martes, 9 de octubre de 2012

Cómo nos enamoramos (y nos desenamoramos) por Merlina Meiler

Si has estado alguna vez completamente enamorado, sabrás por experiencia que el amor es una de las sensaciones más maravillosas a las que puede llegar el ser humano. También el desamor es una de las peores sensaciones posibles. En este artículo, la autora, Joana Howe, hace un repaso a los procesos que hacen que nos enamoremos y que nos desenamoremos. Comprenderlos puede ayudarnos a establecer relaciones de pareja más sanas.

Leslie Cameron-Bandler llama “patrón del umbral” al proceso por el que pasan los miembros de una pareja desde que se sienten atraídos mutuamente hasta que ponen fin a la relación. Denomina “equivalencias conductuales complejas” a los significados que las personas damos a determinadas conductas particulares a las que atribuimos cualidades emocionales específicas. Las equivalencias conductuales complejas son las pequeñas conductas a través de las cuales deducimos que alguien nos ama o está interesado en nosotros. Pueden ser la forma en que nos tocan, cómo pronuncian nuestro nombre, cómo nos dirigen la mirada, detalles que tienen con nosotros, etc. Estas conductas, en determinados contextos, adquieren un significado específico y nos indican que la otra persona siente algo hacia nosotros. No dudamos de este significado y respondemos de forma automática con nuevas conductas hacia la otra persona, quien, a su vez, puede entender en nosotros equivalencias conductuales complejas.

Todas las personas tenemos equivalencias conductuales complejas diferentes y les damos distintos significados. Cuando las equivalencias conductuales complejas de dos personas se ponen en sintonía, ambas personas pueden iniciar una relación afectiva. Si sólo una de ellas interpreta esas equivalencias, la pareja no se formará. Es más, las mismas conductas por parte de una persona, por ejemplo bajar los ojos al hablar y esbozar una ligera sonrisa, pueden ser interpretados de forma contraria por dos personas, una con criterios de “interés” y la otra, quizás, con criterios de “estupidez”. La primera puede iniciar un acercamiento emocional y la segunda tratará de alejarse.

En toda relación de pareja pueden existir siete fases:

1. Atracción: Es el momento en que interpretamos las equivalencias conductuales complejas y percibimos a la otra persona como especial, atractiva, digna de ser amada.

2. Apreciación: Si la atracción es mutua, se inicia un romance, una relación de pareja. Los dos miembros de la pareja ponen filtros a la percepción que tienen del otro, eliminando cualquier criterio que pueda crear tensión. Sólo ven los aspectos positivos del otro. Sólo prestan atención a todos los signos que les corroboran que son amados por el otro. Es muy interesante saber cuáles son los signos que hacen que nos sintamos amados. ¿Qué hace el otro para saber que eres amado? ¿Cómo haces para expresar tu amor? ¿Cómo sabe tu pareja que la amas? Si para ti es importante en una relación que tu pareja tenga sentido del humor, ¿en qué consiste exactamente eso?, ¿cómo sabes cuándo tiene sentido del humor y cuándo no lo tiene?, ¿cuál es la diferencia entre tener sentido del humor y no tenerlo?

3. Acostumbramiento: Cada miembro de la pareja empieza a habituarse al otro. No hay cosas nuevas, no hay descubrimiento de nuevos aspectos del otro. En esta fase nos adaptamos al otro, convertimos la relación en un hábito. Lo que antes originaba respuestas de gozo, ahora pasa desapercibido.

4. Expectativa: Empiezan las quejas. Las cosas no son como se esperaban Se empiezan a poner filtros del signo contrario a la fase de apreciación. El Príncipe y la Princesa dejan de serlo. Cada uno empieza a ver defectos en el otro. Empieza a haber equivalencias conductuales complejas relacionadas con la falta de amor.

5. Desencanto/desilusión: Las equivalencias conductuales complejas empiezan a dar paso a agravios, falta de comprensión, ofensas. Lo que antes pasaba desapercibido empieza a interpretarse como índice inequívoco de que el amor ha desaparecido. Viven del pasado y todavía recuerdan lo maravilloso que todo era antes.

6. Llegada al umbral: En esta fase, uno o los dos miembros de la pareja consideran que el amor se ha acabado definitivamente. Ya no hay recuerdos maravillosos del pasado, la amnesia se apodera de la relación y sólo están presentes los recuerdos dolorosos. Sobrepasar el umbral puede producirse en los dos miembros de la pareja a la vez, o puede sobrepasar el umbral sólo uno de ellos.

7. Fin de la relación: Las equivalencias conductuales complejas son tan continuas, que ya no hay nada que se considere placentero. La pareja rompe la relación (aunque muchas siguen viviendo juntas durante muchos años).

Fuente:

Porque seguiremos,... "siendo",. de José Ramón Marcos Sánchez

Sólo quiero el susurro de las caricias pensadas,… el silencio del amor verdadero de echarte de menos,… el vacío de los momentos que están y no existen,…. porque no estas en ellos,… el hechizo de los momentos en los que tu presencia me existe,…. cuando el aire me sabe a ti,… y amarte es la mágica consecuencia que me regaló el destino,… que llena mi vida de vida,… sólo quiero el suspiro que nace del ánima de tu mirada,… cuando la siento clavada en mi sangre,… y se ausenta en los sueños que habitan en el siempre de nosotros,… indisolubles,… engendrados en los sentires más puros de la pureza,… con un único alma que nació de dos almas que jamás fueron,… en aquel lugar donde el tiempo no era tiempo,… donde la muerte por muerta nunca podrá separarnos,… sólo quiero ser la esencia del grito del silenciado,… el sentir de una piel nueva hecha con la piel de un beso,… para olvidar los recuerdos pariendo recuerdos nuevos,… y adueñarnos del amor,… y que sólo sea nuestro,… y que perdure infinito en lo eterno de querernos,… y cuando no seamos cuerpos,… seguiremos siendo todo,… porque seguiremos,… “siendo”,…
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez.

Correo y MSN: joseramonmarcos@live.com Twitter: @joseramonmarcos
Skype y Página oficial de Facebook: jose ramon marcos sanchez
Canal Youtube: turko1969

Receta: Pastel de Tres Leches

Un pastel ligero y esponjoso bañado en una mezcla de 3 tipos de leche.

Ingredientes 

  • ¾ de taza de mantequilla suavizada 
  • 1½ tazas de azúcar refinada 
  • 9 yemas de huevo 
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla 
  • 2 tazas de harina 
  • 1½ cucharadita de polvo para hornear 
  • 1 taza de leche 
  • 9 claras de huevo 
  • 1 cucharadita de crema tartára 
  • 2 tazas de crema para batir 
  • 1 lata chica de leche evaporada (156 gr) 
  • 1 lata de leche condensada (397 gr) 
  • 2 tazas de crema espesa 
  • 1 taza de azúcar
Modo de preparación

Preparación: 30 minutos
Tiempo de cocción: 25 minutos
  1. Precalienta el horno a 175° C. Engrasa y enharina un molde de pastel cuadrado. 
  2. Bate el azúcar y la mantequilla en un tazón grande hasta lograr una crema ligera y esponjosa. Agrega de una por una las yemas de huevo, batiendo bien después de cada adición. Incorpora la vainilla. Cierne juntos el harina y el polvo para hornear. Agrega esta mezcla de harina al tazón, alternadamente con la leche. Bate bien después de cada adición. 
  3. En un tazón de vidrio o metal, bate las claras de huevo junto con la crema tártara hasta que se formen picos firmes. Envuelve cuidadosamente las claras en la mezcla del pastel, utilizando una espátula flexible. Vierte la mezcla uniformemente sobre el pastel engrasado. 
  4. Hornea de 25 a 30 minutos, o hasta que al insertar un palillo en el centro del pan, éste salga limpio. Saca del horno y deja enfriar. 
  5. En un tazón pequeño, mezcla las 2 tazas de crema para batir y las leches evaporada y condensada. Vierte la mezcla sobre el pastel hasta que éste no pueda absorber más. Probablemente te sobrará un poco, pero es normal. 
  6. Bate la crema y el azúcar y unta sobre el pastel. Refrigera hasta servir. Si lo deseas, puedes poner un poco de la mezcla de leche restante sobre los platos individuales antes de servir el pastel.

Biografía de Miguel de Cervantes Saavedra

(Alcalá de Henares, España, 1547-Madrid, 1616) Escritor español. Cuarto hijo de un modesto médico, Rodrigo de Cervantes, y de Leonor de Cortinas, vivió una infancia marcada por los acuciantes problemas económicos de su familia, que en 1551 se trasladó a Valladolid, a la sazón sede de la corte, en busca de mejor fortuna.

Allí inició el joven Miguel sus estudios, probablemente en un colegio de jesuitas. Cuando en 1561 la corte regresó a Madrid, la familia Cervantes hizo lo propio, siempre a la espera de un cargo lucrativo. La inestabilidad familiar y los vaivenes azarosos de su padre (que en Valladolid fue encarcelado por deudas) determinaron que su formación intelectual, aunque extensa, fuera más bien improvisada. Aun así, parece probable que frecuentara las universidades de Alcalá de Henares y Salamanca, puesto que en sus textos aparecen copiosas descripciones de la picaresca estudiantil de la época.

En 1569 salió de España, probablemente a causa de algún problema con la justicia, y se instaló en Roma, donde ingresó en la milicia, en la compañía de don Diego de Urbina, con la que participó en la batalla de Lepanto (1571). En este combate naval contra los turcos fue herido de un arcabuzazo en la mano izquierda, que le quedó anquilosada. Cuando, tras varios años de vida de guarnición en Cerdeña, Lombardía, Nápoles y Sicilia (donde adquirió un gran conocimiento de la literatura italiana), regresaba de vuelta a España, la nave en que viajaba fue abordada por piratas turcos (1575), que lo apresaron y vendieron como esclavo, junto a su hermano Rodrigo, en Argel. Allí permaneció hasta que, en 1580, un emisario de su familia logró pagar el rescate exigido por sus captores.


Supuesto retrato de Cervantes, atribuido a Jáuregui

Ya en España, tras once años de ausencia, encontró a su familia en una situación aún más penosa, por lo que se dedicó a realizar encargos para la corte durante unos años. En 1584 casó con Catalina Salazar de Palacios, y al año siguiente se publicó su novela pastoril La Galatea. En 1587 aceptó un puesto de comisario real de abastos que, si bien le acarreó más de un problema con los campesinos, le permitió entrar en contacto con el abigarrado y pintoresco mundo del campo que tan bien reflejaría en su obra maestra, el Quijote, que apareció en 1605. El éxito de este libro fue inmediato y considerable, pero no le sirvió para salir de la miseria. Al año siguiente la corte se trasladó de nuevo a Valladolid, y Cervantes con ella. El éxito del Quijote le permitió publicar otras obras que ya tenía escritas: los cuentos morales de las Novelas ejemplares, el Viaje del Parnaso y Comedias y entremeses.

En 1616, meses antes de su muerte, envió a la imprenta el segundo tomo del Quijote, con lo que quedaba completa la obra que lo sitúa como uno de los más grandes escritores de la historia y como el fundador de la novela en el sentido moderno de la palabra. A partir de una sátira corrosiva de las novelas de caballerías, el libro construye un cuadro tragicómico de la vida y explora las profundidades del alma a través de las andanzas de dos personajes arquetípicos y contrapuestos, el iluminado don Quijote y su prosaico escudero Sancho Panza.

Las dos partes del Quijote ofrecen, en cuanto a técnica novelística, notables diferencias. De ambas, la segunda (de la que se publicó en Tarragona una versión apócrifa, conocida como el Quijote de Avellaneda, que Cervantes tuvo tiempo de rechazar y criticar por escrito) es, por muchos motivos, más perfecta que la primera, publicada diez años antes. Su estilo revela mayor cuidado y el efecto cómico deja de buscarse en lo grotesco y se consigue con recursos más depurados. Los dos personajes principales adquieren también mayor complejidad, al emprender cada uno de ellos caminos contradictorios, que conducen a don Quijote hacia la cordura y el desengaño, mientras Sancho Panza siente nacer en sí nobles anhelos de generosidad y justicia. Pero la grandeza del Quijote no debe ocultar el valor del resto de la producción literaria de Cervantes, entre la que destaca la novela itinerante Los trabajos de Persiles y Sigismunda, su auténtico testamento poético.

Fuente:

Biografía de John Lennon

(Liverpool, 1940 - Nueva York, 1980) Cantante y músico británico, fundador del mítico grupo The Beatles, un cuarteto que formó en la ciudad de Liverpool junto a Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr y que se ha convertido en una referencia indiscutible de la historia de la música moderna. John Winston Lennon nació en Liverpool el 9 de octubre de 1940, mientras los aviones nazis bombardeaban la ciudad. Su padre, llamado Alfred, era un marino que visitaba poco el hogar, hasta que desapareció por completo. Luego fue su madre, Julia Stanley, la que desapareció, dejando el niño al cuidado de una hermana suya llamada Mary.


John Lennon


Fue ella quien enseñó a John los primeros acordes en un viejo banjo del abuelo de éste. Liverpool era entonces una ciudad portuaria que se hallaba en plena decadencia. Con una población heterogénea, la vida allí no deparaba grandes alegrías. Sin embargo, el constante trajín originado por el tráfico marítimo también tenía sus ventajas: en el equipaje de los marinos procedentes del otro lado del océano llegaban abundantes discos de country y rhythm and blues, que se incorporaban inmediatamente a la innata afición de los liverpoolianos por la música.

John creció escuchando discos de Little Richard, Chuck Berry, Ray Charles y Buddy Holly, ilustres representantes de las corrientes musicales de aquella época. Durante unos años estudió en la escuela de Bellas Artes y al cumplir los quince resolvió sus dudas entre la pintura y la música a favor de ésta última. En 1956 conoció a un muchacho que, como él, sólo se sentía plenamente realizado con una guitarra en las manos: James Paul McCartney. Con Paul formó su primer grupo amateur, The Quarrymen, dando comienzo a un período de aprendizaje acelerado de los ritmos del rock and roll.

John y Paul se dedicaron a componer sus propias canciones como si se tratara de un entretenimiento. Dos años después se les unió George Harrison y se atrevieron a actuar en algunos pequeños locales. Se denominaron sucesivamente Johnny and the Moondogs y The Nurk Twins. Fueron tiempos difíciles: la madre de John murió en 1958 atropellada por un policía borracho franco de servicio y el escaso peculio del muchacho desapareció por completo. A lo largo de 1959, John buscó trabajo infructuosamente y vivió como un parado más. Pero su vitalidad, su juventud y su amor por la música hicieron que no perdiese la esperanza.

A principios de 1960 el grupo renació con el nombre de Long John and the Silver Beatles, prolijo nombre que se redujo a The Silver Beatles antes de quedarse en The Beatles. El término provenía de un juego de palabras inventado por el propio Lennon: el grupo de acompañamiento de Buddy Holly se llamaba The Crickets (saltamontes) y John se inspiró en ellos para mezclar el término musical beat, característico de toda una generación, y la palabra beetles (escarabajos).



Los Beatles

John, Paul y George, junto con algunos músicos profesionales, iniciaron una gira por Escocia como acompañantes de Johnny Gentle, un cantante de segunda fila. También pusieron fondo musical a los movimientos de una bailarina de strip-tease y aceptaron viajar a Alemania para tocar en varios locales del barrio chino de Hamburgo. Cualquier cosa era mejor que buscar algún trabajo, aburrido y mal remunerado, en Liverpool. Más tarde, de vuelta a su ciudad natal, se convirtieron en el grupo habitual de The Cavern, club subterráneo donde pudieron exhibir las tablas adquiridas durante sus peculiares giras.

En 1961, el propietario de una tienda de discos llamado Brian Epstein los descubrió en ese antro. Fue una revelación; aunque no tenía ninguna experiencia en ese terreno, Epstein se ofreció como mánager a cambio de un 25 por 100 de los ingresos. A partir de ese momento, la carrera de los Beatles se disparó hacia el éxito. Con la incorporación como batería de Ringo Starr en 1962, el grupo ya estaba completo y preparado para hacer frente a lo que se avecinaba: la más loca vorágine de triunfos y gloria.

Sus canciones, editadas por el sello EMI, empezaron a copar las listas de superventas. Los conciertos de los Beatles provocaban escenas de histeria entre las groupies y la policía se veía incapaz de contener a la juvenil masa vociferante. La "beatlemanía" se difundió por Europa, luego por Estados Unidos y más tarde llegaría al resto del mundo, incluidos los países socialistas.

Las piezas de los Beatles, compuestas en su mayor parte por John y Paul, se caracterizaban por los hallazgos melódicos y armónicos, dentro de lo que después se ha llamado el "sonido Liverpool". Además, los miembros del grupo se distinguían por un nuevo estilo en la indumentaria y el corte del cabello y por una actitud alegremente desafiante, protagonizada en especial por Lennon: en las conferencias de prensa y las entrevistas, aquellos muchachos tomaban el pelo a sus interlocutores y se manifestaban como tipos ingeniosos, divertidos y despreocupados.

McCartney era el apuesto romántico, Harrison el serio y Ringo el gracioso de la banda. En cuanto a Lennon, ejercía de rebelde con inquietudes y era sin duda el más incisivo. Después de ser nombrados, en 1965, Caballeros de la Orden del Imperio Británico, John desencadenará una escandalosa polémica con una de sus célebres frases: "Los Beatles son más populares que Jesucristo". Éxitos, drogas, disputas y reconciliaciones se sucederán a lo largo de los años sesenta. Y también películas, entre otras A hard days night y Help!, ambas dirigidas por Richard Lester.

Brian Epstein falleció en 1967 por sobredosis de barbitúricos. Lennon contrajo matrimonio en Gibraltar al año siguiente con la japonesa Yoko Ono, enigmática mujer cuyo nombre significa "Hija del Océano". Ambos hechos fueron jalones de una separación anunciada. Problemas financieros, celos artísticos entre John y Paul, deseos de crear sin el lastre de acomodarse al grupo... todos estos elementos decretaron la disolución del conjunto en abril de 1970. Lennon pronunciará el epitafio del grupo y de la llamada "década prodigiosa" con otra frase escueta y expresiva: "El sueño se ha acabado".

A lo largo de los años setenta, mientras sanan las heridas de la ruptura con la reconciliación pública de John y Paul, circulará periódicamente el rumor de una próxima reunión. Varios empresarios llegarán a ofrecer sumas fabulosas para congregarlos en un escenario, pero todo será en vano: cada uno vuela por su cuenta, libres ya del yugo de los Beatles. Para Lennon, los años setenta iban a ser de una enorme vitalidad. Por un lado, se convirtió en un activista del pacifismo. Las fotos de su luna de miel en la habitación de un hotel de Amsterdam, donde aparecía desnudo con su esposa en un gesto de elemental naturalidad, dieron la vuelta al mundo.

Con Yoko había formado la Plastic Ono Band y con ella publicó una docena de discos de larga duración. Su talento como compositor y letrista siguió manifestándose en temas como "Give peace a chance", "Power to the people" o "Some time in New York City". Pero su éxito indiscutible fue Imagine, unelepé intensamente personal, editado en 1971, que contenía la canción del mismo nombre cuyo texto llegaría a ser todo un manifiesto pacifista en aquella década conflictiva.



John Lennon y Yoko Ono


En 1975, cuando termine felizmente su batalla contra la administración del presidente Nixon empeñada en expulsarlo de los EE UU por "extranjero indeseable" y nazca Sean Ono Lennon, único hijo del matrimonio, John desaparecerá totalmente de la circulación y se dedicará a la vida familiar. Durante cinco años, sus comparecencias en público fueron escasas y extraordinarias. Parecía que ni una sola nota ni una palabra más iban a salir de su hasta entonces inquieto espíritu. Pero en 1980 el famoso beatleenclaustrado salió de su mutismo para grabar con Yoko el álbum titulado Double Fantasy. En él pregonaba su eterno amor por su esposa y su hijo con los simples y pegadizos estribillos de siempre.

En otoño de ese año, al explicar los motivos de su regreso a los estudios, Lennon aseguraba: "Hay gente irritada conmigo porque no hago música. Si yo hubiera muerto en 1975, sólo hablarían de lo fantástico que era y cosas así. Lo que les enfurece es que yo seguí viviendo y decidí que lo más importante era hacer exactamente lo que me apetecía. En estos cinco años de silencio he aprendido a librarme de mi intelecto, de la imagen de mí mismo que yo tengo. Las canciones que hago surgen de forma natural, espontánea, sin pensar conscientemente en ellas. En cierta forma, es como volver al comienzo. Tengo la sensación de que estoy ante mi primer disco."

Días después, el 8 de diciembre de 1980, las balas asesinas de un adorador perturbado terminaron con su vida y lo convirtieron, si es que aún no lo era, en un dios de la modernidad. El escritor Norman Mailer afirmó: "Hemos perdido a un genio del espíritu". Como reacción inmediata a su muerte, los seguidores de Lennon llevaron póstumamente "Imagine" al número uno de las listas. Nunca tal número de seres humanos habían llorado tanto al escuchar una canción.


Fuente: