jueves, 27 de septiembre de 2012

Celos Profesionales en la pareja

Las relaciones de pareja representan un crisol de distintas situaciones, cambios, estilos, características únicas, pero un factor que es común para todas las parejas es que ¡todos quieren ser felices! Pero que difícil se hace a veces lograr esta anhelada felicidad…. Es esta ocasión hablemos sobre una situación particular que se da cuando la mujer tiene un desarrollo profesional más importante que su pareja y gane más dinero que él. Es obvio que esta situación se convierte en un obstáculo insuperable para muchas parejas, generando un alto nivel de angustia e impotencia. Veremos algunas reflexiones sobre este tema…

No se puede obviar que estamos programados biológicamente y socialmente para que el hombre sea la primera figura de importancia en la pareja, que sea más fuerte, más listo, mejor proveedor, que pueda proveer el sustento y apoyo a la familia. Además, es una necesidad psicológica del hombre ser admirado por su mujer y también la mujer necesita admirar y valorar a su hombre para que la relación sea agradable para los dos.

Sin embargo, en las últimas décadas, las mujeres se han integrado totalmente al mundo laboral e profesional, a tal nivel que en actualidad las mujeres son la mayoría en las aulas universitarias, de la misma manera en promedio ellas estudian mejor que los hombres y la calidad de su desempeño académico es mucho más alto.

Veamos qué efecto trae esto al mundo de las relaciones de pareja. Cuando se termina la etapa del estudio, los dos en la pareja han concluido su preparación, sin embrago muchas veces la mujer obtiene una mejor oportunidad de trabajo profesional, creando una fuerte tensión en la pareja. En situaciones así, el hombre siente celos profesionales, se siente humillado y ambos no saben cómo manejarse dentro de estas circunstancias.

En la dinámica actual de las parejas la situación cuando la mujer tiene mayores logros profesionales que su pareja se va a presentar cada vez con mayor frecuencia. Además, es posible que en algún momento de la historia de la pareja, de su vida en común pueda presentarse esta situación cuando la mujer consiga mayor ingreso que el hombre, lo cual probablemente se convierta en un problema entre los dos.

Generalmente cuando los hombres enfrentan esta situación se tornan irritables, se resisten a apoyar a su compañera, se molestan con frecuencia, se vuelven sensibles, hacen demandas y exigencias exageradas a su pareja.

Es muy importante aclarar que esta situación afecta la vida de la pareja, pero esto no es un problema de la relación de pareja. Esto es un problema personal y en este caso es un problema del hombre, que se siente afectado y tiene que ver con algo que no ha resuelto en su vida. Probablemente sea una inseguridad o una programación familiar que no le favorece para una mejor proyección. Tal vez unos problemas de carácter que no le permiten tener una buena gestión gerencial, aspirar a posiciones más altas en la empresa.

En estos casos la solución no está en que el hombre consiga un mejor trabajo, porque este sería una solución momentánea. Tampoco la soluciona seria en que la mujer disminuya su nivel profesional o económico, que también sería una solución temporal.

La solución está en que este hombre que está molesto pueda sanar, lo que necesita sanar en su interior, pueda superar lo que tiene que superar y decidir si el está en condiciones de mantener una relación de pareja sana con su compañera, aunque la mujer gane mas.

