sábado, 22 de septiembre de 2012

El sentido de la vida


  • Lo mas importante de la vida es aprender a dar amor y a dejarlo entrar. El amor es el único acto racional
  • Me permito un buen llanto si lo necesito. Es toda la autocompasión que me concedo. Después me concentro en todas las cosas buenas que me quedan en la vida.
  • A veces no eres capaz de creerte lo que ves, tienes que creer lo que sientes. Y si quieres que los demás lleguen a confiar en ti, también tú debes sentir que puedes confiar en ellos, aunque estés a oscuras Aunque te estés cayendo.
  • Estamos muy absortos en asuntos egocéntricos, en nuestra carrera profesional, en la familia, en tener dinero… estamos muy ocupados en billones de actos pequeños que sólo sirven para salir adelante De modo que no adquirimos la costumbre de contemplar nuestras vidas desde fuera y decirnos: ¿esto es todo? ¿es esto todo lo que quiero? ¿me falta algo?. Necesitas que alguien te empuje en ese sentido. Todos necesitamos maestros en nuestras vidas.
  • No trabajaré nunca explotando a otra persona y no consentiré nunca ganar dinero a costa del sudor de otros.
  • Todo el mundo sabe que se va a morir pero nadie se lo cree. Si nos lo creyéramos haríamos las cosas de otra manera. Es mejor saber que te vas a morir y estar preparado en cualquier momento. Así, puedes llegar a estar verdaderamente más comprometido en tu vida mientras vives. Haz lo que hacen los budistas. Haz que todos los días se pose en el hombro un pajarito que te pregunta:"¿Es éste el día? ¿Estoy preparado? ¿Estoy haciendo todo lo que tengo que hacer? ¿Estoy siendo la persona que quiero ser?".
  • Cuando aprendes a morir, aprendes a vivir. Te quitas de encima todas esas tonterías y te centras en lo esencial. Cuando te das cuenta de que te vas a morir, lo ves todo de manera muy diferente. Las cosas a las que dedicas tanto tiempo, todo ese trabajo que haces, podrían parecerte menos importantes. Podrías tener que hacer sitio a cosas más espirituales.
  • Si no tienes el apoyo, el amor, el cariño y la dedicación que te ofrece una familia, no tienes gran cosa. Amaos los unos a los otros o pereceréis. La familia no es sólo amor, es también seguridad espiritual, te hace saber que hay alguien velando por ti. Nada en el mundo te dará eso. Ni el dinero, Ni la fama. Ni el trabajo.
  • Si quieres tener la experiencia de ser completamente responsable de otro ser humano y de aprender a mar y a estrechar lazos de la manera más profunda, entonces debes tener hijos.
  • Tienes que aprender a desligarte. El desapego no significa que no dejes que la vivencia penetre en ti. Al contrario, dejas que penetre en ti plenamente. Así es como eres capaz de dejarla.
  • El envejecimiento no es sólo decadencia. Es crecimiento. Es algo más que el factor negativo de que te vas a morir, también es el factor positivo de que entiendes que te vas a morir, y de que vives por ello una vida mejor. Tienes que encontrar lo que hay de bueno, de verdadero y de hermoso en tu vida tal como es ahora. Si miras atrás, te vuelves competitivo. Y la edad no es una cuestión de competitividad.
  • El dinero no sirve de sucedáneo de la ternura, y el poder tampoco. Ni el dinero ni el poder te darán el sentimiento que buscas, por mucho que tengas de las dos cosas.
  • Lo que aporta satisfacción de verdad es ofrecer a los demás lo que puedes dar. No el dinero, sino tu tiempo, tu interés, tu capacidad para contar cuentos… Así es como empiezas a recibir respeto, ofreciendo algo que tienes. Dedícate a amar a los demás, dedícate a la comunidad que te rodea y dedícate a crear algo que te aporte un norte y un sentido. Haz la cosas que te salen del corazón. Cuando las hagas, no estarás insatisfecho, no tendrás envidia, no desearás las cosas de otra persona. Por el contrario, lo que recibirás a cambio te abrumará.
  • Cuando estés con alguien mírale directamente a los ojos y escúchale como si fuese la única persona en el mundo. Estate plenamente presente.
  • El matrimonio te pone a prueba. Descubres quién eres, quién es la otra persona, de qué manera te adaptas o no te adaptas. Si no respetáis a la otra persona, vais a tener muchos problemas. Si no sabéis transigir, vais a tener muchos problemas. Si no sabéis hablar abiertamente de lo que pasa entre vosotros, váis a tener muchos problemas. Y si no tenéis un catálogo común de valores en la vida, vais a tener muchos problemas. Vuestros valores deber ser semejantes. Y el mayor de esos valores es vuestra fe en la importancia de vuestro matrimonio.
  • El cómo piensas, el qué valoras, debes elegirlo tú mismo. No puedes dejar que nadie, ni que ninguna sociedad lo determine por ti.
  • Antes de morir, perdónate a ti mismo, después perdona a los demás. No tiene sentido guardarse la venganza ni la terquedad, ni el orgullo ni la vanidad. No te puedes quedar atascado en el arrepentimiento por lo que debería haber pasado.
  • Mientras podamos amarnos los unos a los otros y recordar el sentimiento de amor que hemos tenido, podemos morirnos sin marcharnos del todo nunca. Todo el amor que has creado sigue allí. Todos los recuerdos siguen allí. Sigues viviendo en los corazones que has conmovido y que has nutrido mientras estabas aquí. Al morir se pone fin a una vida, no a una relación personal.
  • En los negocios, las personas negocian para ganar, negocian para obtener lo que quieren. El amor es diferente. El amor es cuando te preocupas tanto por la situación de otra persona como por la tuya propia.
Extraído del libro "Martes con mi viejo profesor", de Mitch Albom

