domingo, 26 de agosto de 2012

Puede ser,... de José Ramón Marcos Sánchez

Puede ser que mire al mundo con la osadía de un loco,… que aborrezca a las personas que llaman educación a lo que es hipocresía,…. esas que coleccionan mentiras presumiendo de tener ahíto el rincón de las verdades,… de las bondades,… que esconden su condición por miedo y se visten de corrección escupiendo silencios cómplices,…. que se amparan en lo ambiguo del poder de las palabras,…vacías,… que no entienden la generosidad del egoísmo,… .la recompensa del egoísta,…. sincera,.. que entrega porque recibe,.. que ayuda porque se ayuda y se sacia con el pago que produce la satisfacción ajena,… la libertad salvaje del que se atreve a saberse imperfecto,.. a necesitar,.. a sentirse necesario,.. puede ser que sea tan ávido que precise entregarme,.. que me equilibre más compartir que tener,.. el beneficio del otro no es más que la consecuencia del beneficio propio,.. necesito querer porque necesito quererme,.. necesito sentir porque necesito sentirme,.. puede ser que una malparida sociedad me convierta en insociable,.. que me destierre por honesto,.. por decir solamente aquello que pienso,.. por pensar,.. mientras tanto seguiré cercano al individuo,.. al iluso,… al loco,…. me alejaré del cuerdo,…. huiré de la multitud,…y seguiré entregando lo necesario,.. para poder tener lo suficiente,….
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez
Correo y MSN: joseramonmarcos@live.com 
Twitter: @joseramonmarcos
Skype y Página oficial de Facebook: jose ramon marcos sanchez
Canal Youtube: turko1969

Despierta tu poeta interior: te amo maldito espejo



“Me llamaste invasora
mientras asaltabas mi territorio para arrasarlo
para después invadir territorios vecinos y sobrinos.

Me tachaste de bocazas
mientras desvelabas mis secretos de alcoba
y paseabas mi intimidad desnuda por las plazas.

Me tildaste de teatrera
mientras lloraba mis sentimientos, los tuyos propios,
de los que te avergüenzas y con los que no conectas.

Me colgaste todos los carteles posibles
mientras te mofabas, sin mirar dentro de mi,
sin saber que te retrataban, sin mirar dentro de ti.

Pero quien soy yo para hablar mal de ti
si hay parte de ti en mi
y toda parte de mi está en ti.

Sólo me queda ser valiente
porque no hay banderas ni trincheras, ni bombas ni granadas
que puedan alejar mi amor por ti.

Itziar Azkona

Parece claro que para comunicarnos utilizamos el lenguaje y que este se compone de palabras cuyo significado creemos que compartimos. No obstante nos hemos olvidado de avanzar en este punto tan vital para nuestra convivencia. Hemos asumido que compartir palabras y significados dentro de un mismo idioma implica compartir interpretaciones y sentido para esas palabras.

Además, poco a poco, para construir nuestro mundo, a salvo de los demás, hemos utilizado la belleza de las palabras para generar etiquetas olvidando que son un instrumento muy efectivo para intercambiar información pero muy ineficiente como instrumento para describir realidades.

La mayoría de las personas, la mayoría de las veces, nos movemos con un saco al ombro lleno de etiquetas. Y según vamos caminando por la vida vamos sacando esas etiquetas y las vamos colgando allí donde nos conviene. “Idiota” va aquí, “Egoista” va allí. “Cobarde”, ¡zas! “Loca”, ¡pumba! “Mentirosa”, ¡flis!, “Será vaga”, ¡plof!…Es hora de hacernos conscientes que cada vez que colgamos una etiqueta de algo o de alguien, en el fondo lo que estamos haciendo es colgar una etiqueta de nosotros mismos en ese algo o en ese alguien.

Es muy ilustrativa esa metáfora que cuenta como cuando señalamos a alguien con el dedo índice diciendo: “eres insoportable”, si miramos a los dedos meñique, anular y corazón, vemos que nos apuntan directamente a nosotros y que en realidad estamos diciendo: “Veo en ti la parte que no soporto de mi mismo”, o “Veo que no te soportas que es como verme yo a mi que no me soporto”.Sea cual sea el matiz, cada vez que etiqueto a alguien me estoy etiquetando a mi mismo.

El mundo es un espejo. El otro, en mis relaciones, es un espejo. Todo puede ser juzgar, criticar y chismorrear. O puede ser un juego de dos direcciones:

si alguien te acusa alguna vez de algo tu decides no tomartelo a título personal, decides ver que en realidad habla de sí mismo y te relajas, dejas que su etiqueta no se quede pegada en tu espalda

o bien, cada vez que tu acuses a alguien te paras a pensar que parte de ti se está mostrando al mundo, que parte de tu sombra a la que ya no tienes miedo porque es parte de ti, la aceptas y la llevas como amor

La vida puede ser un proceso de crecimiento personal constante desde el juego y la diversión o puede ser un camino de enojo y de negatividad constante. No olvides que tú elijes. ¿Eres la bruja de Blancanieves que sólo quería ver una falsa ilusión en su espejito mágico o te atreves de verdad a mirar y esperar abiertamente a lo que te devuelva el espejo de la verdad?

Mirarnos en los demás y reconocernos, con sentido del humor y con compasión, es un principio de un proceso de amarnos y aceptarnos a nosotros mismos y, por tanto, de amar y aceptar a los demás. Es duro, nadie dijo que fuera fácil, pero los resultados son la recompensa. ¿Qué decides?

Escribe un poema y tu vida se hará poesía…

Autora: Itziar Azkona Coach by NLP Academy of Croydon with John Grinder