sábado, 25 de agosto de 2012

Un sólo cuerpo,.. de José Ramón Marcos Sánchez

Muy despacio he recorrido la líbido de tu entrega,… por tu desnuda figura he desnudado jadeos,… hasta erizarte los miedos callados en la humedad de tus sueños,… y arrancarlos suavemente en cada suspiro excitado,… y lamerlos en tu figura hasta matarlos extasiados de realidad,…. he acariciado tu piel hasta romper los secretos,… hasta ser parte de lo mas intimo de tus cavidades,… y he visto como tu carne temblaba clamando por ser poseída,… y he sentido como mi carne crecía por poseerte,…. y olvidamos lo demás en lo eterno de un instante,… y engendramos el hechizo de los instintos salvajes,… la memoria del delirio sin censuras,… de mordiscos lascivos en los sentires,… de besos libertinos en lo mas profundo de la lujuria,…. y lloramos de placer al entregar las esencias,… en el orgasmo perpetuo de las perdidas miradas,… en la culminación de vaciarte,…. de llenarme,…. en el clímax hecho espasmos,… en no saber por momentos,…. donde empezaba tu cuerpo,… donde acababa mi cuerpo,…. hemos sido un sólo cuerpo,…. porque somos sólo un alma,….
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez.
Correo y MSN: joseramonmarcos@live.com
Portal Web: joseramonmarcos.com
Twitter: @joseramonmarcos

The rooftop concert - Beatles

Estaban los Beatles en el cuartel general de Apple Records, en la londinense calle Savile Row. Acababan de rodar un documental en el que pretendían mostrar cómo grababan su nuevo disco (Let It Be), pero que a la postre se convirtió en el documento de cómo se disolvían. La idea para terminar el rodaje era salir y tocar las canciones del nuevo trabajo en directo. Llevaban casi tres años sin dar un concierto, y querían dar a sus admiradores una actuación suya, pero sin ellos (uno de los motivos que les llevaron a dejar de dar giras era el acoso de las fans y el griterío que armaban, que les impedía escucharse a sí mismos). Barajaron varias posibilidades: irse a África, un Teatro Romano (lo hicieron los Pink Floyd más tarde, en Pompeya), e incluso en un hospital psiquiátrico (fue idea de Lennon, como una ironía por la situación del grupo y por lo que habían sido sus giras). No se pusieron de acuerdo, y tampoco pusieron interés en las alternativas de los demás. Así que allí estaban en aquella fría mañana de finales de enero, dispuestos a tocar, pero sin ningún sitio al que ir. Y en estas que algiuen sugirió la opción más cómoda: montar los instrumentos en el tejado y tocar allí. Todo el mundo vino a bien. Y en un rato estuvo en marcha uno de los conciertos más sorprendentes y recordados (también emulado) de la historia del Rock.

La música invadió la calle, y los curiosos empezaron a agolparse en la calzada y en los tejados adyacentes, maxime cuando se supo que los que tocaban eran los Beatles. Al final, apareció la policía e hizo que dejaran de tocar, poniendo fin al concierto, que duró apenas media hora.