miércoles, 25 de julio de 2012

Cómo manejar el estrés

Para poder hablar del estrés, es necesario saber qué es. La siguiente definición del estrés es del Dr. Deepak Chopra: “Estrés consiste en la acumulación de las presiones normales y anormales de la vida diaria, que ponen a prueba la habilidad del individuo para enfrentarlas”.

Si pensamos detenidamente en esta definición podremos entender lo que el Dr. Chopra nos quiere decir.

a) Nos habla de presiones normales de la vida diaria, lo que quiere decir que siempre tendremos alguna clase de presión o estrés y que esto es inherente en cualquier actividad que realicemos, ya que es lo que nos mueve para ser eficientes. Ejemplo: Ir a recoger a los niños. Llegar a tiempo a la oficina. Entregar los documentos que me pidieron. Tener la comida lista. Levantarme en las mañanas, etc.

b) Presiones anormales serían las que ocasionarían situaciones especiales tales como: Atender a un enfermo grave. Pasar mi examen profesional. Iniciar un nuevo negocio. Sufrir un accidente, etc.

c) La última parte habla de la habilidad del individuo para enfrentar estas situaciones. Aquí al hablarnos de individualidad tenemos que comprender que mi nivel de estrés ante una realidad, nunca será igual al de otro individuo en el mismo caso, ya que la vida es individual y yo soy un ser único con mis pensamientos propios, mis sentimientos y mis actitudes derivadas de estos pensamientos, y por lo tanto con una percepción única de MI realidad.

d) Al hablar de habilidad pensemos en qué clase de diálogo interno tengo ante estas situaciones. ¿Qué me digo al tener que ir por los niños a la escuela? ¡Qué lata! ó ¡Ya les voy a poder dar un beso!

¿Qué me digo para llegar a tiempo a la oficina? ¡Qué fastidio, tener que llegar tan temprano y con tanto tráfico! O el llegar temprano me da la oportunidad de tomar mi cafecito en paz.

Al atender a un enfermo grave: ¡Qué lata, ahora me toca velarlo! O ¡hoy tengo la oportunidad de demostrarle mi amor!

Al presentar mi examen profesional: ¡Tengo miedo de que me reprueben! O ¡yo sé que estudié y tengo la confianza en mi mismo de que voy a pasar mi examen!

Y así podríamos hablar de muchas situaciones similares, sin darnos cuenta que al hablar justo de los problemas que estas situaciones provocan, en lugar de enfocarnos en ellas como retos y oportunidades que la vida nos da para ser mejores y poder desarrollarnos como personas, nosotros mismos nos provocamos un estrés que puede ser dañino para nuestra salud.

Un estrés fuerte y fuera de control produce graves estragos en la salud, pues nuestro organismo presenta reacciones neuroquímicas y musculares que corresponden a la tensión nerviosa y que a la larga nos pueden provocar enfermedades.

Los factores estresantes no entran directamente en nosotros, sino que son filtrados por la corteza cerebral, es decir por nuestra conciencia, por nuestros pensamientos y de esa manera los vamos calificando. Así que tenemos que ser cuidadosos de lo que me digo ante mis situaciones cotidianas y en las extraordinarias, y preguntarme ¿cómo me quiero sentir ante esta situación? ¿Me ocupo o me preocupo? Hay que estar conscientes de qué tipo de información estoy metiendo en mi mente, de manera que salga justo el resultado que yo quiero y necesito.

Fuente:
http://www.estrategiaspnl.com

Congruencia vs. incongruencia

La congruencia es esa sensación interna que se genera cuando lo que estamos haciendo o pensando tiene una buena dosis de veracidad, equilibrio, coherencia, sinceridad que nos impulsa a continuar con cualquier proyecto porque estamos en el camino correcto y ecológico.

Es un sentido de dirección y de energía interior que nos permite avanzar hacia nuestro objetivo sin excusas, justificaciones o demoras. Éste procede de tener todas las partes de uno trabajando unidas hacia el objetivo aspirado.

Cuando tenemos un objetivo claro y bien enfocado en nuestro horizonte, todas las partes involucradas participan en equipo para lograrlo, eso es congruencia.

Cada parte participa a su manera y contribuye hacia el logro del objetivo. Es como si todas estuvieran de acuerdo. Estas partes involucradas son los valores, principios, hábitos, creencias, sueños, deseos, visualizaciones, etc., y pareciera que se funden juntas para obtener un resultado.

Cuando hay congruencia, el logro de cualquier objetivo es fácil y se alcanza con un esfuerzo mínimo, porque todas las fuerzas propias tiran hacia la meta sin problema. Sin duda, todos hemos percibido esta sensación de logro en algún momento de nuestra vida.

Una persona con carácter carismático destaca cuando vemos que es fiel a su palabra consigo mismo y con los demás. Sus acciones reflejan lo que dice y su ejemplo va de la mano con su estilo de vida. Su congruencia se hace notar porque no se contradice ni se justifica, sino simplemente obtiene resultados.

Este ejercicio te ayudará a identificar la congruencia y a darte cuenta qué sucede en tu interior.

“Cierra los ojos y piensa en algo que querías con todas tus fuerzas y lo lograste, reconoce tus sentimientos congruentes: cuales son tus valores, tus creencias y la intención. Date cuenta cómo juntas cobran fuerza, observa los detalles de tu objetivo. Todo trabaja por ti y para ti para lograr tu deseo. Siente cómo se dan las cosas. ¿Hay algo en específico que pueda definir su congruencia?”

Lo contrario es la incongruencia, un estado de división interior, de indiferencia y pasividad. “Quiero, pero...” Es como si tiraran de nosotros en dos direcciones. Diferentes partes internas luchan por sobrevivir y cada una tiene su intención positiva. Esto produce un bajo rendimiento en el trabajo, en las relaciones personales y como resultados tenemos efectos nocivos para la salud. No hay energía ni dirección para lograr el objetivo.

La incongruencia es la lucha interna que no termina porque las diferentes partes están en constante conflicto y aunado a estos conflictos interviene la lucha del ego. El ego quiere sobresalir ante todo. Sin embargo, el ego tiene sus propias cualidades que no suelta; en ocasiones es cómodo, en otras, es egoísta, o es dominante. Se dedica al autosabotaje, la inconsistencia, las justificaciones y al autoengaño. Un empleado tiene aspiraciones a subir en la empresa, pero no logra levantarse más temprano para llegar a tiempo a su trabajo. Y diario justifica su falta de puntualidad. Otro se pregunta por qué no es reconocido en la oficina, si hace lo que le piden pero lo hace con pereza y desinterés, no proyecta una dedicación ni entusiasmo en lo que hace. No hay congruencia.

Si pretendes influir en los demás, la incongruencia te hará ver cómo falso, poco sincero, poco confiable, una persona que no tiene palabra y a la que nadie seguirá. ¿Qué impresión te da un médico que tratará tu problema de peso cuando él mismo pesa 100kg? No es muy congruente con sus propias técnicas.

En este ejercicio identifica alguna incongruencia en tu experiencia.

“Cierra los ojos y piensa en algo que por un lado era una buena idea y por otro tuvieras duda, te podía meter en problemas, o había inseguridad, o quizá la extraña sensación de que algo no te convence. Le das vueltas al asunto y no llegas a nada. Te cuesta iniciar y dar el paso, te sientes atorado y no ves el desenlace con claridad. Ésta es una señal de incongruencia. Conócela y reconoce donde estuvo el atore.”

Para librarnos de la incongruencia, en Programación Neurolingüística, es importante averiguar cuales son mis prioridades, mis valores, principios y creencias. Averiguar cuales son mis intenciones verdaderas: ¿dejar de fumar? O ¿sólo bajarle? ¿Seguir con el mismo trabajo aburrido para tener un ingreso? O ¿buscar algo que me entusiasme y pueda desarrollarme congruentemente? ¿Seguir como estoy aunque me cause angustia, ansiedad, enojo, agresividad y los problemas de salud correspondientes? o ¿aprender a trabajar con calma, a resolver las situaciones que se van presentando para lograr un equilibrio con todos mis recursos positivos?

Eres congruente cuando te sientes bien contigo mismo. Todo está en darse cuenta. Cuando no estás en equilibrio, te aconsejo que te detengas y analices tu situación. Después de analizarlo, toma acción, y busca ser congruente con tus principios, tus pensamientos y tus acciones. Verás lo fácil que es sentirse bien y lograrás mejores resultados en cualquier cosa que intentes. 

Fuente:
http://www.estrategiaspnl.com/

Impúlsate hacia el éxito.

Impúlsate…Deja los viejos temores enterrados en la espesa niebla del desaliento…Corre, corre por los prados con las manos abiertas dejándote inundar por la lluvia que cae en invierno…Deja que tus pies se deslicen entre la hierba fresca, huele el aroma de tus triunfos encadenados por pequeños éxitos…Practica el silencio como gentil recuerdo de que un día fuiste el templo de tu voz interior…Y hoy eres la basílica de tus palabras…. Recíclate, carga la energía llenándote de luz,…

No vayas con prisas, tómate todo el tiempo del mundo, porque el mundo es tu soporte, para buscar y logar,….Que la expectativas de los demás no sean el desempeño de tus tareas….Eres ser, eres saber…Estás, presente, latente, ¿Te notas? ¿Te sientes? ¿Te saboreas?….Visualiza tus deseos, proyecta toda tu energía enfocándola como retos….Ahora goza del sabor de tus ideas,…comparte con tu esencia cada uno de los logros que vas a conseguir….

Todo es armónico…fluye…..tus manos, tu estómago, tu cabeza, tu corazón,…están en disposición de revitalizar tus emociones.

Si todos los días de tu vida dedicaras un minuto a sentir cada segundo, explosionaría tu energía siendo motor e impulso de cada deseo.

Entrenar tus emociones crea adicción: Engánchate a tus retos y obtendrás cada uno de tus logros en la excelencia de tus éxitos.

No dejes para mañana saborear la victoria: Impúlsate.

Autor:
José Luis Fuentes
Fuente:
http://www.emocionesparaelcoaching.com/