jueves, 16 de agosto de 2012

Tu pareja ¿ronca?

Los ronquidos pueden convertirse en un grave problema de salud, e incluso ocasionar una separación ¡Entérate!


En la actualidad, el ronquido es considerado como uno de los problemas de gran trascendencia para la salud.

No solamente es molesto, sino preocupante desde el punto de vista social, familiar y hasta médico, debido a que altera el patrón de sueño y provoca que la persona que ronca no disfrute de un descanso adecuado.

Los ronquidos se producen por las vibraciones que realiza el velo del paladar al pasar el aire durante el sueño, y que se originan al colapsarse las partes blandas comprendidas entre la cavidad bucal y la faringe. Normalmente, el problema se manifiesta cuando una persona comienza a dormirse.

La mayoría de los casos son leves y se solucionan con una simple corrección de la postura; sin embargo, también puede deberse a un problema orgánico como desviación del tabique nasal u otro; o bien deberse al reblandecimiento del los tejidos de la lengua, la garganta y el paladar.

Según expertos, los ronquidos están relacionados, entre otras cosas, con la postura al dormir. Es más frecuente que una persona ronque si se acuesta boca arriba, que cuando se hace boca abajo o de lado.

Pero vayamos a una explicación médica. Durante el sueño, la relajación muscular hace que la mandíbula descienda ligeramente y la boca queda entreabierta, por lo que la lengua cae hacia atrás si la persona está durmiendo boca arriba. Eso hace que se dificulte el paso del aire y la respiración se vuelva ruidosa.

Así, una persona puede roncar por diferentes motivos: disminución del tono muscular en la lengua o en los músculos faríngeos; aumento de tamaño de las amígdalas o adenoides, como ocurre en los niños y en personas obesas; excesiva longitud del paladar blando y de la campanilla; obstrucción de las vías respiratorias nasales, y otros más.

Existen otros factores que de alguna manera, tienden a favorecer el molesto ronquido, tales como la obesidad, consumo de alcohol, tabaco o tranquilizantes, y alteraciones de las fosas nasales.

Cuando el ronquido se convierte en un grave problema…

Uno de los problemas de salud, cuyo síntoma son los ronquidos fuertes y poco regulares, es el llamado Síndrome de Apnea del Sueño (SAHS).

Éste no solo provoca una excesiva somnolencia al día siguiente, dolor de cabeza matutino, sensación de no haber descansado durante la noche, irritabilidad, sueño agitado con frecuentes sobresaltos, pérdida del deseo sexual, micción involuntaria, problemas de atención y de memoria, entre otros.

Las consecuencias para la pareja

Este trastorno puede llegar a convertirse en un grave problema para las relaciones de pareja. Y es que, debido a los fuertes sonidos de un roncador crónico, la pareja pierde entre 1 a 5 horas de sueño a la semana.

Para evitar tanto desvelo y que deje de roncar, la pareja suele recurrir a sacudir un poco suavemente o solicitar que cambie de posición para dormir. ¡Error! El problema está presente y lo ideal es buscar ayuda para dejar de roncar. Aunque no lo creas, estos sonidos estrepitosos pueden llegar a ocasionar que una pareja se separe.

Medidas que posibilitan dejar de roncar
  • Realizar ejercicio físico para mejorar el tono muscular y perder peso
  • Evitar la ingesta de alcohol, pastillas para dormir, tranquilizantes y antihistamínicos con efectos sedantes
  • No realizar comidas abundantes por lo menos tres horas antes de irse a la cama
  • No dormir boca arriba
  • Decirle adiós al tabaco, no fumar
Si a pesar de todo esto, el ronquido persiste, entonces puede deberse a problemas en los órganos de la cavidad bucal y la faringe, el tratamiento dependerá de la causa que lo origine.

Fuente:

Las reglas de oro para un matrimonio feliz

Reglas que te ayudan a convivir respetuosamente y en armonía


Cada matrimonio es diferente y aprende a sobrellevar sus problemas de alguna forma, aunque no siempre tiene un final feliz.. Probablemente en el intento de resolver sus diferencias, las parejas actúan de la forma menos indicada.

A continuación enlistamos algunas reglas de oro que si bien no son la solución a los problemas que se presentan, ayudarán a que en el matrimonio se conviva con respeto y armonía:

Nunca se enojen los dos a la vez
No pierdan el control durante una discusión; si es necesario, uno debe tomar la iniciativa para posponer la conversación hasta que ambos estén calmados.

Nunca se levanten la voz
Si gritas, es una forma de agresión. Mantén un tono de voz moderado y respetuoso.

No pretendas ganar las discusiones por el simple hecho de ganar
Aún cuando ganes, realmente estás perdiendo. Algunas veces será mejor ceder y en otras, lo mejor es negociar una solución que satisfaga a ambos.

Evita criticar los hábitos, errores y costumbres de tu pareja
Todos tenemos nuestra personalidad y hábitos adquiridos por años y que no podemos cambiar radicalmente sólo para dar gusto a otras personas. Si es necesario cambiar algo, debes hacer sugerencias sutiles que no suenen a una agresión o rechazo por tu parte.

Lo pasado, pasado es
¿Qué caso tiene hacer referencia a un hecho de hace meses o incluso años? Lo que haya pasado entonces no tiene nada que ver con lo que sucede en el presente. Las personas maduramos y evolucionamos con el tiempo y si se cometió un error en el pasado, no quiere decir que se va a repetir o que tiene alguna influencia con el presente. Víctor Hugo señala en su obra "Los Miserables" que ser misericordioso es saber dónde están las heridas del otro y no tocarlas.

Evitar ser complaciente todo el tiempo
Así como nos entregamos a nuestra pareja, debemos exigir también su entrega a nosotros. No se trata de someternos ni de abandonar nuestra identidad; sino de formar una pareja armoniosa entre ambos. Y para esto, se requiere esfuerzo y dedicación.

No te vayas a dormir con algún problema sin resolver
Si es necesario pedir perdón, seamos humildes y aceptemos nuestra culpa. De igual forma, tenemos que evitar los resentimientos y rencores con nuestra pareja y perdonar. Si nuestra pareja no se da por enterado que estamos molestas por algo, será necesario tocar el tema tranquilamente y hacerle notar que nos hizo sentir mal.

Que no pase un día sin expresarse su amor
Puedes expresarle a tu pareja tu amor de muchas maneras; ya sea con palabras, detalles, mensajes, como sea... No permitas que la frialdad y la rutina se apodere de su relación. Que tu matrimonio se mantenga unido por amor e ilusión y no sólo por hacerse hábito.

Fuente:

Agotamiento por Merlina Meiler

Mucho de lo que escribo lo baso en hechos tangibles: es autobiográfico o le ha sucedido a personas de mi entorno o a quienes me consultan. Por eso, pensando en qué tema tratar en este post, me vino a la mente describir cómo estoy en este momento en particular. Lo resumiría en una palabra: agotada.

Y sé que muchos de ustedes, al leer estas líneas, se sentirán identificados.

Es que el agotamiento se produce por diversas razones: exceso de trabajo, de responsabilidades, dificultades para conciliar el sueño o para dormir una cantidad razonable de horas, acumulación emocional, mal uso de la energía, preocupación excesiva, etc. etc.

¿Qué conviene hacer para sentirnos mejor?

Lo principal es enfocar realmente qué es lo que nos provoca el estado de agotamiento – en mi caso, muchos temas laborales para cubrir en poco tiempo (es una bendición tener trabajo, aunque a veces no podemos regular exigencias o fechas de entrega). Saber cuál es el foco que hace mermar nuestra energía es un buen inicio para recuperarnos. Hay gente que desconoce qué le produce estrés o cansancio y, en muchos casos, se trata de falta de límites, situaciones intrapersonales o interpersonales no resueltas o, incluso, la cercanía de alguna persona con la que nos cuesta interactuar. Actuar sobre la causa en la medida de lo posible aliviará la situación.

Luego, ten presente que, en situaciones de agotamiento, no podemos rendir al 100% ni estar en todos lados o satisfacer a todo el mundo. Sí podemos hacer y lograr muchas cosas, pero además, exigirnos lo mismo que si estuviéramos refrescados o recién llegados de vacaciones denota cierto maltrato hacia nosotros mismos por no entender por lo que estamos pasando y darnos el lugar que tenemos en nuestra propia realidad. Entonces, hasta que se extinga la causa del agotamiento, trátate con suavidad y compréndete: que la sobreexigencia externa no se traslade a tu interior y haga eco en tus decisiones, sumando mayor presión aún, depende de ti.

Intenta descansar más de la cuenta. Siempre deja una ventana de, como mínimo, 24 horas libres en tu semana (un día entero). Precisamos saber que un día podemos dormir de más o hacer siesta, pasear, recrearnos, comunicarnos con otra gente o quedarnos solos y tranquilos, según precisemos. Si no puedes tomarte 24 horas seguidas (por ejemplo, en caso de estar a cargo de un familiar enfermo), ten espacios de recreación bien definidos, en los que ni toques el tema que ocupa tu tiempo y tu fortaleza.

Involucra a más gente para que te ayude. Quienes nos rodean no son adivinos y tal vez no saben que necesitas asistencia extra por estar en una coyuntura especial. Pedir a otro miembro de la familia que cocine o lave los platos, delegar trabajo o invitar a allegados a que pasen más tiempo con tus hijos, entre otras opciones, puede hacerte sentir más aliviado – y recargar tus pilas aunque solo sea momentáneamente – ¡todo suma!

Mímate y date gustos. Cuanto mejor te trates en estos momentos, mejor y más descansado te sentirás. Tener contacto con la naturaleza o comer algo que te parezca delicioso cambian el humor, incluso en los momentos más estresantes.

Ten en cuenta que este momento también pasará. La forma en que lo transites y que los tiempos de algún modo se acorten dependen de tus conductas y de tus decisiones.

¿Qué sueles hacer cuando estás agotad@?

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