miércoles, 24 de octubre de 2012

Tu fortaleza por Merlina Meiler

Tú y yo contamos con una fortaleza interna que nos impulsa y nos va acercando a lo que deseamos conseguir.

Conectarnos con ella nos ayudará a derribar obstáculos y a discernir claramente qué pasos dar y cuál es el camino que nos llevará a alcanzar nuestra meta.

Aunque en algunos momentos creas que tienes dudas, que eres una persona insegura o que no cuentas con lo necesario para que sea tuyo aquello que quieres, dentro de ti anida una fuerza extremadamente poderosa que te motiva a ponerte en movimiento, a soportar cargas y a resistir en caso de que sea necesario, hasta que el panorama aclare y puedas ir acercándote a tu objetivo.

¿Tienes en claro a qué me estoy refiriendo? Es eso a lo que vuelves una y otra vez como inspiración o para recargar tus pilas cuando las sientes agotadas. Pero si no tienes en cuenta permanentemente, el éxito se hará visible en tu vida antes de lo que imaginas.

Algunas de las fortalezas más comunes son:

- Una mamá o un papá que solos (o acompañados) tienen que criar a un hijo: esta es una de las razones más motivadoras para ponernos en acción y para velar por el bienestar del niño, ante todo. Quienes enfocan sus esfuerzos en sus hijos se sienten más livianos al transitar los senderos que se les presenten.

-Tener un sueño por cumplir: tal vez hace mucho que añoras concretar algo que es importante para ti, como terminar tus estudios, no tener deudas, destacarte en alguna área o aprender a bailar o a cantar. Imagínate haciendo lo que tanto deseas, permite que tu sueño sea tu fortaleza y embárcate en esa hermosa aventura – ¡vale la pena intentarlo!

-Tener una vocación: por ejemplo, de servicio. Si estudias una profesión que está relacionada con el bienestar de tu prójimo, conectarte con la vocación que respalda tu elección alivianará todo el camino hasta llegar a tu diploma. Si ya trabajas en lo que has escogido, ten siempre presente la motivación que ha permitido que ocupes tu lugar actual.

Detectar con exactitud tu fortaleza y basar tus actos en ella, de manera consciente, te ayudará a que el motor que impulsa tu conducta esté siempre aceitado y puesto a punto, a tu servicio. Además, guiará tus pasos y, en caso de que se presente alguna flaqueza o incertidumbre (totalmente razonable y esperable en algunos momentos), funcionará como una brújula que te permitirá llegar a buen puerto.

¿Cuál es tu fortaleza interna?

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