sábado, 1 de septiembre de 2012

El Manual de Carreño




Hoy en día, cuando se pautan inéditas normas de urbanidad -urbs, urbe- o reglas para la convivencia en la ciudad, que cambian y se adecuan a la velocidad con que vivimos, el "Manual de Urbanidad y buenas maneras" de Manuel Antonio Carreño quizá sea para muchos un libro pasado de moda, una reliquia de la antigüedad.

Por otro lado, los tiempos modernos y la comunicación electrónica han ido forjando también sus patrones de interacción; y es así como en internet existe lo que se denomina nettiqueta, una guía que esboza la manera de proceder en la red en donde, por ejemplo, escribir todo en mayúsculas se traduce como un "gritar" al interlocutor.

Hay además comportamientos no reglamentados pero que la lógica del trato social actual señalan, como el mantener apagado el celular durante una conferencia o un concierto.

Manuel Antonio Carreño (1812-1874), político y escritor, padre de Teresa Carreño y hermano de Simón Rodríguez, recogió en su manual las formas más elementales y las reglas sobre los buenos modales para relacionarse en sociedad.
El libro comienza con tres capítulos introductorios, "Deberes morales del hombre", en donde desarrolla esas obligaciones para con Dios, para con la sociedad, para con nuestros padres, para con la Patria, para con nuestros semejantes y para con nosotros mismos, puesto que "el hecho de formar parte del género humano ya nos compromete a esos deberes".
Luego de repasar algunos principios generales, se extiende en normas del aseo, sobre el modo de conducirnos dentro de la casa, en diferentes lugares fuera de ella y en sociedad, para finalmente pasearse por las diferentes aplicaciones de la urbanidad. Esta obra fue, durante mucho tiempo, declarada en diversos países hispanoamericanos libro de texto para las escuelas públicas.
La urbanidad, dice la introducción a este manual, es virtud o manifestación de virtud: reflejo exterior de realidades interiores, la intención de integrarse positivamente en la vida ciudadana convertida en hechos.
¿Estará ciertamente esta obra tan "pasada de moda" como algunos opinan? Juzgue el lector.
Hábitos que son de mal gusto
·         Chuparse o morderse un mechón de pelo.
·         Morderse las uñas o cutículas.
·         Sentarse con las piernas separadas o con las piernas cruzadas o torcidas de una manera poco convencional.
·         Masticar chicle mientras habla o con la boca abierta.
·         Fumar en la calle o hacerlo sin haber pedido permiso a los presentes, especialmente a sabiendas de que el olor a cigarro puede ofender o incomodar a alguien.
·         Tener un cigarrillo en los labios mientras habla.
·         Hacer que los demás se sientan culpables o incómodos mientras comen algún delicioso postre solamente porque usted debe abstenerse debido a alguna dieta.
·         Rascarse o pellizcarse la cara.
·         Cometer la indiscreción de hacerle alguna pregunta íntima a alguien en voz alta: ¿Es eso una peluca?
·         Usar un cepillo o peine sucios.
·         Aplicarse maquillaje o peinarse en la mesa de comer.
·         Usar rulos en el cabello en público.
·         Llevar esmalte de uñas descascarado, uñas partidas o maltratadas o, peor aún, sucias.
·         Una línea demasiado dramática y notable que delimite claramente dónde termina el maquillaje y dónde comienza el color natural de la piel.
·         Hablar demasiado o en detalle de excentricidades personales: operaciones, enfermedades, neurosis, alergias, accidentes, etc.
·         Comer ruidosamente haciendo gestos exagerados.
·         Introducir pedazos de comida demasiado grandes a la boca.

Fuente:
http://www.protocolo.org

La necesidad de amar,... de José Ramón Marcos Sánchez

El amor se torna efímero en el vientre del recuerdo,….porque el olvido jamás se detiene,….y duele,….y aparece el desamor,…. perpetuo en el tiempo,…. y se tatúa en destinos que mueren necesitados,…en ánimas que se saben estériles por los golpes de la entrega,…que perdieron ilusiones y encontraron desencuentros,…..y vagan en la doliente memoria del alma de un imposible,…en el absurdo deseo de recibir lo entregado,…y apuestan por decepción,….y ganan decepcionados,….porque amar es el absoluto de uno,…sin importar lo del otro,…poseyendo solamente los momentos compartidos,…la verdad de la presencia,…la mentira de la ausencia,….porque ausentados hacemos aquello que en el otro no aceptamos,…y sembramos la semilla de la duda en la celda de la angustia,…y nos convertimos en victimas de nosotros mismos,….por no aceptar ni aceptarnos,…por no entender que el cariño se enraíza en lo yermo del cariño,….en el propio,…ese que a veces habita necesitado,….desvalido,…en el ajeno,…ese que implora que otra estima, sangre vida en su autoestima,….porque amor es lo honesto de estar juntos,….al resto podemos llamarlo,… la necesidad de amar,….
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez