lunes, 22 de octubre de 2012

Poca fe por Merlina Meiler


Lo que sucede y lo que no sucede en tu vida tiene que ver con la fe que tengas en ti mismo.

Es verdad que atraemos por afinidad. Nuestros pensamientos y lo que nos decimos a nosotros mismos en todas las situaciones provocan que cierta gente se nos acerque porque se siente a gusto o porque buscan personas con nuestras características. Por el contrario, la misma conducta hace que otras personas sigan de largo o no reparen en nosotros.

Las preguntas clave aquí son:

¿En qué medida confías en ti mismo, en tus capacidades, en lo que tienes para brindar?

¿Qué te dices en el transcurso del día, en distintas circunstancias?

¿Sueles usar palabras descalificadoras o incluso insultos al referirte a ti mismo? (Por ejemplo, qué tonto, soy un inútil, no sirvo para nada).

¿Crees que no mereces lo mejor, una buena pareja, un trabajo bien pago o tranquilidad económica?

¿Cómo te tratas? ¿Te respetas? ¿Pones límites a los demás?

¿Te das el lugar que te corresponde? ¿O te sitúas en segundo plano y acostumbras dejar tus necesidades insatisfechas?

Todo esto se puede resumir en un solo punto básico: la fe que tengas en tu persona.

Para lograr lo que deseas, tener lo que te gustaría o recibir excelente trato, primero hace falta comenzar “por casa”.

Porque como te contemplas a ti mismo, así lo hacen los demás.

Si no te das tu lugar, preparas el terreno para que los demás te invadan y te maltraten.

Si dudas de tus capacidades o de tu potencial, este será el mensaje que recibirán quienes te rodean (empleadores, jefes, profesores).

Si te descalificas pensando que no eres una persona lo suficientemente buena/guapa/inteligente/… ¿qué clase de individuos crees que atraerás a tu vida?

Entonces, el primer paso para lograr un cambio interno que también tendrá una amplia repercusión en el afuera es responder con sinceridad esta pregunta:

¿Tienes fe en ti mism@?

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