Enseñanzas que el catedrático Morris Schwartz, con una enfermedad degenerativa en fase casi terminal, transmite a su antiguo alumno/amigo universitario en su última asignatura: "El sentido de la vida"


Sentirte querido de Maytte Sepúlveda

La suprema felicidad en la vida consiste en el convencimiento de ser amado.

Ser querido o ser amado es uno de los sentimientos más profundos y gratificantes que puede sentir un ser humano. Cuando uno experimenta ese sentimiento tan especial, siente la felicidad. Y no sólo me refiero al amor de pareja, sino al plac
er de saber que alguien en el mundo piensa en ti y se interesa por tu bienestar.

La emoción de amar y ser amados, nos produce una sensación extraordinaria de plenitud sentimental. Porque el amor incondicional es el alimento del alma. Uno de los problemas que más nos aquejan en el mundo de hoy, es que no nos sentimos queridos. En una sociedad de conveniencias y competencias parece que el amor puro y desinteresado no tiene espacio ni tampoco un valor real, por lo tanto es condicionado. 

El éxito material, no necesariamente nos da la felicidad. Si no amamos o no nos aman será una vida sola y vacía, sin propósito alguno, sin gratificación y sin trascendencia.
Cuando sentimos que alguien nos ama por nosotros mismos y no por lo que tenemos, hacemos o representamos, nos sentimos plenos. ¿Cuántas veces te has encontrado en un lugar lejano, expuesto a situaciones de estrés y trabajo duro, pero el recuerdo de esa persona que te ama y que tu amas de la misma manera te alivia y te reconforta? Qué difícil es vivir cuidándonos del interés de algunas personas, siempre pagando precios altísimos por un poquito de afecto y compañía... mereces sentirte querido de forma incondicional y ser feliz por ello.

Tener a alguien que te espera, que se interesa en tus asuntos, que está dispuesto a escucharte sin juzgarte, que te admira, que te atiende y tiene detalles contigo, que te comprende, que te anima, que te acompaña, que te perdona, que te soporta… te convierte en una persona privilegiada, pues disfrutas de un regalo que no tiene precio.
El ejemplo más sencillo es el de la madre que quiere a su hijo, no por la fortuna que tiene ni por lo que le puede dar ni por lo bello que sea o por sus cualidades, simplemente lo ama porque es su hijo. Tal fue el verdadero amor que nos enseño Jesús.

Expresa tus sentimientos. Si aprecias o admiras a una persona, díselo sin reservas. Si amas demuéstralo, no te lo guardes, no tengas miedo de expresarlo, mucho menos de entregarlo. A veces se te olvida lo importante que puede ser para nosotros el que una persona nos diga frases como: Sé lo que estás haciendo y te admiro, cuenta conmigo para lo que sea, eres muy especial para mí, cómo te sientes, estaba pensando en ti. En fin, son frases que nos hacen sentir queridos.

Los sentimientos son del corazón y no de la cabeza. Aprendamos a diferenciarlos y a no mezclarlos. Los sentimientos no tienen prejuicios, no se miden, no se condicionan… ¡Sólo se entregan, sin esperar recibir algo a cambio. ¡Así es el corazón! Mientras que los pensamientos que surgen de la cabeza generalmente llevan una segunda intención.

Corresponder al amor. El amor se construye, aunque las personas nos pueden amar desinteresadamente, es importante corresponder a ellos para mantener viva la llama de ese sentimiento. El intercambio es el que alimenta el amor, actuemos como esperamos que ellos lo hagan, entreguemos todo lo que ellos estarían dispuestos a entregar por nosotros y un poquito más. Vamos, sal de la pasividad y comienza a dar.

No maltrates a los que te aman. No te aproveches de las personas que te quieren. Muchas veces tratamos mejor a las personas que peor nos tratan y a los que nos quieren, que se ocupan de nosotros, los despreciamos y hasta los usamos tomando lo mejor de ellos sin darles nada limpio a cambio. ¡Cuidado!, cuando te llegue la devuelta por parte de la vida... seguramente reconocerás tarde tu error. Nadie está obligado a querernos, y si tienes alguien que te quiere bien, ¡Siéntete agradecido y privilegiado!

El amor cura. El amor es el alimento del alma, y nuestros hijos, padres, amigos, hermanos, parejas o extraños son los instrumentos que la vida pone en nuestro camino para dar y recibir ese alimento. Permite que el amor de otros o el tuyo propio te ayude a sanar las heridas en tu corazón para que puedas dejar el pasado atrás. El amor renueva nuestras ganas de vivir.

Eres una persona afortunada, en algún lado, en algún lugar, alguien te espera, alguien te quiere... no importa donde estés o lo que haya pasado, es hora de ir y decirle cuánto lo amas, le agradeces su cariño y lo importante que es para ti... No dejes pasar más tiempo para poner orden en el amor.

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