viernes, 17 de agosto de 2012

¡Auxilio! Mi hijo insiste en una reconciliación

Cuando los niños quieren a sus padres juntos.


Ambos decidieron seguir caminos distintos, pero los niños continúan esperando una reconciliación.

Esta reacción es natural, pues tienen el deseo de que ellos vuelvan a estar juntos pues sólo así se representa ante ellos un hogar feliz.

Lo más increíble es que muchos de esos pequeños, se aferran tanto a esa idea, que desean esa unión a pesar de que peleen.

Es entonces cuando ambos deben explicar a los niños la decisión que tomaron juntos y que no desean vivir en medio de la tensión que afecta las relaciones familiares.

Es importante también dar a los niños oportunidad de expresarse y hacer preguntas que los ayuden a entender la situación y a ajustarse a los cambios que el divorcio traerá.

Si se niegan a aceptar este hecho, los padres deben legitimar la tristeza de los pequeños y su deseo de que no se separen, pero ayudarle a entender que aunque permanezcan juntos será, en la mayoría de los casos, lo mejor, el bienestar de los padres es vital para la relación y el divorcio puede representar el único medio para que ambos lo estén.

Debido a que la separación es un proceso doloroso, uno de los aspectos de mayor trabajo que le cuesta al niño es aceptar que es así.

Todo es cuestión de tiempo, pues debe procesar el duelo de la pérdida de algo muy valioso para él: su familia.

Otra parte tiene qué ver con una actitud comprensiva y apoyadora de los adultos que con afecto, pero también con principio de realidad, le ayude a entender y asumir este evento de la vida.

Es importante revisar actitudes de los padres con respecto a lo que expresan y la forma como se trata entre ello, pues involuntariamente pueden transmitirles un mensaje equivocado.

Si el niño insiste y expresa angustia ante esta situación, es hora de consultar a un profesional que le ayude a superar el duelo y a ver nuevas perspectivas.

Es posible que el pequeño no comprenda realmente lo que sucedió o que no cuente con herramientas para visualizar la nueva vida, pues guardan todavía la esperanza de tener un hogar feliz.

Fuente:

Crepas frutales

Un postre sano y riquísimo.


Ingredientes para 4 crepas

Para la masa:
150 gr. de harina
4 huevos
50 gr. de mantequilla
1 vaso de leche
1/2 cucharadita de sal

Para el relleno:
2 naranjas
250 gr. de fresas
3 kiwis

Para la crema pastelera:
2 yemas de huevo
1 clara
25 gr. de azúcar
1 cucharada de fécula de maíz
1 vaso de leche

Preparación:

1. Bate los huevos con la sal. Calienta la mantequilla hasta que se funda.
2. Pasa la harina por un tamiz fino y mézclala con las yemas. Incorporar la leche y mezclaa, sin batir. Cubre el recipiente y deja reposar 2 horas.
3. Engrasa una sartén con mantequilla y echa un poco de la preparación anterior. Mueve la sartén para que la masa se extienda por toda la superficie. Deja que se dore por una cara y dale la vuelta para que se dore por la otra.
4. Para la crema, bate las yemas con el azúcar y añade la harina de maíz disuelta en un poco de leche, verte el resto de la leche y coce al baño María hasta que espese. Incorpora la clara montada a punto de nieve y mezcla.
5. Pela y corta las frutas en rodajas y ponlas con la crema encima de la crepa.

Fuente:

Toma las riendas de tu vida de Maytte Sepúlveda

"Un anciano labrador tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día el caballo se escapó a las montañas. Cuando los vecinos le dijeron: ¡Qué mala suerte!, él preguntó: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?... Una semana después el animal volvió trayendo consigo una manada de caballos salvajes. Entonces los vecinos le felicitaron por su buena suerte y él repitió: ¿Buena suerte, mala suerte? ¿Quién sabe?... Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de estos caballos, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo comentó que era una desgracia. El pastor se limitó a decir: ¿Buena suerte, mala suerte? ¿Quién sabe?... Pasados unos días, reclutaron a todos lo jóvenes del pueblo, menos al hijo del labrador".

