jueves, 2 de agosto de 2012

Descubre tu yo ideal


¿Alguna vez has imaginado cómo sería tu “yo ideal”? ¿Cómo te gustaría ser?

1) ¿Alegre, despreocupado, siempre sonriente y feliz?

2) ¿Siempre repartiendo alegría y amor a todo el mundo alrededor de ti?

3) ¿Un apasionado de la vida, impulsado y alimentado por un hambre y sed de mejora?

4) ¿Duro, decidido, persistente y que nunca da marcha atrás frente a los desafíos?

5) ¿Lleno de fuerza y coraje, y dispuesto a cumplir tus sueños y metas?

6) ¿Firme y sin miedo de defender lo que crees adecuado?

7) ¿Elegante, hermoso y llena de luz?

8) ¿Elocuente, sociable y capaz de expresarte libremente sin limitaciones?

Visualízate con las características que deseas y no podrás evitar sonreír. Entrarás en un estado de paz y tranquilidad.


Tarea: descubre tu yo ideal.

Coge una libreta y contesta las siguientes preguntas:

1) ¿Cómo es tu “yo ideal”? Haz una descripción detallada. A continuación te dejo algunos puntos que te ayudarán a evocar la imagen de tu yo ideal:

- ¿Qué características posee?

- ¿Cuáles son tus valores en tu vida? Te puede ayudar este artículo: descubre tus valores.

2) ¿Cuáles son los tres pequeños pasosque puedes dar para comenzar a vivir de acuerdo a tu “yo ideal”?

Fuente:

Comprender tus rasgos negativos


Aunque no podemos estar orgullosos de estos rasgos negativos, es importante que sepas que tomar conciencia de nuestras virtudes y defectos es el primer paso hacia el crecimiento personal. Si nos negamos a reconocer un rasgo determinado, por ejemplo la arrogancia, no podremos mejorar en esa área.

Entonces, ¿qué vamos a hacer con estos rasgos negativos, después de identificarlos?

Lo primero que quiero que sepas es que no debes rechazarlos. Digamos que eres vanidosa/o. En lugar de odiar este rasgo de ti misma/o y castigarte por ello, acéptalo. Acepta que eres un/a vanidosa/o y no estás orgullosa/o por ello.

La razón por la que digo esto es porque la resistencia sólo hará que los conflictos internos te impidan mejorar. Cuanto más niegues que eres un/a engreído/a, más engreída/o te convertirás. La negación no resuelve el problema, solo te hace pensar que el problema no está ahí, lo que lo agrava aún más.

¿Qué debemos hacer con nuestros rasgos negativos? El primer paso es entender. Entender por qué pensamos que poseemos esta característica X. Entender por qué este rasgo nos molesta para que tengamos una razón clara para el cambio. A continuación, a partir de ahí, podemos trazar un planinmediato para cambiar las cosas.


La tarea

Vamos a centrarnos en 3 de los 5 rasgos que estableciste en la primera tarea. Coge una libreta:

1) Escribe uno de los rasgos en el papel: por ejemplo, “tengo tendencia a hablar mal de la gente.”

2) ¿Por qué crees que tienes tendencia a hablar mal de la gente?

Porque creo que soy mejor que los demás y no acepto que se hagan las cosas de diferente manera a la que pienso. Suelo prejuzgar a los demás aunque haya ocasiones en las que me equivoque. A pesar de todo, esto no se da siempre.

3) ¿Por qué quieres cambiar este rasgo?

Debido a que me causa problemas, tengo conflictos con la gente, me siento infeliz. Estas son las cosas que quiero evitar.

4) ¿Qué pequeño paso puedes dar para cambiar esto?

No debo juzgar tan severamente a los demás pues desconozco sus historias personales y no estaría mal un acercamiento para intentar comprender sus posturas procurando ser más empática/o.

Voy a dar a conceder a todo el mundo el beneficio de la duda, incluso aunque haya pruebas evidentes de un mal comportamiento. Voy a empezar a pensar positivamente, no negativamente, acerca de las personas.

5) Repite estos 4 pasos con los otros 2 rasgos negativos que quieres eliminar.

Fuente:

¿Quieres ser una mejor persona?


Vamos a trabajar en nosotros mismos, en nuestro carácter, nuestra personalidad, creando así una mejor versión de nosotros..

¿Qué significa ser una mejor persona?

1) Eliminar los rasgos que no nos gustan.
Algunos de nosotros a menudo nos quejamos de los rasgos que no estamos orgullosos. Por ejemplo, la dilación, la pereza, el pesimismo, la torpeza, el descuido, el olvido, la impuntualidad, la impaciencia, la baja confianza en sí mismo, la obsesión, etc. ¿Algo de esto te suena familiar a usted? Durante la mayor parte de Agosto, vamos a explorar nuestros rasgos negativos y trabajar para eliminarlos.

2) Construir los nuevos rasgos deseados.
¿Qué características quieres cultivar? ¿La compasión? ¿La asertividad? ¿La responsabilidad? ¿La resiliencia? ¿El valor? ¿La confianza en ti misma/o? ¿La sabiduría? ¿El ingenio? A través de este desafío vamos a cultivar nuestros rasgos ideales.

3) Desarrollar nuestro carácter.
Todos nosotros desarrollamos un cierto carácter sobre la base de nuestra educación y experiencias. Si no nos desafiamos a nosotros mismos, no exploramos nuevos terrenos, nuestro personaje se atrofia en la nada. Nos convertimos en una persona más en la multitud que va con la corriente, que se balancea con la opinión pública, que no tiene ninguna opinión propia.

Al comprometerte con este desafío, estás creando la oportunidad de desarrollar “tu mejor yo” en tan sólo un mes.

4) (Re)Descubrir a nosotros mismos.
(Re)Descubrir lo que somos, en un nivel completamente nuevo. La conexión con nuestro ser interior . Saber por qué nos comportamos como lo hacemos. Entender las motivaciones detrás de nuestras acciones. Esta auto-reflexión es necesaria para nosotros mejorar y ser mejores. Muchos de los artículos que formarán parte de este desafío nos llevarán a reflexionar sobre nosotros mismos.

5) Cultivar los valores universales.
Estos valores incluyen la compasión, gratitud, amor, bondad, verdad, autenticidad, generosidad, la positividad, el crecimiento, y mucho más. A través de los artículos que compongan este desafío, vamos a volver a familiarizarnos con estos valores y cultivarlos en nosotros.

Fuente:

Decepción amorosa, cómo superarla


¿Te has preguntado alguna vez cómo superar una decepción amorosa y ser nuevamente feliz? No te voy a dar una fórmula mágica pero si te voy a dejar unos consejos que quizás te sirvan:

1) Necesitas distraerte.
No puedes estar todo el día pensando en lo mismo. Realiza alguna actividad que te distraiga: vete al cine, lee un libro o dedícate a ese hobby que tanto te gusta.

2) La vida no acaba aquí.
Se ha llegado al fin de una relación (o no). Una decepción no significa el fin de la relación, puedes perdonarle (o no). En cualquier caso, este momento marca un nuevo punto de partida. La vida, afortunadamente, continúa.

3) Ábrete a los demás.
No te encierres en tu mundo. Ahora, más que nunca, necesitas el contacto con los demás.

4) Esa persona ya forma parte de tu pasado.
Vive en el presente y sueña con las cosas que te deparará el futuro: conocerás nuevas personas muy interesantes. Eres libre.

5) No te aferres al dolor y la amargura.
Es normal que tu corazón quede maltrecho pero tienes que mantener la mente en calma y ser positiva/o.

Fuente:

¿Qué origina las relaciones obsesivas?



Encaprichamiento, chantaje y baja autoestima son algunos de los factores que generan este tipo de relaciones que van desde el noviazgo hasta el matrimonio

Obsesión, miedo ante la pérdida, encaprichamiento y chantaje son los elementos para convertir a un noviazgo o matrimonio en una relación suicida, indica la Asociación mexicana para la salud sexual.

Dentro de todas las variantes que el hombre ha encontrado en torno a las relaciones de pareja, existe el "amor obsesivo" que se refiere al empeño de tener a un lado al ser deseado, aunque los sentimientos de éste ya no vayan en la dirección de los propios, define el sitio wikihow.com

La diferencia entre el amor verdadero y una relación suicida la encontramos en la reciprocidad: en el primer caso, ambas partes se encuentran en disposición para convivir; en el segundo, el sentir deriva de una sola persona, quien se mueve más en sus deseos que en la realidad, publica infosexual.net.

El encaprichamiento y la obsesión no son una cuestión de sexo. Hombres y mujeres, en un mismo porcentaje, se aferran a no entender que el amor se ha terminado y lo único que se limitan a hacer es volver al sentimiento una enfermedad de la cual no desean salir, indica la Asociación mexicana de terapia familiar, quien señala tres teorías sobre el origen de las relaciones suicidas:

1) Dependencia . El mundo gira en torno a la opinión que emite la otra parte de la pareja, si ésta determina que las cosas ya no funcionan y lo mejor es un rompimiento, la contraparte, el dependiente, no podrá percibir su vida sin tener quién la resuelva; es entonces cuando buscan de cualquier forma abrazarse al ser humano que por un lapso de su vida les ha servido de salvavidas: "Si me dejas... me mato".

2) Posesión y egoísmo . En el nombre del amor se pueden ocultar pasiones ajenas a lo que entendemos por ese sentimiento. Un motivo por el cual las personas desean continuar con una relación es el egoísmo: "Si no es conmigo, no será feliz con nadie".

3) Inseguridad y cobardía. Cuando el final se comienza a dejar ver, al miedo de enfrentar la soledad y la baja autoestima se suman a la idea de no ser capaces de reconquistar a otra persona: "Tú eres lo mejor que me ha pasado, no soy nadie sin ti".

En todas y cada una de estas situaciones, el egoísmo sobrepasa los límites y una convivencia que se hace por voluntad, termina siendo por obligación o responsabilidad. Si te encuentras en una circunstancia similar, consulta a los expertos:

Asociación mexicana de terapia familiar
Asociación mexicana para la salud sexual
Centro de atención a la violencia intrafamiliar


Autora: Ana Rodríguez 

Levántate una vez más de Maytte Sepúlveda

Hace unos dias pensaba en que no importa cuán difíciles hayan sido las circunstancias ni de que manera nos hayan hecho sentir… siempre podemos, luego de superar el duelo y pasar el tiempo suficiente en el aislamiento social en el que nos escondemos para sufrir y pensar una y otra vez en lo que vivimos, tomar la decisión de salir de ese espacio emocional profundo y negativo para volver a la superficie de nuestra vida.

Lo más importante es tener presente que podemos caer, detenernos y experimentar una pérdida temporal del sentido y la dirección de nuestra vida, pero luego debemos impulsarnos en el fondo donde caímos, para levantarnos con más fuerza, determinación y valor para comenzar de nuevo.

Una vez fortalecidos y habiendo olvidado dichos eventos, debemos reflexionar acerca de lo sucedido, siempre con la intención de sacar una conclusión que nos permita cambiar la actitud, la creencia o el comportamiento que nos llevó a vivirlo, de manera que no necesitemos que vuelva a presentarse en nuestra vida para aprender de ello.

La vida está compuesta de ciclos, etapas y momentos, unos más agradables que otros... Pero cada uno de ellos representa una oportunidad de aprender, crecer y madurar esencialmente. A través de estas experiencias, siempre podemos reflexionar y reconectarnos con nosotros mismos, para hacer uso del conocimiento, la experiencia y las herramientas que tenemos para salir adelante. Al mismo tiempo, la dificultad que enfrentamos nos lleva a reconocer la presencia de Dios, reafirmar nuestras creencias, rescatar el valor de los afectos en nuestra vida, movernos poco a poco hacia un punto medio o simplemente a ubicarnos en el presente para darnos otra oportunidad.

Cuando estamos afectados emocionalmente, perdemos la claridad mental que nos permite analizar objetivamente una situación para darle solución. Por esta razón es importante abrirnos a la sugerencia o al comentario positivo que nos haga un buen amigo, esa persona que nos quiere incondicionalmente y que conserva la objetividad y la claridad mental necesarias para percibir la posible salida o respuesta que buscamos. Desconectarnos del pasado significa apagar los recuerdos hasta que estemos fortalecidos como para enfrentarlos sin que nos hagan daño. Tómate el tiempo necesario para sanar el dolor, lo más sano es dejarlo salir; aceptar lo sucedido sin hacerte muchas preguntas, especialmente esas que no tienen una respuesta clara y satisfactoria en el momento, te permitirá hacer cuanto sea necesario para superarlo, transformarlo o sanarlo.

Podemos construir una vida nueva y mejor, con dignidad, valor, responsabilidad, alegría, fuerza y fe. No olvidemos que son los momentos difíciles los que más nos enseñan. ¡Superarlos y usarlos como un trampolín para impulsarnos... hará la diferencia!

Claves para levantarte una vez más

Quiérete lo suficiente, para darte otra oportunidad. Rescata el aprecio y el valor hacia ti mismo. Haz contacto con tus talentos, dones y capacidades, evita pensar en tus limitaciones, errores y fracasos del pasado. ¡Piensa que estás en el umbral de una nueva vida, que traerá consigo lo mejor para ti!

Visualízate sano, feliz, alegre, exitoso, querido y en paz. Suavemente gira tu mirada hacia todo lo bueno, lo bello y lo positivo que ocurre y se manifiesta a tu alrededor. Abre una ventana desde adentro, para que el calorcito y el amor de las personas que te quieren y te acompañan, entre y te suavice internamente. ¡Déjate acompañar por quienes hablan del presente, con optimismo y alegría! Retoma lo positivo y envuélvete en esa energía.

Vuelve a comenzar con más fuerza, entusiasmo y determinación. Ocúpate sin sentirte abrumado para que puedas descansar al final de la actividad. No dejes de trabajar, hazlo sin presionarte, pues la actividad distrae tu mente y te desconecta del recuerdo negativo. Escribe afirmaciones positivas con frases de valor, fortaleza y recuperación, coloca estas tarjetas en lugares visibles donde te sea posible leerlas varias veces al día, especialmente cuando te sientas decaído.

Piensa que el término de una etapa, implica el comienzo de otra. Mientras más le des vuelta en tu mente al recuerdo de lo que te sucedió, por más tiempo te acompañará el dolor; soltarlo no significa olvidar los buenos y gratos momentos o las condiciones agradables que también existieron, sino dejar ir el recuerdo triste y doloroso, para poco a poco volver a sentirnos plenos. Utiliza el perdón si fuese necesario para sanar el dolor y suavizar tu situación.

Si te abres internamente, la oportunidad aparecerá frente a ti... ¡Siéntete querido y acompañado por la Divinidad!

Fuente:
http://maytte.com

Dependencia emocional por Merlina Meiler


La dependencia emocional se produce cuando una persona siente y cree que no puede vivir sin otra, y deja en manos de su pareja (u otra gente) la toma de decisiones de prácticamente todas las áreas de su vida. Además, busca agradar excesivamente, haciendo cualquier cosa por obtener la aprobación de los demás (esto incluye, soportar humillaciones y malos tratos).

El origen suele ser la falta de aprobación (¡haces todo mal!), de amor (si no haces eso no te querré más) o de valoración (¡mi hija sólo puede obtener notas perfectas en la escuela!) cuando éramos pequeños, lo que genera adultos sumisos, dependientes y demasiado complacientes. Por lo general, una persona criada de este modo busca a alguien que le repita el mismo patrón con el que creció, ¡es lo que tuvo en su hogar!

Hay ciertas características que suelen presentarse en las personas que sufren este tipo de dependencia:

1. Temor desmedido a la soledad, que hace que en caso de una ruptura, enseguida se busque otra pareja con características similares.

2. La necesidad imperiosa de aprobación y de afecto, a cualquier costo. Sólo se sienten validados si agradan y hacen felices a otros, aún a costa de sus propios deseos y necesidades.

3. Se sienten responsables (o culpables) por la felicidad (o la falta de ella) de quienes les rodean.

4. No pueden tolerar el rechazo, por eso no dicen lo que realmente piensan, e incluso hacen cosas contrarias a sus creencias para no ofender a nadie. Precisan la opinión positiva de otros para lograr su propia autoestima.

5. Creen que la sumisión evita el abandono.

Lógicamente, como en toda interrelación entre personas, las dos partes tienen su responsabilidad. Quien depende, espera de algún modo que el otro le solucione conflictos intrapersonales (internos) irresueltos, que cubra todas sus carencias (la mayoría, emocionales y de larga data), tal vez incluso que cambie y deje esa manera de ser tan “poco demostrativo, egocéntrico, irrespetuoso, infiel (por ejemplo)”. El dependiente relega sus necesidades a un segundo plano, lo que secretamente resiente. Suelen agobiar a sus parejas con demandas de atención desmedidas, al punto de hacer escenas de celos (o querer hacerlas) o de invadir su privacidad.

Quienes generan dependencia en su pareja también tienen su grado de responsabilidad. Quieren tener gente al lado que baile al compás de su música (descartando o menospreciando la ajena), buscan tener el control sobre la otra persona (serán más o menos permisivos, pero no darán libertad de acción). Suelen ser manipuladores y narcisistas, y tener un ego exacerbado.

