domingo, 5 de agosto de 2012

¿Tiene derecho de controlar tu vida?


Cuando tu pareja cree tener derecho de controlar tu vida y conducta, es sumamente celoso y posesivo y para hacerlo feliz renuncias a personas y actividades que eran importantes en tu vida, cuando él desvaloriza tus opiniones, sentimientos y logros, cuando haces cosas que le disgustan él vocifera, amenaza o te castiga con un silencio. Cuando estás con miedo, a fin de no disgustarlo, y te ves obligada a tentar el terreno y cuidar lo que le digas viviendo una angustia constante ya que te culpa de todo lo que funciona mal en la relación.

Si estos comportamientos te parecen conocidos, si te identificas con ellos, te sientes confundida, desorientada o fuera de lugar frente al otro, es aconsejable que busques ayuda cuanto antes, no importa lo terrible que parezca esta decisión, y encuentra inmediatamente apoyo profesional o de grupos de autoayuda. Relaciones como éstas es sumamente difícil que mejoren. Por lo regular, todo esto lo mantienes en secreto, no dices lo que está pasando a tus amigos o familiares por vergüenza o para evitar conflictos.

La pareja agresora, por supuesto, no ejerce la violencia todo el tiempo; tiene cambios bruscos y entonces se arrepiente, pide perdón y te da un trato afectuoso. Es un “encanto” en esa etapa, te hace pensar que todo puede cambiar. Pero no es verdad: así se arrepienta y pida perdón de rodillas, irremediablemente volverá a hacerlo. Llegas a confundir las agresiones con el amor y quieres creer realmente que tu pareja es sincera cuando te dice que te ama; sin embargo, el ciclo vuelve a comenzar.

Pendular entre amabilidad y maltrato mantiene viva en ti la esperanza de que todo cambiará algún día. Muchas mujeres se proponen desde las primeras señales hacer que el otro cambie; creen que pueden reeducarlo y consideran que es su responsabilidad lograr que permanezca sin alterarse. Espero que no sea tu caso.

La vida de una relación destructiva es como un lamentable juego macabro, el desarrollo de una danza perversa, un intercambio de dominio y dependencia que tristemente se incrementa con el tiempo. En todo caso si alguna de estas señales aparece en tu relación de pareja, busca ayuda inmediatamente.

Fuente:

Mañana de José Ramón Marcos Sánchez

Han de venir más mañanas
que abriguen lo gélido del desconsuelo,
que otorguen con compañías lo eterno del solitario.
Que pidan, cuando ya han dado solícitas,
al amparo del compañero agotado;
a la espera de la ilusión renovada...
Que limpien tanto dolor tatuado
en pensamientos de ayeres...

Que no mancillen lo impoluto de una posibilidad...
Han de venir más mañanas
que te permitan dejar de ser un vagabundo de afectos,
que solicita cariño como si fuera limosna,
que solicita limosna para sentir el cariño, el calor.
A veces disfrazado en forma de desprecio,
normalmente despreciado por ojos inquisidores,
que hieren con prejuicios pactados,
con razones que traicionan la verdad de la razón,
la razón de la verdad.
La vergüenza que provoca la diferencia,
que suele ser tan cercana,
que es desterrada por miedo,
que engaña con Paz al necio que considera,
que lo alejado no existe...
No desesperes, han de venir más mañanas
que te devuelvan la vida, la sonrisa,
que te acaricien sinceras...
Sueña con que igual mañana
es una de esas mañanas,
y si no da resultado, vuelve a soñarlo...
Mañana.