¡Muchas veces aquello que a primera vista parece un contratiempo, puede generarnos un bien!

Hay personas que piensan que tienen mala suerte porque no consiguen lo que desean o lo que buscan en un momento dado. Piensan que hay otros que sí tienen la suerte y que por esta razón son más prósperos y felices que ellos. ¿Será esto cierto? ¿ Que crees tú? La mayor parte de los acontecimientos que nos suceden dependen de nuestra actitud mental y de nuestra disposición ante la vida. Cuántas veces has atravesado por situaciones verdaderamente difíciles que te negaste a aceptar, para descubrir más tarde que fue lo mejor que te pudo pasar...

Definitivamente las personas optimistas, que convierten todas las situaciones en una oportunidad, tienen la tendencia a alcanzar mas éxitos que los que se sienten fracasados y ven su vida de una forma pesimista. Tenemos el poder de decidir, cada vez que llegamos a un cruce de caminos, qué dirección tomar. Dependerá de nuestra actitud, de nuestras creencias y de la información que tengamos, el que tomemos una decisión u otra. Pero lo cierto, es que la persona optimista siempre mirará hacia el futuro con esperanza y buen humor, mientras que una persona con un pasado negativo a cuestas, pensará que su vida está condenada al fracaso. 

Algunas personas cuentan sus penurias y tristezas con una mezcla de dolor y placer. Tal vez descubrieron que de esta manera pueden llamar la atención de los demás y esto los llena de alegría. Aunque parezca extraño es una forma de ser importante.
Cuando las cosas funcionan, es porque se han combinado una actitud correcta, la probabilidad, el sentido de la oportunidad, el haberse preparado y estar en el lugar correcto en el momento exacto. Así es que podemos aprender a manejar todo lo que esté a nuestro alcance para tener suerte.

Cómo traer fortuna a tu vida
Piensa positivamente. Si piensas que todo te saldrá mal, así será. Reprograma tu mente con pensamientos positivos. Comienza a repetir muchas veces mentalmente: "Lo voy a conseguir", "Esta vez todo saldrá muy bien". Recuerda repetirlo con la certeza de conseguirlo.

Aprende de tus errores. Cometer un error es bueno si puedes aprender algo de ello. Ten claros tus objetivos y planifica y trabaja para no tropezar con la misma piedra otra vez.

Deja el pasado atrás. Deja de concentrarte en todo lo malo que te sucedió. Ya no le des más vuelta a lo que pudiste hacer que no hiciste en ese momento. Vive el presente y piensa que no tiene por qué volverte a suceder.

Toma las buenas oportunidades. Es importante que decidas asumir el riesgo de tomar las oportunidades en el momento en que se presentan. Generalmente suelen pasar muy de prisa. Evita postergar la toma de decisiones y asume el desafió que la vida te presenta en ese momento.

Planta la semilla de la suerte en tu hijo. Recuerda que los niños copian lo que ven, por eso tu ejemplo es muy importante en el proceso. Cuida las críticas que les haces a tus hijos, recuerda hacer el comentario siempre hacia el hecho en sí y no hacia su personalidad. Refuerza la idea de que la suerte depende en gran medida de la responsabilidad.

Visualiza tu vida siendo feliz. Imagina la vida que quieres llevar como si ya la estuvieras viviendo. La visualización creativa te ayuda a concentrar tu energía para cumplir tu sueño.

Evita sabotearte mentalmente. Las personas dicen que quieren triunfar y ser felices, pero postergan sus decisiones; hablan, pero no pasan a la acción, esperan por el momento perfecto que nunca llega, se ponen excusas para rechazar oportunidades tal vez porque tienen miedo... vivimos en una constante espera. Deja de esperar y comienza a actuar. Confía en el proceso de la vida y en el tiempo que toma a todos los eventos manifestarse. Confía en que tú puedes hacerlo y ¡adelante!

Fuente: