenas noticias. Cada mañana es una buena noticia. Cada niño que nace es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos, por eso hay que cuidarse del que no canta, porque algo esconde. Eso lo aprendí de mi madre que fue la primera buena noticia que conocí.
Se llamaba Sara y nunca pudo ser inteligente porque cada vez que estaba por aprender algo, llegaba la felicidad y la distraía, nunca usó agenda porque sólo hacía lo que amaba, y eso se lo recordaba el corazón. Se dedicó a vivir y no le quedaba tiempo para hacer otra cosa. De mi madre también aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo, ahora mismo, le puedes decir basta a la mujer (ó al hombre) que ya no amas, al trabajo que odias, a las cosas que te encadenan, a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida, ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.
Me he transformado en un hombre libre (como debe ser), es decir que mi vida se ha transformado en una fiesta que vivo, en todo el mundo, desde la austeridad del frío patagónico a la lujuria del Caribe, desde la lúcida locura de Manhattan al misterio que enriquece a la India, donde la Madre Teresa sabe que debemos dar hasta que duela.
Caminando comprobé que nos vamos encontrando con el otro, lenta, misteriosa, sensualmente, porque lo que teje esta red revolucionaria es la poesía. Ella nos lleva de la mano y debajo de la luna, hasta los últimos rincones del mundo, donde nos espera el compinche, uno más, el que continúa la línea que será un círculo que abarcará el planeta. Esta es la revolución fundamental, el revolucionarse constantemente para armonizar con la vida, que es cambio permanente, por eso nos vamos encontrando fatalmente para iluminar cada rincón. Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía no gozaste la más grande alegría ni sufriste el más grande dolor. Vacía la copa cada noche para que Dios te la llene de agua nueva en el nuevo día. Vive de instante en instante porque eso es la vida.
Me costó 57 años ¿cómo no gozar y respetar este momento? Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia es tan simple, ¿porqué te preocupas tanto?. No te sientas aparte y olvidado, todos somos la sal de la Tierra. En la tranquilidad hay salud, como plenitud dentro de uno. Perdónate, acéptate, reconócete y ámate, recuerda que tienes que vivir contigo mismo por la eternidad, borra el pasado para no repetirlo, para no abandonar como tu padre, para no desanimarte como tu madre, para no tratarte como te trataron ellos, pero no los culpes porque nadie puede enseñar lo que no sabe, perdónalos y te liberarás de esas cadenas.

Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo. Tienes el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante, pero no digas no puedo ni en broma porque el inconsciente no tiene sentido de humor, lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes. Si quieres recuperar la salud abandona la crítica, el resentimiento y la culpa, responsables de nuestras enfermedades. Perdona a todos y perdónate, no hay liberación más grande que el perdón, no hay nada como vivir sin enemigos. Nada peor para la cabeza y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica que te hace juez (agotadora y vana tarea) y cómplice de lo que te disgusta. Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella. El bien y el mal viven dentro de tí, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse.
Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano. No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón y esa camisa que llevas ya son ganancia. Cuida el presente porque en él vivirás el resto de tu vida. Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser será, y sucederá naturalmente."



Biografía de Pablo Picasso

Figura excepcional como artista y como hombre, Picasso fue protagonista y creador inimitable de las diversas corrientes que revolucionaron las artes plásticas del siglo XX, desde el cubismo hasta la escultura neofigurativa, del grabado o el aguafuerte a la cerámica artesanal o a la escenografía para ballets. Su obra inmensa en número, en variedad y en talento, se extiende a lo largo de más de setenta y cinco años de actividad creadora, que el pintor compaginó sabiamente con el amor, la política, la amistad y un exultante y contagioso goce de la vida.


Pablo Picasso

Famoso desde la juventud, admirado y solicitado por los célebres y poderosos, fue esencialmente un español sencillo, saludable y generoso, dotado de una formidable capacidad de trabajo, enamorado de los barrios bohemios de París, del sol del Mediterráneo, de los toros, de la gente sencilla y de las mujeres hermosas, afición que cultivó sin desmayo.

Pablo Diego José Ruiz Picasso, conocido luego por su segundo apellido, nació el 25 de octubre de 1881, en el n.º 36 de la plaza de la Merced de Málaga, como primogénito del matrimonio formado por el pintor vasco José Ruiz Blasco y la andaluza María Picasso López. El padre era profesor de dibujo en la Escuela Provincial de Artes y Oficios, conocida como Escuela San Telmo. La primera infancia de Pablo transcurrió entre las dificultades económicas de la familia y una estrecha relación entre padre e hijo, que ambos cultivaban con devoción. El niño era un escolar menos que discreto, bastante perezoso y muy distraído, pero con precoz facilidad para el dibujo, que don José estimulaba.

En 1891 la familia se traslada a La Coruña, en cuyo Instituto da Guarda son requeridos los servicios del padre como profesor. Pablo inicia sus ensayos pictóricos, y tres años más tarde su progenitor y primer maestro le cede sus propios pinceles y caballetes, admirado ante el talento de su hijo. En 1895, Ruiz Blasco obtiene un puesto docente en la Escola d'Arts i Oficis de la Llotja de Barcelona. Pablo resuelve en un día los ejercicios de examen previstos para un mes, y es admitido en la escuela. En 1896, con sólo quince años, instala su primer taller en la calle de la Plata de la Ciudad Condal.

Dos años más tarde, obtiene una mención honorífica en la gran exposición de Madrid por su obra Ciencia y caridad, todavía de un realismo académico, en la que el padre ha servido de modelo para la figura de un médico. La distinción lo estimula a rendir oposición al curso adelantado en la Academia de San Fernando, mientras sus trabajos, influenciados por El Greco y Toulouse-Lautrec, obtienen nuevas medallas en Madrid y Málaga.

En 1898 realiza su primera muestra individual en Els Quatre Gats de Barcelona. Finalmente, en el otoño del año 1900 hace una visita a París para ver la Exposición Universal. Allí vende tres dibujos al marchante Petrus Mañach, quien le ofrece 150 francos mensuales por toda su obra de un año. Pablo es ya un artista profesional, y decide firmar sólo con el apellido materno. En 1901 coedita en Madrid la efímera revista Arte Joven, y en marzo viaja nuevamente a París, donde conoce a Max Jacob y comienza lo que luego se llamará su «período azul». Al año siguiente expone su primera muestra parisiense en la galería de Berthe Weill, y en 1904 decide trasladarse definitivamente a la capital francesa.


Picasso y Miró en el pabellón español
de la Feria Internacional de París (1917)


Picasso se instala en el célebre Bateau-Lavoir, en el número 13 de la calle Ravignan (hoy plaza Hodeau), alojamiento variadamente compartido por artistas sin blanca, entre otros el también español Juan Gris. Allí, Pablo traba amistad con Braque y Apollinaire, y se enamora de Fernanda Olivier. Durante tres años pinta y dibuja sin cesar, rendido a la influencia de Cézanne, mientras elabora con Braque las líneas maestras del cubismo analítico, cuya gran obra experimental, Las señoritas de Aviñón, es pintada por Picasso en 1907.

Pronto sobreviene el asombro y el escándalo ante un estilo deforme que rompe todos los cánones y va ganando nuevos adeptos, al tiempo que su audaz inventor expone en Munich (1909) y en Nueva York (1911). Pablo ha encontrado una nueva compañera en Marcelle Humbert, y siempre seguido por Braque, se lanza a inventar el cubismo sintético, que los acerca al borde de la abstracción (en su extensa y tan variada obra, Picasso jamás llegaría a abandonar la figuración). Poco después, se muda de Montmartre a Montparnasse, y se abren exposiciones suyas en Londres y Barcelona.

En 1914, con la guerra, llegan las tragedias: Braque y Apollinaire son movilizados, y Marcelle muere súbitamente ese otoño. Pablo abandona prácticamente el cubismo, y busca otros caminos artísticos. Los encuentra en 1917, cuando por medio de Jean Cocteau conoce a Diáguilev, que le encarga los decorados del ballet Parade de Eric Satie. El fin de la guerra le trae un nuevo amor, la bailarina Olga Clochlova, y también un nuevo dolor: la muerte de Apollinaire a consecuencia de una grave herida en la cabeza. Se casa con Olga en 1918, y hasta 1925 trabaja en diversos ballets que dan cauce a su evolución pictórica.

Un viejo retrato de su madre, pintado en 1918, le valdrá el millonario premio Carnegie de 1930, que le permite adquirir una suntuosa villa campestre en Boisgelup, y pasarse más de un año viajando por España. Por entonces vuelve a la escultura y mantiene un romance con Teresa Walter, del que nace su primera hija, Maya. La Clochlova inicia un escandaloso juicio para conseguir el divorcio, que el juez se niega a conceder. Despechado, Picasso se enamora de Dora Maar.

Al estallar la Guerra Civil, Picasso apoya con firmeza al bando republicano, y acepta simbólicamente la dirección del museo del Prado, mientras en 1937 pinta el Guernicaen París. Dos años después se realiza una gran exposición antológica en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Deprimido por el triunfo de los nacionales y la posterior ocupación de Francia por los nazis, pasa la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial trabajando en su refugio de Royan.



En 1944, se afilia al Partido Comunista Francés y da a conocer 77 nuevas obras en el Salón de Otoño. Después se entusiasma por la litografía y por la joven y hermosa pintora Françoise Guillot, con la que convive hasta 1946. Se inicia así su etapa de Vallauris, en la que trabaja en sus magníficas cerámicas. Con Françoise tendrá dos hijos: Claude, nacido en 1947, y Paloma en 1949.

En 1954, el infatigable anciano se fascina por una misteriosa adolescente de delicado perfil y largos cabellos rubios llamada Sylvette D., que acepta posar para él a cambio de uno de los retratos, a su elección. El trato se cumple y su resultado produce algunas de las obras más conocidas y reproducidas del pintor, como el famoso perfil de Sylvette en la butaca verde.

Si la fascinación por la etérea Sylvette había sido platónica, no tuvo el mismo cariz su atracción por Jacqueline Roqué, joven de extraodinaria belleza a la que tomó como compañera en 1957, un año antes de pintar el gigantesco mural para la UNESCO. Fértil milagro del arte y de la vida, Picasso seguirá creando, amando, trabajando y viviendo intensamente hasta morir en 1973. Dejó tras de sí la mayor y más rica obra artística personal de nuestro siglo, y una fabulosa herencia que provocó agrias disputas hasta recaer en un ser de pacífico nombre: Paloma, su hija.

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