Si dejas que otra persona maneje tu vida, y sientes que relegas tus necesidades en función de los demás, sistemáticamente, sin darte tu lugar, probablemente formes parte de una relación de dependencia emocional. Una cosa es pedir ayuda y aceptarla cuando la necesitamos, otra es no poder tomar decisiones importantes de manera personal, estar pendiente de qué decimos o hacemos para no enojar al otro, pensar que sin esa persona nuestra vida no tendría sentido.

Compartir la vida en un terreno de igualdad es hermoso, someter o ser sometido, una tortura que implica infelicidad asegurada. Para salir de una relación como la que describí, es esencial que la persona quiera realmente modificar esta realidad, asuma los riesgos que eso puede implicar (cambios en su relación de pareja actual, que pueden culminar en una ruptura), sepa que existe y es bien posible acceder a la felicidad emocional, que mucha gente ha dejado esta manera de ser atrás, e iniciar un tratamiento con un profesional responsable. ¡Tu equilibrio emocional bien lo vale!

Darse gustos por Merlina Meiler



¿Tienes una idea de lo importante que es darte tus propios gustos?

Puede parecer algo banal o frívolo, pero que de vez en cuando o con la frecuencia que puedas te des distintos gustos tiene una importancia que va mucho más allá del hecho en sí. Y, obviamente, no me refiero solamente a cosas materiales, sino también a actividades o actitudes que le hagan bien a tu espíritu.

Piensa en algunos de los beneficios. Darte un gusto:

-Te hace sentir bien

-Tú eres quien realmente sabe qué desea en todas las ocasiones

-Te sentirás valorado(a) por ti mismo, por consiguiente, ¡mejorará tu autoestima!

-Te estarás dando tu propio lugar y haciendo eco de tus deseos y necesidades –hay gente que se posterga permanentemente por los demás y esto, llevado a un extremo, nunca es bueno

-Te evitará muchos problemas con tu pareja (e incluso con amigos/familiares) ya que algunas personas tienden a ser muy exigentes e incluso a imaginar que quienes los rodean o sus compañeros son “adivinos” y saben exactamente qué y cuándo lo quieren

-Te permitirá acceder a una sensación mayor de felicidad: he escuchado a personas que no están acostumbradas a hacer cosas solas y, si no encuentran con quien asistir a un lugar, posteriormente, se quejan de que “se perdieron de ver tal película u obra de teatro” o “no fueron a x concierto o exposición”: decídete a agasajarte y a hacer algunas actividades sin basarte en lo que harán o dejarán de hacer los demás, ¡te sentirás mejor después!

-Por último y de suma importancia: te permitirá evitar ciertas relaciones de dependencia: hay personas que esperan que otro ser aparezca y le llene espacios vacíos internos o le solucione conflictos intrapersonales. Por ejemplo:

.un hombre que quiere encontrar una mujer que le cocine y le ordene su casa porque se siente perdido si tiene que hacerlo solo
.una mujer que busca hallar a un hombre que le provea cosas materiales a las que probablemente accedería sin él, si se lo propone

Claro que es absolutamente necesario que nos mimen y nos traten bien, pero poner demasiada presión en nuestra pareja al respecto y esperar todo de ella genera una dependencia poco saludable. Si tú mismo intentas darte gustos o te decides a llegar a lo que deseas, sostendrás relaciones mucho más parejas con los demás y no esperarás desmedidamente cosas de ellos ni te enojarás si no las obtienes.

¿Qué gusto te darás hoy?

Para impedir que el adiós,... mate también el recuerdo,... de José Ramón Marcos Sánchez

Hoy mi alma se derrama en la tinta del ayer,….y me duelen las palabras que ya no podré decirte,….que ya no querrás oír,…y me daña la distancia que habita en tu cercanía,…entender que estando al lado ya te marchaste hace tiempo,…que yo me marche contigo,…que malgastamos aquello que nos vivió diferentes,…que se gasto hasta romperse en un mar de indiferencia,….y ya no se si te quiero,…si algún día me quisiste ,…quiero encontrar en quien somos pedazos de lo que fuimos,….que me cuenten si ya han muerto,….si alguna vez existieron,….si fallecieron de pena o los mato la costumbre,…si nos echaron de menos antes de echarnos de mas,…si nos lloraron sinceros en las ausencias ocultas,…en las presencias mentidas,….y quiero que me proyecten al inicio del entonces,… al tiempo donde creímos amarnos,…donde creímos ser uno,…para pedirle perdón a la memoria de aquello,…para impedir que el adiós mate también el recuerdo,…
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez