miércoles, 12 de septiembre de 2012

El poder del perdón por Giselle Balido

Dicen que ‘errar es humano y perdonar es divino’. Las doctrinas espirituales siempre lo han afirmado... pero ahora la ciencia confirma que perdonar ofrece grandes beneficios para la salud y la calidad de vida

Alina, un ama de casa de 27 años, no logra perdonar a su hermana Silvia, dos años mayor que ella, porque en una ocasión Silvia contó algo que Alina le dijo en confidencia y esto le causó graves problemas con su novio. El incidente ocurrió hace 10 años, cuando ambas eran adolescentes. ‘Pero a partir de ese momento supe que no podía confiar en ella. No logro perdonar su traición. Aún hoy la veo con recelo y no le cuento mis cosas’, admite Alina. Esto ha creado distancia entre las hermanas, quienes se tratan como simples conocidas.

Por más de 10 años, Daniela, una ejecutiva de 48 años, se entregó en cuerpo y alma a una empresa que, al final, le dio la promoción por la que ella tanto trabajó a una colega más joven. ‘Cada vez que pienso en eso me amargo. Me duele admitirlo, porque nunca me creí capaz de sentir algo así, pero odio a mi ex jefe’, confiesa.

Vanessa, una artista gráfica de 38 años, logró escapar de un régimen totalitario, donde fue interrogada y acosada por vecinos convertidos en agentes del gobierno. Ella asegura que jamás podrá perdonar a quienes fueron sus verdugos sicológicos.

’Durante muchos años viví en el terror, y eso es algo que no puedo olvidar. Pienso que si perdono, estoy exonerando a esas personas y, de alguna manera, le estoy faltando el respeto a todo el que sufrió como yo’.

Atrapadas sin salida
Como demuestran estos tres casos, la incapacidad de perdonar lo mismo puede ocurrir en un caso sencillo como el de Alina —que ha convertido un error de la adolescencia en un juicio total e inmutable de su hermana—como en uno tan terrible como el de Vanessa, que durante años sufrió sicológica y emocionalmente, y hasta temió por su vida.
Cada una se siente perfectamente justificada en su posición. De alguna manera, ellas sienten que al negarse a perdonar a estas personas, las están ‘castigando’ o, al menos, que imparten justicia. En otras palabras: consciente o inconscientemente, creen que olvidar el pasado de alguna manera ‘libera’ a sus victimarios de sus culpas. ¿La realidad? Son ellas quienes, al mantener vivo el rencor y el resentimiento, quedan atrapadas en esos sentimientos negativos, que afectan su paz mental y su salud. Perdonar las liberaría a ellas, no a sus ‘verdugos’, como les llama Vanessa. Además, el doctor Douglas Kelly, de Arizona State University, que trabaja con las parejas para ayudarlas en el proceso de sanar su relación, aclara que ‘perdonar no quiere decir que aceptamos las malas acciones de otros, o que estas no tienen consecuencias; perdonar es terapéutico...’
Porque como los sicólogos y los maestros espirituales de todas las religiones nos recuerdan, perdonar es algo que hacemos por nosotros mismos, no por la persona que nos hirió. Este concepto no es difícil de entender; sin embargo, muchas personas no captan su significado más profundo.

Carga tóxica
El rencor no es un sentimiento agradable. Cada vez que pensamos en la persona o en la circunstancia que lo provoca, volvemos a experimentar todas esas sensaciones desagradables que originalmente vivimos: ira, impotencia, frustración, dolor, ansiedad... Esa carga tóxica inunda nuestra mente y recorre nuestro organismo, y no hay que decir que esto no conduce a la felicidad, sino todo lo contrario: nos llena de amargura. ¿Te imaginas los estragos que esto causa en tu salud? Presión arterial elevada, dolor de cabeza, indigestión, calambres causados por la tensión muscular... Esto es solo parte del precio que pagas al no perdonar. Pero nada se compara con el daño que te causas en el plano emocional, porque el odio y el rencor apagan el espíritu; te quitan la energía vital positiva. Irónicamente, por ellos sigues siendo una víctima —esta vez voluntaria— de aquello que tanto te hirió en el pasado.
Como explica Caroline Myss, la famosa intuitiva médica, autora del best seller Anatomía del espíritu: mantener vivo el rencor es como si te hubieran hecho una herida física, que ya hubiese sanado, y a cada momento volvieras a abrirla, para sentir lo terrible y dolorosa que fue. Por algo dice un viejo proverbio chino: ‘La persona que quiere venganza, debe cavar dos fosas’.

Perdona... por ti
Sabemos que el perdón es uno de los fundamentos de todas las religiones del mundo. Pero ahora también la evidencia científica demuestra que perdonar tiene un efecto positivo en la salud y en la calidad de vida en general.
El doctor Frederick Luskin, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, en California, es fundador del Stanford Forgiveness Project, que estudia los efectos del perdón en el ser humano. Luskin también es el autor de Forgive for Good (traducción libre: Perdona para siempre). El afirma que perdonar nos libera para vivir a plenitud y con salud de mente, cuerpo y espíritu.
’Uno de nuestros estudios reveló que la persona promedio que aprende a perdonar, eleva su vitalidad, su apetito, sus patrones de sueño y su energía en un 15 por ciento’, explica. ‘Hemos aprendido que todo aquello que nos ayude a reducir la ira, el dolor y la depresión, puede reducir también la presión arterial y hacer a las personas más optimistas, energéticas y vitales’.


El resultado de las investigaciones demuestra que perdonar de corazón:
● Disminuye los niveles de ira y hostilidad
● Aumenta los sentimientos de amor
● Mejora la habilidad de controlar la ira
● Aumenta la capacidad de confiar en otros
● Nos libera de los sentimientos negativos asociados a eventos del pasado
● Nos permite dejar de repetir ciertos patrones negativos
● Mejora la salud en general
● Demuestra una mejora significativa en los desórdenes de índole psicológica.

Si perdonar es algo tan positivo y terapéutico, ¿por qué hay personas que no logran hacerlo genuinamente, de corazón?
"Nos han enseñado a sentir ira, a sufrir de depresión... pero nadie nos enseñó a perdonar’, dice Luskin. Afortunadamente, existen técnicas para aprender a liberarnos de los rencores del pasado.

El camino a la sanación
Perdonar no es una solución instantánea, sino la culminación de un proceso interior que toma tiempo y debe llevarse a cabo de forma consciente y voluntaria, nunca para complacer a otros o para acallar nuestra propia conciencia. Luskin, que además creó un sistema de varios pasos hacia el perdón, ofrece una fórmula breve para iniciar el proceso.
  1. Cambia la historia Las personas tienden a ver lo que les pasó como algo catastrófico. Yo les sugiero que hagan lo contrario, explica Luskin. ‘Que en vez de hablar de la cosa tan terrible que les hicieron, hablen de lo que pueden hacer para lidiar con la situación, de cómo la están manejando, y de qué manera están creciendo y aprendiendo de ella’. 
  2. Maneja el estrés. Es necesario tener un sistema de manejo del estrés, ya sea la meditación, la visualización o una técnica de respiración... Por ejemplo: respirar con el diafragma, concentrar la atención en el corazón para practicar la compasión, o rezar por la otra persona, como recomienda la doctrina cristiana, reduce la reacción del sistema nervioso y nos pone en contacto con nuestro lado espiritual. En el momento mismo en el que aparece el pensamiento negativo, hay que reconocerlo: ‘Oh, de nuevo siento rencor’. Según Luskin, ‘ese es el momento de acudir a una práctica antiestrés’. 
  3. Aclara tus pensamientos. Muchos tienen una idea distorsionada de la vida, de cómo debe ser el mundo y de lo que este les debe. Hay que aceptar que no siempre podemos obtener lo que deseamos’. 
Si deseas adentrarte más en el proceso, piensa en estos pasos:
Descubre tu ira
● ¿Has reconocido tu ira?
● ¿Ha afectado esta tu salud?
● ¿Te obsesiona el daño que te hicieron o la persona que lo causó?
● ¿Este evento ha cambiado tu vida, o tu visión de la vida?
Decide perdonar
● Acepta que la actitud que has mantenido hasta ahora, no ha funcionado.
● Ábrete a la posibilidad de iniciar el proceso de perdonar.
● Decide perdonar.
Trabaja hacia el perdón
● Trata de entender lo ocurrido.
● Cultiva la compasión.
● Reconoce y acepta tu dolor.
● Ten un acto de bondad con la persona que te hirió, como una forma de honrar tu decisión de sanar tu espíritu.
Libérate de la prisión
● Reconoce tu necesidad de perdonar.
● Acepta que no estás sola.
● Descubre el propósito de tu vida.




Fuente: http://www.crecimiento-personal.com

..Por todo ello y aquello otro que tenemos y no vemos...


...Porque merece la pena sonreír al despertarnos cada mañana...
Porque son incontables las cosas por las que dar las gracias...
Porque vivir es el más hermoso y preciado regalo...
Porque no SOMOS del todo si los demás no importan...
Porque latimos y respiramos sin tener que pagar por ello nada...
Porque siempre nos quedarán las ilusiones y los sueños...
Porque nunca faltará alguien dispuesto a enseñarnos a amar la vida...
Por todo ello y aquello otro que tenemos y no vemos...
No debemos perder jamás LA ALEGRÍA...

Fuente:

Momento de descansar de Maytte Sepúlveda

Muchas veces tenemos una rutina diaria tan exigente, que cuando llega el tiempo de descansar, nos cuesta trabajo parar la velocidad y bajar el ritmo frenético al que estamos acostumbrados. Sin darnos cuenta, nos hemos convertido en personas programadas y estructuradas, hasta el punto de perder la noción de lo importante que es tener tiempo para compartir momentos de calidad y disfrute con nuestros seres queridos.

¿Estaremos listos y preparados, para disfrutarlo y aprovecharlo al máximo?
Estar de vacaciones no es sinónimo de salir de la ciudad, para ir a un hotel o para visitar lugares lejanos y exóticos, tampoco implica un gasto extra de dinero en la adquisición de cosas materiales, que llenen los pocos espacios vacíos que quedan en nuestra casa. Esto me recuerda, que hay muchas personas para quienes salir de vacaciones, implica pasar horas dentro de los centros comerciales, a la caza de ventas especiales, gastando muchas veces más del dinero que tienen, adquiriendo deudas, a cambio de un instante de placer, que los hará evadir sus vacíos personales, También están las personas que se quedan en casa y en lugar de disfrutarlo… se lamentan y se frustran al ver que sus vecinos, amigos o familiares se irán , y ellos se quedarán como en una especie de castigo.

Cuando observamos desde afuera, cualquiera de estas situaciones, sin ponerle emoción al pensamiento, generalmente descubrimos qué inútil es o ha sido nuestro desgaste y estrés.

Todo es tan relativo…
Vacaciones significa tiempo de ocio, tiempo para el descanso, el cambio de actividad, la posibilidad de salir de la rutina, de pasar momentos de calidad junto a las personas que amamos, compartiendo, conversando y realizando actividades juntos, para las cuales siempre nos faltó tiempo. También representa la oportunidad de poner en orden nuestra vida, para recuperar el balance, la energía y la capacidad de disfrutar de las cosas maravillosas que tiene nuestra vida. Es tiempo de florecer, de rescatar la espontaneidad, la capacidad de asombro, de bajar la velocidad de nuestras respuestas y reacciones, para escuchar más, para poner más atención, para observar y reconocer todos los cambios pequeños y grandes que han ocurrido a nuestro alrededor. Es un espacio para conectar con la presencia de lo sagrado en nuestra vida, para alejarnos de todo aquello que nos hace daño, desintoxicarnos, comenzar nuevas rutinas, y para establecer límites que nos permitan vivir como en realidad queremos hacerlo, sin someternos al sufrimiento causado muchas veces, por nuestra incapacidad a decir no o a valorarnos más.

¿Hace cuánto tiempo que no te das el permiso para vivir con el ritmo de tu cuerpo y el de tus sentimientos más positivos?
¡Te invito a vivir una pequeña aventura durante tu próximo tiempo libre! Quédate en casa, pero sin deber y obligaciones… disfruta de cada espacio, quédate unos minutos más en la cama, prepara junto a tu pareja o a tus hijos, un desayuno o una comida muy especial. Permite que los demás integrantes de tu familia se tomen el tiempo de hacer lo que les provoca, evita ser tú quien se levante pidiendo o siguiendo un plan, para disfrutar de ese tiempo. Tómate el tiempo para observar el jardín, para revisar tus tesoros personales, para llamar a ese amigo que tienes en tu pensamiento desde hace tantos días… ¡Es riquísimo! Vamos a enseñarle a nuestros hijos, el placer secreto que tiene hacer cosas sencillas y cotidianas, con entrega, creatividad y pasión.

Para disfrutar del tiempo libre
—Sigue el ritmo de tu cuerpo. Descansa unas horas más, no te exijas levantarte y hacer cosas que no te provocan.
—Sé flexible, contigo mismo y con los demás, estás de vacaciones. ¡Suelta el control por un ratito!
—No prendas el televisor y la radio, todo el día, administra tu dosis de noticias e informaciones negativas.
—Visita lugares tranquilos, donde puedas conectarte con la naturaleza y la presencia de Dios. Recupera tu paz interior.
—Disfruta de cada momento, hazlo sin sentirte culpable y sin que el deber te sabotee la posibilidad de hacerlo.
—Despréndete de aquellas cosas que no usas, compártelas con alguien que sí las necesita.

¡Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa, todo va a estar bien!

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