domingo, 14 de octubre de 2012

Claves para hacer las paces


1- Compórtate como esperas que lo hagan los otros. Deja de esperar a que las personas cambien su actitud y comportamiento, y comienza a actuar como desearías que lo hicieran los demás. Sé diferente, te aseguro que tu vida mejorará y que comenzarás a proyectar armonía. Con tu forma de actuar te convertirás en el ejemplo que necesitan otros para volverse más participativos.

2- Evita pensar sólo en tí mismo. Observa a las personas que se encuentran a tu alrededor y pregúntate: ¿Qué puedo hacer para suavizar sus vidas? Comienza por tus seres queridos, vuélvete más colaborador, muéstrate interesado en sus asuntos y averigua cómo puedes apoyarlos. Acércate a ellos con una frase o un gesto cariñoso y hazlos sentir queridos y especiales.

3- Evita que la conversación toque el pasado negativo. Fomenta el recuerdo de las vivencias divertidas, positivas y agradables. Reconoce sus logros y hazlo sentir querido y aceptado. Suavizar la vida de otros con nuestros comentarios y actitudes hará que nos sintamos satisfechos.


LA SOLUCIÓN
Una oportunidad para la reconciliación puede ser un viaje para cerrar círculos, tomar todo lo bueno de lo que han vivido juntos y dejar en el pasado lo negativo o lo desagradable para que no les afecte más. Ya sabes que para ser feliz tenemos que poder desprendernos del pasado doloroso, pues sólo así podemos abrirnos sin temor y sin prejuicios a vivir cada experiencia en el presente como si fuese completamente nueva y diferente.

Asume la responsabilidad de tu felicidad. Deja de esperar a que te reconozca, se comporte de una manera diferente o se anime a celebrar tus logros y éxito personal. Acéptalo/a como es, no esperes encontrarlo/a cambiado/a, ve dispuesto/a a darle, a brindarle tu cariño y amistad incondicional. Apóyate en la seguridad y el placer que produce vivir tu independencia emocional, y comparte con el/ella sin temor a perderlo/a.

Mantén siempre una actitud positiva, minimizando lo negativo que pueda presentarse y exaltando lo bueno, lo positivo, lo agradable de ese reencuentro. Así podrás compartir con el/ella un buen momento. No te dejes enganchar por alguna de sus actitudes, comentarios o comportamientos negativos, recuerda que ya no son determinantes para ti, pues tú has adquirido madurez e independencia emocional y ahora estás en posición de dar y no de pedir.

Fuente:
http://www.psicologosperu.com/


Segundas oportunidades por Merlina Meiler

Una segunda oportunidad nos da la posibilidad de volver a intentar una relación con quien hemos formado una pareja. Muchas veces me han preguntado en mi consultorio emocional: ¿vale la pena dar (o darnos) una segunda oportunidad, en una relación de pareja? ¿De qué manera hacerlo? Aquí, las respuestas…

¿Qué hace falta para una segunda oportunidad?

Para tener éxito en este nuevo intento, es necesario:

1. Que los dos integrantes estén de acuerdo. Con la voluntad de uno solo, no alcanza.

2. Aceptar lo que sucedió. Aunque duela, hubo razones para decidir dejar de estar juntos, y negarlas te estancará en la irrealidad. Acepta los hechos, y habrás dado un paso hacia adelante para hallar una solución a la situación.

3. Perdonar (o perdonarnos) sinceramente, al 100%. Los perdones a medias no sirven, el hacerlo con “peros”, tampoco. Considero al perdón esencial para una reconciliación, y saber que le estás dando al otro una última posibilidad para demostrarte que realmente comparte tu interés en rearmar la pareja, es una buena opción. Cualquiera puede equivocarse una vez, por la razón que fuese.

4. Dejar atrás el pasado: estar permanentemente pensando en hechos del pasado o acusando al otro (o a nosotras) de lo sucedido, es una apuesta segura al fracaso del nuevo intento. No estoy diciendo que olvides lo sucedido. Puedes aprender a que no vuelva a pasar. Sitúate en el día de hoy y mira hacia el futuro, que puede ser realmente bello y pleno si usas tu inteligencia para llenarte de esta nueva realidad que se abre delante de ti, y para dejar atrás lo que no pertenece al hoy, ni a lo bueno que está por venir.

5. Saber que va a ser necesario hacer ciertos cambios y que algunos serán tu responsabilidad. Habla con tu pareja para saber qué le molestó, ten presente que puedes modificar conductas que la molestan (siempre y cuando no vayan contra tus propias creencias). Por ejemplo, una cosa es recibirlo de mejor humor cuando llegue de trabajar (aunque tú también estés cansada) y otra dejar de ver a tus amigas porque le molesta que salgas sin él. ¡Todo según tus límites y tus parámetros!

6. Ten en cuenta, también, lo que le pedirás al otro que modifique. Sé muy sincera si hay puntos que no tolerarás o si hay condiciones que te parecen esenciales para estar nuevamente con él. ¡Mereces lo mejor, de nada sirve aceptar lo que no nos hace bien para no estar solas!

¿Vale la pena intentarlo nuevamente?

¡Esta respuesta anida en tu corazón! Sólo tú puedes tomar la decisión, basada en tus sentimientos y en tu felicidad personal y emocional.

Si los dos están de acuerdo en volver a estar juntos y lo intentan con convicción, claro que puede irles muy bien ¡Les deseo el mayor de los éxitos!

Fuente: