lunes, 1 de octubre de 2012

Al mal tiempo buena cara por Maytte Sepúlveda

“Nadie alcanza una meta en un solo intento, ni la perfección en una sola rectificación, ni alcanza altura en un solo vuelo. Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces. Nadie recoge la cosecha sin probar muchos sabores, enterrar muchas semillas y arar y abonar mucha tierra. Nadie llega a la otra orilla sin haber hecho muchos puentes. Nadie deja el alma lustrosa sin el pulimento diario de la vida. Nadie consigue su ideal sin haber pensado muchas veces que perseguía lo imposible. Nadie reconoce la oportunidad hasta que ésta pasa por su lado y la deja ir. Nadie encuentra el pozo del agua hasta caminar por muchos días en la sed del desierto. Pero nadie deja de llegar cuando se tiene la claridad de una meta, cuando se tiene voluntad y se tiene la certeza de la abundancia de la vida. ¡Confía en ti, sonríe y sigue adelante!”.

La mayoría de las veces afrontamos la vida con una actitud derrotista y pesimista. No nos damos cuenta de que nuestra cara refleja un estado de animo bajo y negativo, sino hasta que otra persona llama nuestra atención al respecto. Llevamos el entrecejo fruncido, la boca apretada, los ojos semicerrados, generalmente mirando al piso o mas allá… como si estuviéramos ensimismados en nuestros problemas y preocupaciones. Sintiéndonos de esta manera no podremos superar los momentos difíciles, mucho menos conseguir nuestro bienestar y éxito personal.

¡Es posible superar las bajadas emocionales! Deja de buscar culpables o responsables de tu malestar y decide asumir la responsabilidad de tu estado emocional, haz algo concreto para sacarte a flote y mantenerte la mayor parte del tiempo en la superficie de la vida. No permitas que lo que sucede a tu alrededor con una cierta intensidad, y que la mayoría de las veces no depende de ti, te afecte, o te haga perder el optimismo, la confianza y la sonrisa. Ahí donde estás… prueba cerrar los ojos por un par de minutos para recordar algún evento especial, feliz o divertido que hayas experimentado en tu vida, conéctate a los sentimientos que tuviste en ese momento y verás cómo automáticamente sonríes sin pensar.

¿Cuántas veces a lo largo de un día, te sonríe la gente? ¿Cuántas veces eres tu el que sonríe, inclusive si las otras personas se muestran serias y distantes? ¡La sonrisa es la forma mas barata de iluminar el mundo! Y es posible que en este momento estés pensando en que no tienes un buen motivo por el cual sonreír. Si es así, con más razón debes esforzarte en dibujar una sonrisa en tu rostro, para aflojar los músculos faciales y relajar la tensión que te hace apretar los dientes día y noche, y que mantiene tu frente y el entrecejo arrugados.

Cuando sonríes, tu cerebro reconoce el movimiento de los músculos de la cara y los asocia a emociones positivas y placenteras, estimulando así la producción de endorfinas en tu cuerpo. Con la práctica de la sonrisa, tu estado de ánimo mejorará y te será más fácil cambiar tu actitud.

Recuerda que el futuro no ha llegado todavía y que no esta definido, por lo tanto no tiene sentido preocuparse por él. Suéltate del pasado especialmente si éste fue negativo, toma la decisión de vivir en el presente. Cambia tu actitud, sonríe, llena tu mente de ideas y pensamientos optimistas, y actúa en coherencia con ellos. De esta manera estarás participando en la construcción de un futuro positivo, diferente y mejor para ti y para todos.

Para poner buena cara
Usa el sentido del humor. Es muy importante aprender a reír a carcajadas y a conectarnos con el lado divertido que también tiene la vida. Aprende algunos chistes para compartir y dale rienda suelta a tu sentido del humor. Déjate contagiar por tus amigos mas divertidos.

Actúa con entusiasmo. Sacude físicamente de ti, el desanimo y el pesimismo, moviendo tu cuerpo al aire libre y exponiéndote un poco al sol. Retoma el entusiasmo y ponle pasión a cada movimiento y acción.

Cuida tu jardín interior. Fortalece tu espíritu y mantén tu balance leyendo libros positivos, escuchando música rítmica, alegre y brillante que levante tu ánimo, realiza actividades manuales y creativas que distraigan tu mente y renueven tus pensamientos.

Rescata momentos agradables. Recuerda experiencias positivas, llenas de felicidad y entusiasmo. Revisa las fotos de los buenos tiempos, mira películas familiares de celebraciones especiales cargadas de alegría, sonrisas y buenos sentimientos. Llénate de ellos.

Estírate y mueve tu cuerpo. No te quedes quieto, tenso y apretado… vamos suéltate un poco, ponte en movimiento, camina, haz ejercicio, ponte en actividad, sobre todo si ésta te divierte, te gusta o te hace sentir muy bien.

¡Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa, todo va a estar bien!

Fuente:


Libérate del chantaje emocional

Casi todas las personas, en algún momento de sus vidas, han sufrido por alguien que utiliza esta forma de manipulación. ¡Aprende las técnicas para neutralizarla!


Si has escuchado frases como estas, sin duda has enfrentado el chantaje emocional.

"Si realmente me quisieras/consideraras/respetaras...".
"Después de todo lo que he hecho por ti...".
"¿Cómo puedes ser tan egoísta/desconsiderada/cruel/irresponsable?".
"Haz lo que quieras; a fin de cuentas, siempre lo haces...".
"Así no podemos continuar con esta relación...".
"No vuelvas a dirigirme la palabra hasta que...".
"A veces quisiera morir".

Esta última frase es devastadora para el que la escucha, pues la persona amenaza, de forma indirecta, con el suicidio. En esos casos, se recomienda que tomes en serio la amenaza y busques una ayuda profesional para lidiar con ella.

Los chantajistas emocionales vienen en todas las edades y sexos; cualquiera puede serlo: el esposo, el hijo, el jefe, la madre o la mejor amiga. La característica que todos comparten es su habilidad para controlar a los demás con las palabras perfectas o el comportamiento justo para cada persona. En otras palabras: estas personas conocen los miedos o debilidades de sus "víctimas", y las explotan para obtener lo que quieren, sin tener que negociar o aceptar una derrota. Como ha aprendido que sus tácticas funcionan, el chantajista emocional ¡siempre gana!

Sus víctimas -y no es fuerte la palabra- acaban emocionalmente agotadas y, muchas veces, llenas de frustración o ira. Y es que saben que han sido manipuladas a nivel emocional; que estas personas han usado armas desleales para quitarles todas las opciones y derechos, y obligarlas a ir en contra de sus deseos. Esto, por supuesto, va minando la relación, creando resentimientos y cortando las líneas de comunicación. Aunque el chantajista aparentemente "gana", al final pierde algo más valioso: el respeto y la buena voluntad de la persona que padece sus manipulaciones. Pero aunque el chantaje emocional es poderoso, existen formas de liberarnos de él.

HERRAMIENTAS DE AUTODEFENSA

La primera es aprender a detectar esta forma de abuso. Si dudas si eres víctima del chantaje emocional, tómate un momento para explorar tus sentimientos. Si después de tratar con esta persona te sientes acorralada, sin otra opción que complacerla, ya sea por miedo, sentimientos de culpa o para mantener la paz, es casi seguro que estás ante una experta manipuladora.

La segunda herramienta de autodefensa, de acuerdo con Susan Forward, autora de Emotional Blackmail, es conocer qué mecanismos interiores te hacen susceptible al chantaje emocional. Estos son los más comunes.
Una excesiva necesidad de obtener la aprobación ajena.
Un miedo intenso a la ira.
Sentir que eres responsable de los demás.
La tendencia a dudar de ti.
"Ninguna de estas características es negativa de por sí, excepto cuando las llevamos al extremo... y nos hacen susceptibles a la manipulación", explica Forward. Entonces, si reconoces alguna en ti, es importante que aprendas a ver cuándo y de qué forma actúa en tu contra. Saber qué te hace susceptible al chantaje emocional te permite modificar tu comportamiento.
DESARMANDO LA BOMBA EMOCIONAL

De acuerdo con Forward, lo primero que debe hacer una persona cuando comprueba que está ante un chantajista emocional es... nada. "Tienes que darte tiempo para pensar sin presión", explica. Estas frases las puedes usar para "ganar tiempo":

"No estoy segura de lo que pienso. Discutámoslo más tarde".
"No puedo darte una res-puesta ahora mismo. Necesito pensarlo mejor para estar segura de lo que voy a hacer...".

LA PERSONA DEBE ACEPTAR SU RESPONSABILIDAD

Si la persona insiste, entonces vale repetir la misma frase una y otra vez, usando el sistema del "disco rayado". Bajo ningún concepto caigas en discusiones o en largas explicaciones que solo consiguen complicar aún más el problema.

Pero... ¿cómo manejar la situación cuando llegue el momento de hablar? Primero, debes dejarle saber a esa persona que la has escuchado, pero que ella -y no tú- es la única responsable de cómo reacciona ante tu decisión. Al mismo tiempo, reafirma tu posición y déjale saber que no es negociable, aunque reconoces, aceptas y respetas su derecho a verla desde su punto de vista.

De esta manera "desinflas" el chantaje, pues este deja de ser un juicio universal para convertirse, únicamente, en una opinión personal. Así de simple. Es la mejor forma de neutralizar el chantaje emocional y fulminarlo de tu vida.


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