Las mujeres que se encuentran en la situación de superioridad profesional o económica con relación a su compañero tieneque tener un manejo adecuado para no agravar la situación, para lo cual es recomendable:
  1. No hacer alarde a su ventaja profesional o económica. Es un error grave cuando la mujer quiera brillar más que el hombre, que quiera mostrar en todo momento su superioridad.
  2. No minimizar, no humillar, no ridiculizar a su pareja por su desventaja profesional, ni en privado, ni mucho menos en público.
  3. Evitar los juegos de poder. Sucede muchas veces que cuando la mujer está en la ventaja económica, se siente con más derecho de decisiones y acciones: “Yo compro”, “Yo digo”, “Yo hago”, “Tú no puedes opinar”, ya que los juegos de poder son destructivos en una relación de pareja.
  4. No competir con su pareja. No compararse uno con el otro. Recordar que la relación de pareja tiene objetivos totalmente diferentes a la vida profesional. Y las cualidades que llevan a la mujer al éxito profesional, muchas veces pueden ser el factor de su fracaso de su vida con la pareja.
  5. No hacerse la tonta, ni ignorar la situación. Ignorar el problema, lejos de resolver el problema, lo complica. Lo recomendable es abordar el tema en la comunicación, indagar como se siente su compañero y que ella pueda hacer.
  6. No victimizarse. No sentirse “derrumbada por este gran problema”. No se puede olvidar que el problema no es de ella, es del hombre, pero ella debe contribuir a su superación.
  7. No volverse agresiva. Las mujeres que tienen mucho éxito profesional con frecuencia se masculinizan y esto crea un desbalance en la relación, muy difícil de superar.
Ciertamente la superioridad de la mujer en el ámbito laboral e económica siembra las diferencias entre la pareja, por lo que la clave es concentrarse en lo que le une a la pareja, no en las diferencias. La misión de la pareja es mucho más compleja y profunda, y tal vez no es sensato destruirla por el mal manejo de los celos profesionales. No se puede olvidar que la relación de pareja es la relación mas importante para las personas adultas.

Gracias
Martha Beato

Los Valores comienzan en casa de Maytte Sepúlveda

“Un día, decepcionado por no encontrar un recaudador de impuestos de confianza, el sultán se quejó ante el más sabio de sus consejeros.

-No puedo creer que no haya un solo hombre íntegro en el reino. ¿Qué puedo hacer para encontrar a una persona en la que pueda confiar?

-No os preocupéis, su alteza, simplemente anunciad que un nuevo recaudador es solicitado en el palacio… Yo me encargo del resto.

Al día siguiente miles de personas llegaron al palacio. Todas con las mejores galas para inspirar confianza. Con porte arrogante se paseaban por el gran salón, en el que había gran cantidad de bandejas llenas de miles y miles de monedas de oro. En medio de tanto lujo y riquezas, sólo un hombre sencillo llamaba la atención de los presentes por lo humilde de su aspecto.

Sorpresivamente el salón quedó completamente a oscuras por unos minutos, y era tal la oscuridad que unos con otros tropezaban y caían al suelo. Al poco rato se iluminó de nuevo el salón y apareció el sultán, quien con voz grave dijo:

-Música por favor y empiecen a bailar.

Todos estaban extrañados por semejante pedido, pero de todas maneras comenzaron a bailar lentamente. A medida que bailaban, monedas y más monedas caían de sus ropas.

El único que bailaba con gran agilidad era el hombre de ropas humildes.
-Ahí tenéis a vuestro recaudador, dijo el sabio.

El sultán había dado con un hombre íntegro y honrado que, a pesar de las circunstancia, no se aprovechó de ellas”.


La mayoría de las herramientas que, como adultos, nos hacen falta para tener una vida plena, las adquirimos durante la infancia.

Si tienes niños pequeños en casa, estás a tiempo de hacer algunos ajustes en la relación que mantienes con ellos, en la dinámica del hogar y en tu manera de actuar, para que puedas transmitirles algunas normas éticas que les permitan desarrollarse como personas plenas, para que vivan en armonía con los demás y hagan su aporte positivo al mundo.

La sociedad actual ha trastocado muchos de los parámetros tradicionales que nos inculcaron en la infancia. Sin embrago, existe una serie de valores humanos esenciales, que pueden aplicarse a todas las culturas, como el respeto a los demás, el sentido de justicia, la sinceridad, la compasión, la responsabilidad, la equidad… Como padres deberemos decidir qué clase de valores le trasmitiremos a nuestros hijos, recordando que el ejemplo será el instrumento por excelencia para hacerlo. No sirve de nada darles una larga y detallada explicación acerca de los valores que deseamos inculcarles, si no
los estamos usando en nuestra vida cotidiana.

El trato cariñoso y respetuoso, la confianza y el amor son ingredientes básicos para el desarrollo desde la infancia. Sentirnos constantemente criticados o ignorados por unos padres que siempre esperan algo distinto o mejor de nosotros, hará que crezcamos con una gran inseguridad y una estima muy bajita, lo que se traducirá en un niño lleno de problemas y en un adulto, inseguro y cargado de temores.

Algunos valores éticos

El sentido de la responsabilidad. No podemos pretender que un niño pequeño al que le hemos solucionado todos los problemas, asuma algunas responsabilidades en la adolescencia. En lugar de rechazar su ayuda, permíteles participar en algunas labores en casa. Así aprenderán que las tareas son de todos, y que colaborando se terminan mas rápido.

El desarrollo de la gratitud. Antes inclusive de que aprenda a hablar, debemos dar las gracias por él, dejando muy claro que aquello que recibe es producto del esfuerzo de alguien y que éste merece su agradecimiento.

Nuestra actitud les sirve de ejemplo, por ello, además de dar las gracias, debemos enseñarles a pedir con un “por favor” y a disculparse. Pedirles perdón a nuestros hijos no es perder autoridad, sino mostrarles respeto y que todos podemos equivocarnos y rectificar.

Aprender a ser justos. Cuando se presentan las peleas entre hermanos, en lugar de darle la razón al mayor, o al menor, a pesar de que haya cometido un error, es importante enseñarles a reflexionar acerca de lo sucedido. Que aprendan a ponerse en el lugar del otro, y que juntos encuentren una buena solución para sus problemas. Ser justo es la suma de otros valores como la comprensión, la confianza y el respeto a las diferencias.


Fuente:


Internet, ¿profundiza las crisis de pareja?

Hace pocos días salió publicada una nota en el diario La Nación que sirve para reflexionar sobre cómo han cambiado nuestros vínculos con las nuevas tecnologías aplicadas a la comunicación: los teléfonos inteligentes y las redes sociales. Luego de un extracto del artículo, mi reflexión sobre el tema.

El indiscreto sonido de un SMS a deshora. La tentación de acceder a la casilla de mail ajena para detectar “algo”. Un chat furtivo. Amistades sugestivas o inexplicables. Mensajes directos confianzudos que generan suspicacia. Y más: dos personas comiendo juntas pero atendiendo, cada una, su smartphone durante una velada romántica. Peor aún, cada una de su lado de la cama con tableta, notebook o teléfono, literalmente, abstraídos.

Marcelo Berenstein dirige el portal emprendedoresnews.com. Para él, el BlackBerry es su verdadera oficina. “Trabajo por mi cuenta y aunque suene exagerado tengo la convicción de que cada correo electrónico que no reviso y respondo puede ser una oportunidad perdida”. Desde que se sumó a Twitter su dependencia creció aún más.

María Rosa, su pareja, es docente y también usa BlackBerry y las redes sociales, pero de manera más moderada. La excesiva interacción de Marcelo con su smartphone terminó por traer consecuencias: “Hace un año tuvimos una crisis de pareja que casi nos lleva a la separación. Mi apego al celular y a las redes sociales fueron algunas de las razones de discusión”. María Rosa reconoce que “el uso de los celulares es motivo de conversación y negociación periódica para evitar nuevas discusiones”.

Según el psicólogo Gustavo Farray, la tecnología puede estar generando nuevos conflictos justamente por su novedad, por su incorporación reciente e intensa a la vida cotidiana y porque aún no hay referentes culturales que den cuenta de qué es o no es normal.

“Estos dispositivos han generado un cambio tan abrupto y repentino que todavía no existe un panorama claro. Entonces, cada uno debe pactar según sus necesidades y perspectivas con respecto a cómo se van a manejar frente a este tema. En definitiva, no hay que demonizar a la tecnología, sino entender que se trata de un contexto de novedad que hace que a veces resulte difícil adaptarse a ella”.

En Inglaterra, según cifras recientes, el asunto ofrece estadísticas que asombran: en el 33% de las demandas de divorcio se menciona la palabraFacebook como una de las fuentes o de los ámbitos donde se generó algún problema.

La psicóloga Beatriz Goldberg, que atiende a parejas, adultos y adolescentes, ha escrito numerosos libros sobre el tema. Según su experiencia, prácticamente en todas las terapias surge este tema, y ejemplifica algunos de los testimonios que le plantean: “Me roba la contraseña, me revisa la cuenta de mail, está todo el día con el celular en la mano, y la lista sigue. Además, con la excusa de que el teléfono se usa para trabajar, son muchos los que aprovechan para utilizarlo todo el tiempo con fines que exceden lo laboral”.

A ellas las afecta más
Para los especialistas, esta problemática afecta más a las mujeres que a los hombres. A ellas les gusta más mantener un diálogo cara a cara y sin interferencias, mientras ellos -más prácticos- piensan que si reciben un mensaje, es mejor responderlo en el momento. Al respecto, Farray cree que es absolutamente válido que cada uno guarde un marco de privacidad en su vida, incluso para qué usa su teléfono. Sin embargo, un cambio súbito en el uso puede dar lugar a sospechas: “Muchas veces sucede que una persona descubre que su pareja anda en algo raro porque antes dejaba el celular en la mesa y ahora se lo lleva hasta el baño”.

Otro tema que genera muchas controversias entre las parejas es el uso de las redes sociales. “Los conflictos que surgen son de los más variados, en líneas generales los reclamos son porque se agrega a un compañero de trabajo del sexo opuesto como amigo en Facebook, porque acepta a la familia de el o la ex, o por cosas que terceros escriben en el muro de una persona y el otro quiere saber exactamente qué quiso decir esa persona al escribir un mensaje público”, dice Goldberg.

Por otra parte, es habitual que una persona le plantee a su ser querido que no está de acuerdo con el uso que él hace de las redes sociales. “¿Por qué tenés que publicar que estás acá conmigo?”, se reclaman. De la misma manera, surgen cuestionamientos si la persona no incluye a su media naranja en sus comentarios y fotos, ya que, en este caso, su cónyuge puede sentirse excluido. La presentación oficial de una pareja, que antes se hacía ante la familia, ahora pasa por Facebook. “Una paciente me dijo que empezó a hablar con el cuñado de la ex pareja a través del Facebook, porque, en realidad, quería obtener información sobre la pareja actual de su ex. Otro de mis pacientes quiso enviar un mensaje privado a través de esta red social a su ex esposa, pero se equivocó y lo hizo a través del muro. Ese accidente se convirtió en un verdadero drama porque lo leyó su actual mujer”, dijo la psicóloga.

Con la masificación de los smartphones surge el fenómeno de la conectividad constante. Esta situación no sólo hace que al individuo le cueste desenchufarse, sino que causa en el otro la expectativa de la respuesta inmediata.

……….

Entonces, queda pendiente la pregunta: los teléfonos inteligentes y las redes sociales ¿son responsables de agudizar las crisis en la pareja? Considero que siempre ha habido problemas por celos y por sospechas de infidelidad. Los medios tecnológicos actuales solo destacan las áreas de desavenimiento o débiles; si todo estuviera bien, no surgirían esas conductas. Aun a falta de estas nuevas tecnologías, el conflicto igualmente se habría presentado, ya que quien es infiel lo seguirá siendo con o sin ellas Facebook, Twitter y los teléfonos inteligentes no crean nada que no exista, simplemente, resaltan los puntos a trabajar o que es conveniente tratar para lograr un vínculo de pareja sólido y estable.

¿Piensas que Internet profundiza las crisis de pareja?

Autora: Merlina Meiler


Siempre seré de José Ramón Marcos Sánchez

Si algún día me recuerdas piensa en mi como aquel que sigue estando,…que te sigue cuidando a pesar del abandono,…que lucho para vivir tu presente aun rescatado en la memoria,…soy quien te seguirá queriendo aunque me hayas olvidado,…y no sea más que el pasado arrepentido que no quisiste tener,…soy el absurdo habitante de una vida que perdió el sentido al perderte,…cambiaria el todo de ahora por el nada que tuve,…a tu lado,…preferiría tu desprecio que tu indiferencia,…..soy aquel que amo hasta tus defectos,…que de tanto dar me quede sin nada para seguir dando,….y te perdí sin realmente haberte tenido,…ahora que asumo que el lugar que me correspondía es el que nunca ocupe, solo vivo para dejarme sufrir,…mi promesa es un jamás,…mi sueño que me recuerdes,….quisiera morir hace años,…durante el último beso sincero que quizá nunca llego,…que quizá nunca me diste,…si algún dia me recuerdas piensa en mí como aquel que sigue estando,…aunque nunca lo notaras,…aunque para ti no fuera más que aquel que no mereció ni siquiera tu desprecio,…
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez.
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